El «Hecho Extraordinario» es un documento autobiográfico de excepcional interés. Se trata de una carta que García Morente dirigió, en septiembre de 1940, al doctor José María García Lahiguera, y que se hizo pública después de la muerte del autor.
Describe una experiencia personal que cambió el rumbo de su vida. Con palabras perfectamente comprensibles, los cuatro escritos que aquí se recogen hablan de la relación entre razón y fe. Son ideas inteligibles, equilibradas y profundas. El pensamiento de un filósofo que recobra la fe en la plena madurez de su razón. «Y postrado de rodillas escribe, perdida la mirada en el lejano horizonte del caserío de París, recité con íntimo fervor una vez más el Padrenuestro, entregando libremente toda mi voluntad en las manos llagadas de Nuestro Señor Jesucristo».
Román Sabaté entra al mundo de la política casi por casualidad, pero es allí donde se sella su destino. La permanente tensión entre la necesidad de trabajo de un joven de provincia y las ocultas intenciones del político que lo ha elegido como secretario privado es lo que mueve los hilos de esta novela: dos hombres en conflicto en una historia en la que hasta la paternidad está en juego. Magia, doble discurso o crimen, todo vale. Las maldiciones desnuda la verdad de la llamada "nueva política", basada en un pragmatismo absoluto que esconde la inescrupulosidad del engaño y la ambición sin límites.
El diálogo entre ciencia y filosofía tuvo un momento privilegiado en 1922, cuando Einstein presentó su teoría de la relatividad en París y generó en Bergson la necesidad de responder a los retos metafísicos que planteaba.
Considerada una de las joyas más inquietantes de Dostoievski, esta novela corta encierra una tempestad emocional y una de las exploraciones más mordaces sobre la culpa, el deseo y la humillación jamás escritas. El autor de Crimen y castigo y Los hermanos Karamázov desciende aquí a una escala más íntima, más punzante, donde el conflicto sacude al alma de dos hombres enfrentados por el amor, el pasado y la imposibilidad del perdón. En el centro de la narración: un viudo atormentado y un amante derrotado. Entre ambos, una viuda ausente cuyo eco resuena con más fuerza que cualquier presencia viva. ¿Puede un gesto vulgar esconder una venganza minuciosa? ¿Puede la cortesía ser el arma más hiriente? Las escenas, tan tensas como sutiles, avanzan con una crudeza psicológica extraordinaria, dejando al lector entre la carcajada incómoda y el vértigo existencial. Aquí no hay redención ni héroes, pero sí un retrato ácido de la mezquindad humana, la debilidad disfrazada de dignidad y el sufrimiento que habita en lo cotidiano. Una obra maestra.
Detrás de las altas paredes perimetrales, más allá de los portones reforzados por barreras y flanqueados por garitas de vigilancia, se encuentra Altos de la Cascada. Afuera, la ruta, la barriada popular de Santa María de los Tigrecitos, la autopista, la ciudad, el resto del mundo.
En Altos de la Cascada viven familias que llevan un mismo estilo de vida y que quieren mantenerlo cueste lo que cueste. Allí, en el country, un grupo de amigos se reúne semanalmente lejos de las miradas de sus hijos, sus empleadas domésticas y sus esposas, quienes, excluidas del encuentro varonil, se autodenominan, bromeando, "las viudas de los jueves". Pero una noche la rutina se quiebra y ese hecho permite descubrir, en un país que se desmorona, el lado oscuro de una vida "perfecta".
Este libro reúne las investigaciones más avanzadas de Edmund Husserl sobre la moral y la ética, elaboradas en sus últimos años.
En este libro, el fundador de la fenomenología desplaza su atención desde los valores como objetos ideales hacia la voluntad concreta que se dirige a fines. Este giro ético, impulsado por el trauma de la Gran Guerra, abre paso a una comprensión de la persona como centro activo de sentido, en la que el amor —antes que el deber— se convierte en la base misma de la vida moral.
A partir de este desplazamiento, Husserl aborda nociones como el sacrificio, la entrega amorosa y la dignidad, no como abstracciones normativas, sino como experiencias vividas que revelan la estructura profunda del sujeto ético. Lejos de una ética formal, estas lecciones tardías dan cuerpo a una fenomenología existencial, íntimamente ligada a la vida concreta y a la posibilidad de una renovación interior del mundo a través de la voluntad.