Teodor Merlin es un experimentado diplomático de las Naciones Unidas. Hace cinco años tuvo que hacer frente a lo inimaginable, la muerte de su hija en Oriente Medio. Joanna trabajaba para una ONG y ni las circunstancias de su muerte ni la eventual participación de las autoridades o de su propia organización se llegaron a esclarecer del todo.
En el presente, a través de algunos encuentros imprevistos y casi en contra de su propia voluntad, es arrastrado al descubrimiento de qué ocurrió exactamente hace cinco años, lo que se convierte en una misión devastadora para lograr la justicia donde no hay ninguna solución en el plano legal. Él, que toda su vida ha creído en las palabras para resolver conflictos, se encuentra ahora ante el dilema de decidir si debería tomarse la justicia por su mano, frente al presunto culpable y con un arma en la mano: ¿debería disparar o no?
Hubo un tiempo en que los hombres cruzaban océanos en barcos de vapor, creían en Dios, en el Estado y en la ducha fría. No porque fueran espartanos, sino porque no tenían más remedio. Hoy, en cambio, somos incapaces de sobrevivir sin un té matcha con leche de soja, sepultamos nuestras arrugas bajo toneladas de filtros digitales y debatimos sobre la opresión estructural desde un iPhone de 1.200 euros. Algo se ha ido al carajo en muy poco tiempo.
En los dos tomos que componen Los engranajes de Occidente, Fabián C. Barrio analiza desde una perspectiva psicosociológica el declive de una civilización que ha pasado de alzar catedrales a cancelar panaderos. Del humanismo al algoritmo. Del sacrificio a la sobreexposición emocional. Hoy asistimos al auge de la cultura woke y su perpetua batalla con la realidad tangible, a la resurrección kitsch de las ultraderechas con su dorado tupé, a los nacionalismos que brotan donde ya no queda ni nación ni sentido de pertenencia, a la manipulación política descarada y constante, y a las redes sociales como nuevo teatro de sombras, donde todos actuamos pero nadie vive de verdad.
Fotógrafa y escritora, Babitz encarnó en su juventud una mezcla única entre la California más liberada y la élite cultural del momento. Jim Morrison le dedicó una canción, se dejó fotografiar jugando al ajedrez desnuda con Marcel Duchamp, presentó a Dalí y Frank Zappa, y contó entre sus amantes a Harrison Ford, Ed Ruscha o Steve Martin.
Babitz define sus memorias como «novela confesional», pero lo que aquí nos regala es más parecido a pasear con ella mientras la ciudad se rinde a su pedigrí provocador. Con un humor afilado, nos cuenta su vida como una amiga que ha tomado unas copas de más. Vemos a los jóvenes de L.A. a través de los ojos de una Eve adolescente tumbada en Venice Beach, compartimos viajes de LSD regados con champán en el Chateau Marmont en compañía de futuras estrellas del rock y nos enamoramos de esta bonne vivante capaz de dedicar un capítulo a los mejores tacos de la ciudad.
El otro Hollywood es el universo de una chica que adoraba las fiestas tanto como los libros de Henry James, Colette o Virginia Woolf. Es el paraíso de una joven que se entregó a la provocación y el ensueño de una ciudad que fue su razón de ser. Es, por encima de todo, la historia de una mujer que, en esa sociedad hipnótica y volátil, entendió las ventajas que comportaba mantenerse fiel a sí misma.
Una brújula para resistir a las guerras culturales, el autoritarismo y la desafección que amenazan nuestras democracias en el nuevo desorden mundial
Un ensayo lúcido y comprometido sobre la pérdida de rumbo de Europa ante el auge del populismo, la polarización y el desprestigio de la verdad. Ignacio Gomá propone una reflexión crítica pero esperanzada para recuperar el sentido común, la confianza en la democracia y la responsabilidad compartida.
La conflictiva relación que Bakunin y Marx mantuvieron al calor de lo que hoy llamamos Primera Internacional aconseja, un siglo y medio después, una valoración de sus consecuencias en los ámbitos más dispares. En esta obra se estudian los caracteres personales de esos dos revolucionarios, los desencuentros que protagonizaron en aquellos años y, en particular, el legado que han dejado en terrenos como los relativos a la centralización, la vida política convencional, el Estado o la transición revolucionaria. A esos desencuentros se sumaron el papel de sabios e intelectuales, la condición de los campesinos, el desarrollo histórico del capital, las sociedades precapitalistas o el conocimiento social. El libro incorpora también una valoración de algunas de las secuelas que el debate en cuestión ha legado con el paso de las décadas, al tiempo que aporta una prolija bibliografía sobre estas discusiones.
Julian Barnes cumple ochenta años y lo celebra con una bellísima exploración en torno a la memoria y el pasado, los caminos impredecibles a los que conducen nuestras decisiones, la búsqueda de la felicidad —a cualquier edad— y, cómo no, el amor, la amistad y la escritura.
¿Qué contiene más verdad: nuestros recuerdos, nuestros diarios, las anécdotas mil veces contadas o la imagen que de nosotros mismos nos devuelven los demás? ¿Cómo componer, hacia el final de nuestra vida, un relato fiable de quienes somos? Barnes reflexiona sobre todo ello con el trasfondo de la vejez, de la proximidad definitiva de un fin, ante el cual no podemos más que aprender a despedirnos.
Pero en el corazón de esta obra hay también una historia —«o una historia dentro de la historia»—, y sus protagonistas son dos personas a las que Barnes prometió que jamás escribiría sobre ellas —llamémoslas Jean y Stephen— y un jack russell que responde al nombre de Jimmy. El joven Barnes conoció a Jean y a Stephen cuando los tres estudiaban en Oxford. Los presentó, se enamoraron, se separaron y siguieron cada cual su camino, lejos el uno de otro y también de la vida de Barnes, que no les perdonó que truncaran aquella amistad. Hasta que cerca de cuarenta años después se reencontraron, de nuevo con su intervención, y la vida siguió dando giros entre alegrías, traiciones y decepción.