¿Cómo despertar en los niños el amor por la lectura? ¿Es posible que disfruten de los libros en un mundo lleno de pantallas? ¿Cómo podemos guiarlos para que la lectura sea una aventura y no una obligación?
Leer es mucho más que descifrar palabras: es abrir puertas a la imaginación, al conocimiento y a la empatía.
Un niño que lee desarrolla pensamiento crítico, amplía su mundo y encuentra respuestas, y nuevas preguntas, sobre sí mismo y su entorno. Pero la lectura también es un acto social: compartir historias fortalece vínculos, genera diálogo y crea comunidades.
Alguien lee una biografía y se detiene en el nombre de un personaje secundario, que casi no volverá a aparecer. Para quien lee, sin embargo, ese nombre es la punta de un ovillo complejo, lleno de secretos y dobles fondos inconfesables, que comunica con un más allá inaudito. Narrada por una voz ácida, capaz del peor cinismo y la franqueza más desgarradora, Malas lenguas es una comedia amarga, a la vez frívola y arrebatada, sobre el arte tortuoso de contar una vida en un mundo signado por el interés, la falta de escrúpulos y las formas más estrafalarias de la promiscuidad sexual.
Vasili Grossman fue el primer verdadero disidente de la literatura soviética. Su decisiva obra, Vida y destino, expresa una concepción histórica, filosófica y teórica diametralmente opuesta a la ideología oficial. Pero su caso se distingue del de otros disidentes por dos motivos. El primero es que su libro, secuestrado por el KGB en 1960, sobrevivió sólo de milagro y no se publicó en Occidente hasta 1980, casi veinte años despúes de la muerte de su autor. El segundo es que Vida y destino es la obra de un hombre que durante años fue uno de los máximos representantes del realismo soviético. ¿Cómo se produjo esta metamorfosis, la transformación de un revolucionario fiel y convencido en adversario radical del poder soviético? Este ensayo de Shimon Márkish responde a esta pregunta.
Érase una vez una saga familiar de terratenientes mexicanos y un niño rodeado de abejas. Con estos elementos Sofía Segovia ha creado una historia de amor por la tierra y del poder de la complicidad entre los seres humanos.
Una mañana cualquiera un hombre de avanzada edad toma un taxi en la ciudad de Monterrey rumbo a Linares, su ciudad natal. El viaje solo llevará unas horas, pero el viejo habla y no para, como si delante de él se desplegara todo su pasado. Así, el taxista y los lectores vamos a conocer la historia de una familia mexicana de terratenientes, los Morales Cortés, desde el principio del siglo XX hasta hoy.
De repente, en el fluir de las palabras, asoma el rostro amigo de un niño sabio que no puede hablar, pero oye lo que otros no saben o no quieren oír, y anda rodeado de abejas. Ellas son sus aliadas y las que sabrán guardar los secretos del caserón de Linares, un lugar donde viven mujeres hermosas y tercas y las naranjas tienen un sabor especial. Incluso la muerte es distinta en Linares, y el hombre lo sabe. Por eso viaja, habla, recuerda...
Esta obra abarca todos los aspectos del "fenómeno Solzhenitsyn": el nacimiento de un luchador de la disidencia; el trabajo de un autor comparable a Balzac; la construcción de dos "catedrales" de la escritura, "Archipiélago Gulag", o cómo convertir lo inhumano en utopía, y "La rueda roja", sobre el descarrilamiento de la historia rusa; los escritos del poeta filósofo de los "Cuentos en miniatura", de "La casa de Matriona", de los diálogos estoicos de "El primer círculo". Alexandr Solzhenitsyn leyó atentamente la primera versión de este libro en ruso (una edición de 800 000 ejemplares publicada en Moscú en plena perestroika) y opinó: "Una visión literaria perspicaz, una intuición moral muy aguda y unas conclusiones generales que dan en el blanco".
El permafrost es esa capa de la tierra permanentemente congelada y es también la membrana que cubre a la protagonista de esta novela. Escrita en primera persona, nos presenta a una mujer en etapa de formación que se protege del exterior, que percibe la superficialidad en todo cuanto la rodea y huye de un entorno que nada tiene que ver con su manera de entender la vida: una madre obsesionada con la salud, omnipresente y controladora, y una hermana que afronta su existencia convencional con medicación y un positivismo irritante. La protagonista, que siente pulsiones suicidas, no permite que nadie se le acerque demasiado, pero al mismo tiempo se entrega con intensidad al sexo con otras mujeres, la literatura y el arte. El pulso entre el hedonismo, los placeres más carnales y la muerte es constante en esta novela, así como el tono mordaz de una protagonista que nos gana con su inteligencia y su humor negrísimo desde la primera página.
Repleto de imágenes poéticas, contundentes y muy físicas, este carácter tan palpable del texto no es gratuito en una novela que nos habla del cuerpo, del sexo, del yo; una obra aguda y directa que reivindica la libertad femenina en el placer y en la soledad.