En un mundo donde las tensiones ideológicas dividen más que nunca, este libro desafía las concepciones tradicionales del conservadurismo, abogando por un retorno a sus raíces filosóficas y humanistas. Partiendo de los debates que surgieron con la Revolución Francesa, el autor reflexiona sobre la evolución del pensamiento conservador y su confrontación actual con las fuerzas progresistas.
El texto ofrece una defensa apasionada de las tradiciones, la herencia cultural y la conexión espiritual que otorgan profundidad a nuestras vidas. Sin embargo, también reconoce los peligros de los dogmas y prejuicios que pueden surgir de la adhesión ciega a cualquier ideología. En un tono erudito pero accesible, el autor guía al lector a través de las ideas de pensadores clásicos como Burke, Tocqueville, Nietzsche y Arendt, explorando cómo sus reflexiones pueden iluminar los desafíos del presente.
Hoy, el sometimiento comienza por la lengua. La resistencia, también. En las democracias occidentales del siglo XXI se libra una batalla silenciosa por el control del pensamiento. Bajo conceptos aparentemente nobles como «inclusión», «sostenibilidad» o «justicia social» se esconde un sofisticado sistema de manipulación que redefine la realidad, reescribe la historia y condiciona la conciencia colectiva. La dictadura del lenguaje es un análisis riguroso de cómo el progre-sismo, la cultura woke, la Agenda 2030, el globalismo y la cultura de la cancelación utilizan el lenguaje como caballo de Troya para erosionar los fundamentos de Occidente: la libertad individual, la identidad cultural, los valores trascendentes y el pensamiento crítico. A través de eufemismos calculados, neologismos estratégicos y distorsiones semánticas, estas corrientes transforman el debate público en un campo minado donde disentir se vuelve peligroso y pensar libremente, subversivo. Corrección política, lenguaje inclusivo, microagresiones, privilegio, sostenibilidad, cancelación... cada término es una pieza en un engranaje más amplio de ingeniería social que opera desde la política, la educación, los medios y las redes sociales, imponiendo una nueva ortodoxia moral y silenciando voces discordantes.
Harta de la intolerancia, de que el mundo esté «manejado con los pies» y de que no haya manera de que los humanos nos pongamos de acuerdo, y convencida de que ella es tan ciudadana como la que más, Mafalda despliega lo mejor de sí misma en el análisis crítico de la realidad política y social que la circunda.
«No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio».
El mito de Sísifo es el ensayo fundacional de la filosofía del absurdo, una obra mayúscula que dio a conocer el gran talento de Albert Camus. Publicada en 1942, el mismo año que El extranjero, fue una de las primeras obras que revelaron al público la inteligencia y la sensibilidad del autor.
El título del ensayo hace referencia a un personaje de la mitología griega que enfadó a los dioses por su extraordinaria astucia y fue condenado a empujar perpetuamente una piedra enorme montaña arriba. Al llegar a la cima, la piedra volvía a caer hasta el valle, desde donde Sísifo debía volver a empujarla hasta la cumbre, y así eternamente. Por medio de esta alegoría, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, presentando a Sísifo como imagen del esfuerzo inútil e incesante del hombre. De este modo plantea la filosofía del absurdo, según la cual nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, pregunta Camus, ¿qué alternativa hay al suicidio?
El estudio sociológico puede llevar a que se conozca el origen social de la desdicha y miseria en todas sus formas, incluso las más íntimas y secretas; lo que el mundo social ha hecho, el mundo social armado de este saber puede deshacerlo. Tal es el objetivo del presente trabajo, que reúne testimonios de hombres y mujeres sobre sus existencias y sus dificultades para su desarrollo vital.
Cuando nos salimos del camino marcado, las distancias con quienes nos rodean a veces son insuperables.
En abril de 1967, la autora y protagonista, por entonces joven aspirante a profesora de secundaria, supera el examen de capacitación en un liceo de Lyon para orgullo (y recelo) de su padre, antiguo obrero que, procedente del medio rural y tras trabajar duramente, ha acabado convertido en propietario de un pequeño comercio en las provincias. Para ese padre, todo eso significa otro paso adelante en su difícil ascenso social; sin embargo, poco le dura esta satisfacción, ya que fallece dos meses después. Padre e hija han traspasado sus respectivos «lugares» dentro de la sociedad. Pero se han mirado entre sí con suspicacia, y la distancia entre ambos ha ido tornándose cada vez más dolorosa.
El lugar se centra, pues, no sólo en los complejos y prejuicios, los usos y las normas de comportamiento de un segmento social de límites difusos, cuyo espejo es la culta y educada burguesía urbana, sino también en la dificultad de habitar en un espacio propio dentro de la sociedad.