¿Cómo debemos estudiar la historia de nuestros saberes? ¿Se trata únicamente de la historia de quienes produjeron el conocimiento, o también de quienes lo han recibido y asimilado? Tradicionalmente, la historiografía de la ciencia ha incurrido en ciertos prejuicios a este respecto. Los relatos de la historia de la ciencia han prestado una atención exclusiva a los «héroes» o protagonistas de la investigación, dejando a un lado las llamadas «masas críticas» y, de manera particular, a los receptores del saber. En lo que a la historia de la filología respecta, es significativo que el historiador danés Barthold Georg Niebuhr considerara a Friedrich August Wolf como el «héroe epónimo» de la filología clásica, desde una perspectiva absolutamente romántica. Sin embargo, tan interesante como el hecho de que Wolf formulara conceptos capitales para articular su nueva visión historiográfica de las literaturas antiguas, también lo es el fenómeno relativo a la transferencia de tales ideas hasta lugares remotos. Este libro se hace cargo, desde distintas perspectivas y en diferentes ámbitos nacionales y culturales, del decisivo fenómeno de la transmisión literaria.
Sobre Juan Carlos I se han escrito muchos libros, la mayor parte de ellos desde la hagiografía, otros de pura propaganda, algunos trabajos de historiadores bajo un prisma de servilismo y tergiversación, y otras obras críticas sin reflexión ni análisis. También es cierto que hasta hace pocos años su figura estuvo blindada por una férrea censura y era muy difícil, por no decir que imposible, afrontarla de manera ecuánime.
En el cincuenta aniversario de su coronación, el hispanista Stanley G. Payne y el historiador Jesús Palacios han llevado a cabo una investigación exhaustiva en los fondos desclasificados de diferentes administraciones norteamericanas, fuentes primarias de diversos archivos españoles y numerosos testimonios directos. El resultado es este estudio, el más completo y objetivo, sobre la personalidad humana, íntima y política de Juan Carlos I durante sus primeros años de reinado y el punto de inflexión que supuso el golpe de Estado de 1981.
Este es el lugar donde la historia se tiñe de rojo y la memoria aún sangra.
A lo largo de los siglos, en los rincones más oscuros del tiempo, han caminado figuras que no dejaron huellas... sino cicatrices. Estas páginas no hablan de héroes ni mártires, sino de sombras con rostro humano:
El noble que convirtió sus castillos en tumbas.
La mujer que transformó a sus víctimas en jabón y pasteles.
El asesino que levantó una fortaleza para matar.
El enigma sin rostro que aún merodea entre las nieblas de Whitechapel.
Y muchas más… Porque esto no es solo un libro: es una danza macabra con la verdad.
¡El libro que todo judoca debe leer!
Un detallado recorrido por la historia del judo, sus orígenes, sus técnicas y la figura de Jigoro Kano, su fundador.
El judo surgió en Japón hace más de cien años, a pesar de lo cual gran parte de su creación y evolución siguen siendo un misterio fuera de Japón. Syd Hoare indagó en las fuentes originales, escribiendo por primera vez una descripción esclarecedora de cómo dos sistemas japoneses de combate sin armas poco practicados se convirtieron en un deporte olímpico practicado en todo el mundo.
Este es un libro que todo judoka, entrenador, árbitro y maestro debería leer. Muestra el crecimiento del judo desde sus primeros tiempos, la creación y desarrollo de sus técnicas y reglas, y la superación de diversas vicisitudes, algunas de las cuales siguen afectando al judo actual.
Sin duda, Syd Hoare le hizo un gran servicio al judo al traducir material procedente de numerosas fuentes, tales como el sumo, el kendo, el jujitsu o la lucha, dotando al judo de una nueva perspectiva.
El judo es el arte marcial japonés más practicado hoy en día en todo el mundo.
Obra de referencia para todos los practicantes de judo.
Esta es una guía indispensable para todos los practicantes de judo que quieran conocer más sobre su arte marcial. No solo se explica la filosofía del judo en detalle, sino que se dan a conocer muchos datos sobre la figura de Jigoro Kano, su fundador.
Detrás de muchas de las obras que admiramos cuando visitamos el Louvre, el Museo Británico o el Met de Nueva York se oculta un pasado incómodo. Son piezas que desaparecieron de su lugar de origen, arrancadas de templos, tumbas o palacios, y que hoy se siguen reclamando.
Durante siglos, los grandes museos reunieron objetos procedentes de todos los rincones del planeta convencidos de estar preservando el patrimonio de la humanidad. Pero tras esa apariencia de universalidad se esconde una historia de conquistas, expolios y apropiaciones que todavía proyecta su sombra sobre nuestras instituciones culturales.
Este libro sigue el rastro de seis piezas emblemáticas —de los mármoles del Partenón al penacho de Moctezuma, los bronces de Benín y el busto de Nefertiti— para contar, con rigor y claridad, cómo llegaron a las salas de exposición en las que reposan y para abrir el debate sobre su restitución.
«¿Y si la identidad de los museos más importantes del planeta descansara sobre piezas que no deberían custodiar? El temblor que sacude a una de nuestras instituciones clave amenaza con alterar para siempre la visión que tenemos de nosotros mismos.
Este inédito de René Girard reúne varios ensayos estéticos sobre Saint-John Perse y Malraux, Stendhal y Valéry, Freud y Proust, Nietzsche y Wagner que abarcan treinta años de investigación. Girard está acostumbrado a poner a dialogar unas obras con otras, y este volumen es también continuación de dos conversaciones, donde la dimensión “interdividual” se despliega con naturalidad, con todos sus riesgos y sorpresas.
Morir a sí mismo y renacer a los demás, pero también morir a los demás y renacer a sí mismo: tal es el doble movimiento de la “conversión novelesca”, donde el arte se trasciende a sí mismo. René Girard evoca con una intensidad inusual su amor por el romanticismo, pero también lo que lo acerca y lo aleja del arte moderno y contemporáneo.