Nuestra visión del mundo se ha transformando de un modo radical en los últimos doscientos años. Este libro interpreta, desde una perspectiva histórica, las claves del mundo contemporáneo y analiza las líneas básicas de lo que solemos denominar el «largo» siglo XIX y el «corto» siglo XX, con una incursión prospectiva de las rutas abiertas por el tercer milenio.
A finales del siglo XVIII, en los umbrales de la modernidad, el mundo era grande en la distancia pero realmente pequeño en el espacio conocido. Hoy sucede justamente lo contrario. Hemos pasado de la aldea rural a la aldea global. En la sociedad actual, caracterizada por su extraordinario desarrollo tecnológico y su globalización económica, muchas de las limitaciones impuestas por el espacio y el tiempo han sido superadas o es previsible que lo sean en breve. Porque desde finales del siglo XX nos hallamos en el camino de una nueva civilización, claramente diferenciada de la forjada por la sociedad industrial de principios del siglo XIX.
Los autores, Ángel Bahamonde y Ramón Villares, tratan de esclarecer en este ensayo la naturaleza de los cambios que han hecho posible que, en el espacio de los dos últimos siglos, se haya podido producir una mutación tan profunda de la realidad histórica.
A su vuelta de África, donde ejercía de dibujante para una agencia de prensa, Dick Heldar se reencuentra en Londres con una vieja amiga de la infancia. Pronto retoman su relación, de naturaleza ambigua y teñida tanto por las aspiraciones artísticas de ambos como por su deseo de alcanzar el éxito. Será cuando los dos empiecen a trabajar en su anhelada obra maestra cuando la situación dé un vuelco con irrevocables consecuencias.
La luz que se apaga fue la primera novela que publicó Kipling, un potente ejercicio de estilo en el que el autor desmenuza con gran realismo las cicatrices bélicas, desarrolla los que serían algunos de sus temas favoritos (el desarraigo en la infancia, las amistades inquebrantables, el amor y los viajes a tierras lejanas) y presenta un desenlace tan sorprendente como inolvidable.
Amigos que se encuentran y se alejan. Familias que se abrazan tras años de silencio. Relaciones que terminan sin ruido. Personas que se cruzan durante un tiempo y siguen su camino. Reencuentros, despedidas, vínculos que duran instantes pero dejan huella. Un bucle infinito de finales y comienzos, de pérdidas que abren la puerta a lo nuevo. Una reflexión íntima y luminosa sobre nuestra existencia, sobre los lazos que nos unen y los pequeños milagros que ocurren a diario. Porque la vida, como la marea, se renueva en cada ola. Un homenaje a Japón, sus paisajes, sus gentes y a su cultura y forma de vida. 34 historias sobre el inexorable paso del tiempo para leer y releer una y otra vez.
¿Puede la literatura ayudarnos a vivir mejor en un mundo incierto? Este libro responde con un sí rotundo. Guendalina Middei nos guía con entusiasmo y cercanía a través de las páginas de autores como Tolstói, Austen, Kafka, Dostoievski, Leopardi, Mann, Manzoni, Lampedusa y Orwell. Cada capítulo se convierte en una conversación viva con los grandes personajes de la literatura: Anna Karénina, que no se rinde ante la resignación; Raskólnikov, desgarrado entre el pensamiento y la culpa; los seres que Kafka transforma y que, en su extrañeza, nos devuelven una imagen inquietante de lo humano.
Cocteau escribió Le coq et l'arlequin como manifiesto estético a favor de la música despojada de Erik Satie. Eran los años de la polémica entre los partidarios de Wagner y Debussy. El poeta, novelista y cineasta se sitúa al margen de ambos, pues dice buscar una música que sea ajena a las brumas, que esté definida por la claridad. Las sentencias ingeniosas de este texto pueden calificarse como el acta de nacimiento de una nueva forma de hacer música en Francia, la del llamado Grupo de los Seis. Cocteau reflexiona también sobre su propia aportación a la historia de los estrenos escandalosos, el ballet Parade con música de Satie.
En el verano de 1992, dos bombas segaron la vida de tres magistrados ―Giovanni Falcone, su mujer Francesca Morvillo y Paolo Borsellino― y los ocho jóvenes que los escoltaban. La mafia siciliana asestaba su golpe más letal, pero sus víctimas dejaban un imborrable legado de heroísmo cívico en un país acostumbrado al terror y la omertá.
Giuseppe Ayala, amigo íntimo de Falcone y Borsellino, es uno de los pocos supervivientes de aquellos años sangrientos. Representó a la Fiscalía en el primer maxiproceso contra los capos de Cosa Nostra, interrogando a los «arrepentidos» que revelaron por primera vez los ritos, las reglas y la estructura de una organización hermética. En estas memorias, Ayala relata la gesta que protagonizó junto a un puñado de policías, jueces y abogados que, sin perder la alegría ni el sentido del humor, sacrificaron su vida para poner fin a décadas de impunidad. Un empeño que no siempre tuvo recompensa, pues pronto se verían envueltos en turbios juegos de poder y descubrirían los oscuros vínculos entre política, negocios y crimen organizado.