Hay hombres de una pieza, aunque la vida los haya deshecho en pedazos, aunque con quince años –niño apenas– les hayan aserrado una pierna, aunque una esquirla de un cañonazo les perfore un ojo y aunque una bala de mosquete les deje inútil la mano derecha. Injusto, pero muy propio de ese humor negro tan español, es llamar a alguien así «medio hombre», cuando con su entereza y sus actos demostró serlo con creces. En este libro profusamente ilustrado por los pinceles de consagrados artistas como Pablo Outeiral o Augusto Ferrer Dalmau, una exhaustiva cartografía marca de la casa y una exquisita selección de imágenes de época, el reconocido experto en historia naval Guillermo Nicieza Forcelledo homenajea a Blas de Lezo y Olavarrieta, uno de los marinos de guerra más famosos de la historia de España, desde su infancia en Pasajes de San Pedro y su formación naval en la Marina Real francesa –donde tuvo su bautismo de fuego y recibió su primera herida, en la batalla de Vélez-Málaga– hasta el cénit de su carrera en la imposible y heroica defensa de Cartagena de Indias. Con el nacimiento de la Real Armada española, se destacó durante el asedio de Barcelona como prometedor capitán de fragata.
Las Heras es una localidad ubicada en la provincia argentina de Santa Cruz, que brotó en el desierto patagónico con la llegada del ferrocarril y la explotación del petróleo por parte del Estado. Cuando la prosperidad se desvaneció, entre otras cosas por la privatización de la petrolera, solo quedaron el viento, la indiferencia y un puñado de habitantes.
Entre 1997 y 1999, el suicidio de doce jóvenes, todos muy conocidos en la ciudad, sacudió a Las Heras. No hubo un listado oficial de aquellas muertes, nadie encendió las luces de alarma. Se decía que en el pueblo pasaban cosas raras, que detrás de las muertes se encontraba una secta, pero también que, en aquella tierra desolada, no había futuro para la juventud. Publicado en 2005, Los suicidas del fin del mundo fue el libro fundacional de Leila Guerriero. La periodista argentina viajó a Las Heras para indagar en la serie de suicidios. Recorrió las mismas calles ventosas por las que habían caminado los suicidas y entrevistó a madres, novios, hermanas y amigos de los muertos, a prostitutas, peluqueros y profesores de colegio que los habían conocido. Para reconstruir aquellas vidas, escuchó testimonios a veces inconclusos, a veces contradictorios, que daban cuenta de existencias duras y olvidadas.
La palabra mágica es mucho más que una guía de escritura, es una conversación. Isabel Allende comparte los triunfos, errores y aprendizajes que los desafíos y las alegrías le han brindado a lo largo de los años. A partir de sus propias vivencias, este libro es una clase magistral para todo aquel que desee iniciar su propio viaje literario.
«La literatura es mágica: armar una historia es un proceso misterioso, orgánico, instintivo. Al escribir entro en la dimensión de los sueños, la intuición, las premoniciones; debo rendirme y dejar que los personajes hagan lo que tienen que hacer y que la historia se cuente a sí misma. Paso la mayor parte de mi tiempo sola y en silencio, como un monje en su celda. Escribir es como meditar. En la soledad recuerdo, escucho voces, tengo visiones. Mientras más callada estoy, más oigo y más veo. En el silencio de la escritura a veces me visitan espíritus —¿o serán las musas?—. Lo siento como un roce en la nuca. Al escribir me transformo en médium. La escritura para mí no es una opción, es una adicción».
Isabel Allende
En 1966, en plena Guerra Fría, la historiadora Sheila Fitzpatrick, por entonces una estudiante de doctorado en Oxford, se instala en Moscú para consultar archivos oficiales nunca antes explorados. Tiene 25 años, es tímida y no domina el idioma. Pero la impulsan una avidez intelectual inquebrantable y una incapacidad temperamental para ver las cosas en blanco y negro.
Pasa las primeras semanas casi sin hablar con nadie, caminando. No le interesa entrar en contacto con jóvenes fascinados por los productos de consumo occidentales, ni con poetas o artistas disidentes, ni con opositores del gobierno. Quiere conocer a los rusos que no buscan a los extranjeros, saber cómo viven y qué piensan. Y eso hace durante tres años de aprendizaje intenso. En ese universo de sospechas y trampas cruzadas en que la KGB puede acusar de espía a cualquiera, sobre todo a estudiantes como ella, Fitzpatrick sostiene una posición incómoda: se opone a sus profesores ingleses que ven a la URSS como un régimen totalitario y represivo sin fisuras, también a los militantes que todavía creen en la utopía socialista.
Esta obra monumental despliega, con rigor y admiración, la estructura institucional, cultural, científica y espiritual que España levantó durante los siglos dorados de su historia imperial. Desde la Santa Hermandad hasta la expedición de la vacuna, desde la Controversia de Valladolid hasta la creación de cátedras científicas, el lector se adentra en una epopeya civilizadora sin parangón.
A TRAVÉS DE FIGURAS ILUSTRES, INSTITUCIONES SINGULARES Y LOGROS ASOMBROSOS, ESTA OBRA INVITA A REDESCUBRIR EL ALMA DE UNA NACIÓN QUE SUPO FORJAR PUENTES ENTRE MUNDOS, LENGUAS, RAZAS Y CREDOS.
Del autor de El fin del Imperio", ahora llega este libro que reivindica la grandeza del modelo hispánico como constructor de orden, promotor de saberes y defensor de la dignidad humana en tres continentes. Frente a la leyenda negra, un relato documentado que muestra a España como potencia creadora de cultura, justicia y ciencia, comprometida con su tiempo y adelantada a su siglo.
Gabriel Dax es un aclamado escritor de viajes y se pasa los días recorriendo el mundo. Sus artículos sobre los años más difíciles de la Guerra Fría hacen de él una personalidad de renombre, pero nadie sabe que vive atormentado por los recuerdos de una tragedia: cada noche sueña con la casa de su infancia en llamas y, en ella, su madre fallecida. Un día le ofrecen la oportunidad de entrevistar a una misteriosa e importante figura política y su ambición le lleva a una red de duplicidades y traiciones, donde se iniciará involuntariamente como espía por amor.
William Boyd nos transporta de la mano de Gabriel desde las vibrantes calles del Londres de los años sesenta hasta los adoquines soleados de Cádiz y las heladas plazas de Varsovia, en un frenético y apasionante viaje de espionaje y obsesión.