¿Y si alguien del futuro ya estuviera reescribiendo nuestro presente?
William Gibson lleva décadas fijando su mirada en el futuro, desde que acuñó el término ciberespacio y lo popularizó en su novela especulativa clásica Neuromante a principios de los años 80.
Ahora Gibson está de vuelta con Agency, un thriller de ciencia ficción fuertemente influido por los acontecimientos más actuales.
San Francisco, 2017. Clinton está en la Casa Blanca, el Brexit nunca ocurrió —y Verity Jane tiene un nuevo trabajo.
Verity Jane, una talentosa "susurradora de aplicaciones", acepta trabajar como beta tester de un nuevo producto: un asistente digital, accesible a través de unas gafas de aspecto ordinario. "Eunice", la IA de apariencia humana en las gafas, manifiesta un rostro, un pasado fragmentario y un astuto dominio de la estrategia de combate. Al darse cuenta de que sus enigmáticos empleadores aún no saben lo poderosa y valiosa que es Eunice, Verity decide que lo mejor es que no lo descubran.
Mientras tanto, un siglo más tarde, en Londres y en una línea temporal completamente distinta, Wilf Netherton trabaja entre plutócratas y saqueadores, supervivientes del lento pero inexorable apocalipsis conocido como el Jackpot. Su jefa, la enigmática Ainsley Lowbeer, puede observar pasados alternativos e influir en sus resultados finales. Verity y Eunice son su proyecto actual. Wilf puede ver lo que Verity y Eunice no: su propia versión del jackpot, a la vuelta de la esquina, y el papel que ambas podrían desempeñar en él.
El asedio que sufren los palestinos de Gaza desde que en el invierno de 2008 un ataque militar israelí causó 1.400 muertos e impuso un duro bloqueo ha situado a la Franja en el centro del debate sobre un conflicto que dura ya más de 60 años. Partiendo de esta catástrofe política y humanitaria, el intelectual judío-estadounidense Noam Chomsky y el historiador israelí Ilan Pappé ofrecen un lúcido análisis de los orígenes y el futuro de la larga ocupación de Palestina.
Cada vez son más los observadores internacionales que cuestionan la lógica de la agresión militar por parte de los israelíes: éstos bloquean el acceso de los palestinos a materiales vitales para la reconstrucción, restringen su libertad de movimiento y los someten a una vida de constante riesgo y humillación.
Reflexionando sobre el escaso tiempo previsto para recorrer cada país con el Premio Alfaguara, el autor se pregunta si hoy nuestros viajes consisten sobre todo en no ver. «¿Estaré por experimentar una hipérbole del turismo contemporáneo?», escribe. Pero el ritmo radical de su periplo está a punto de brindarle una oportunidad única: comparar todas las capitales latinoamericanas en una misma ráfaga.
El presente Tratado de filosofía de la música propone un desarrollo de las líneas generales de la filosofía del arte y de la música del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, acotando la especificidad material de la categoría musical a partir de la reconstrucción y despliegue de la idea helénica de melos, expuesta en el libro Sobre la música de Arístides Quintiliano, desde la Teoría de la esencia genérica de la música.
De esta manera, se expone el sistema filosófico constituido por Gustavo Bueno y se realizan una serie de propuestas concretadas a partir de tres planos de estudio, a saber, el plano gnoseológico, en el que se propone un sistema de análisis de partituras a partir del desarrollo de la idea de Glomérulo acuñada por Gustavo Bueno; el plano noetológico, constituyente de una teoría de la racionalidad musical; y el plano alegórico, desde el cual se propone el estudio de las diversas formas de ejercitar las ideas que envuelven la categoría musical a partir del análisis de las velocidades de despliegue de la obra artística.
Todo ello establece la referencia de la idea de música sustantiva, la cual precisa de un material estético que concatene estos tres planos en un espacio determinado que, por otra parte, constituye la tesis fuerte de este Tratado, esto es, el espacio melológico.