El duelo es una novela del escritor ruso Antón Chéjov. Publicada por primera vez en 1891 en el periódico Tiempo Nuevo, esta obra exhibe la prosa madura de Chéjov en un importante período de transición en la literatura y la cultura rusas.
La novela se sitúa entre el ocaso de la gran novela realista rusa y el auge de las tendencias vanguardistas que vendrían a definir la era modernista en vísperas de la Revolución Rusa. El duelo es una carta de amor a la literatura rusa del siglo XIX, que al mismo tiempo cita e imita los principales logros estilísticos literarios que la precedieron y marca el comienzo de un nuevo período, cuando las batallas ideológicas del pasado, representadas en la novela por un duelo real, ya han sido peleadas.
En la primera visita de cortesía que hace a sus nuevos vecinos, el joven Vladímir Petróvich, de dieciséis años, se enamora apasionadamente de la extravagante princesa Zinaída Aleksándrovna, la hija de esta familia aristocrática arruinada. Para él es la primera vez que experimenta todos los matices de este sentimiento: desde los nervios y la exultación hasta la vergüenza y la envidia. Porque no es el único que se siente atraído por la princesa: todo el vecindario ha se quedado prendado de ella y no han tardado en salirle pretendientes de todo tipo. Y entonces, en medio de agitadas tempestades internas, Vladimir experimentará una cruel revelación que cambiará para siempre la inocencia de su mirada.
El primer libro feminista de la historia.
La ciudad de las damas es la respuesta de Pizan al popular Roman de la Rose, de Guillaume de Lorris. Las afirmaciones que hay en este sobre las mujeres son combatidas por Pizan mediante una ciudad alegórica: Pizan defiende a las mujeres citando una amplia gama de figuras femeninas ilustres, que estarán «alojadas» en la Ciudad de las Damas. A medida que Pizan construye su ciudad, nombra a mujeres ilustres para defenderse de los argumentos misóginos vertidos por numerosos autores. Cada mujer nombrada es ejemplo de esa contraargumentación.
Las edades de los metales nunca se detuvieron, solo fueron brevemente eclipsadas por otras materias primas como el carbón y el petróleo. Hoy, en la nueva edad de las tierras raras, los metales retoman su lugar central en la geoestrategia, geopolítica, geoeconomía y se vuelven cruciales en la lucha por el liderazgo mundial entre EEUU y China.
Sitúese como espectador en la cima de una montaña de tierras para observar, desde una nueva perspectiva, algunos de los mayores desafíos a los que se enfrenta el mundo occidental en estos próximos treinta años.
¿Tendremos éxito en la transición energética? ¿Sobrevivirá el dólar como moneda de referencia mundial? ¿Conseguirá China la hegemonía mundial? ¿Tienen aún los ejércitos occidentales la última palabra en el tablero geopolítico? ¿Asistiremos a nuevas guerras por los recursos?
Las tierras raras pueden esconder la clave de las respuestas. Pese a que estos elementos metálicos moldean nuestra vida diaria, pasan completamente desapercibidos para el ciudadano medio y han estado durante mucho tiempo bajo el radar de unos políticos occidentales que empiezan ahora a reaccionar.
Cartas a Teresa recoge la correspondencia, hasta ahora inédita, sostenida entre Jorge Guillén y su hija Teresa entre 1948 y 1984. En 1947 fallece Germaine Cahen, la primera esposa del poeta, y desde ese momento, Teresa, la hija mayor del matrimonio, se erige como el soporte de la familia y de su padre; dada la distancia entre ellos, las cartas funcionan como principal canal en esta relación. El epistolario reúne centenares de misivas que se convierten en un valioso testimonio de la vida de Guillén tanto en el exilio (desde 1938 reside en Estados Unidos primero y en Italia, después) como en la etapa de regreso a España, entre 1977 y 1984, año de su fallecimiento. Las cartas nos acercan a su memoria familiar, a sus quehaceres cotidianos (preocupaciones, viajes, reuniones, gastos), a los trabajos ordinarios a los que obliga el oficio de escritor (composición de poemas, tratos con editores, correcciones de pruebas) o a las relaciones académicas y sociales que fue estableciendo a lo largo de su trayectoria profesional. Pero estas cartas son también un valioso testimonio de la figura de Teresa Guillén (Teresa Gilman, de casada), en su faceta no solo familiar sino también cultural e intelectual