Las ideas y tesis de Hannah Arendt se siguen debatiendo en todos los continentes. La «banalidad del mal», el «pensamiento sin barandillas» o los «elementos y orígenes del totalitarismo» se han convertido en expresiones reconocibles globalmente, y los grandes acontecimientos de la historia contemporánea, desde la caída del Muro de Berlín hasta la guerra contra Ucrania, se comentan a menudo con ayuda de las ideas de Hannah Arendt. Pero, ¿cómo pudo ella ejercer tal influencia?
Tanto en su vida como en su obra, Arendt siempre quiso estar «totalmente presente». En esta obra, el historiador de ideas y biógrafo de Arendt, Thomas Meyer, recorre en este volumen las etapas de la vida de la filósofa, desde Königsberg hasta París y Nueva York, y las vincula estrechamente con los escritos de Arendt. Presentando sus obras más importantes de una forma muy concisa, Meyer las analiza como comentarios sobre la historia contemporánea. Es esta consistencia la que hace que Hannah Arendt resulte tan atractiva para los contemporáneos del siglo XXI.
Joan-Carles Mèlich aborda en este apasionante ensayo una cuestión filosófica fundamental: ¿en qué consiste un comportamiento verdaderamente ético? La respuesta implica explorar la naturaleza frágil, vulnerable, situacional y, en suma, finita, de nuestra condición como seres deseantes y obligados continuamente a decidir, a tomar partido, a optar a menudo en medio de una inquietante y dolorosa incertidumbre. Ser ético no significa obedecer ciegamente unos códigos de decencia, ni someterse sin más a los mandamientos de una ley moral. Como el autor demuestra brillantemente en estas páginas, toda moral posee siempre una zona sombría, los decálogos crean ambiguas zonas de exclusión y el anhelo del bien adquiere a veces formas de crueldad. También Sade tenía su propia moral…
La ética de la compasión que defiende Joan-Carles Mèlich se aleja precisamente de estas morales tranquilizadoras y nos impulsa a cuestionar en todo momento nuestras convicciones y prejuicios, nuestra idea de lo bueno y de lo malo. Acechados por la inhumanidad y el dolor, la ética hace su aparición allí donde surge de repente una demanda extraña, ajena, que nos interpela y nos desestabiliza sin que a primera vista sepamos qué hacer, pero que nos obliga a responder. La compasión de que se habla en esta obra no nos anima a actuar bien, sino a actuar sabiendo que nunca actuamos del todo bien.
La dimensión humorística del arte es un territorio enigmático y sorprendente, repleto de interesantes paradojas: la risa es efímera pero convive con la eternidad de la obra; puede ser un signo de alegría, pero también de sufrimiento; y encuentra su espacio incluso en los museos más solemnes, donde el humor parece estar proscrito. Carlos Reyero rastrea la viva presencia de la risa en el arte occidental -especialmente en la pintura- desde el Renacimiento hasta principios del siglo XX, invitándonos a descubrir un fascinante juego de complicidades que une a artistas y espectadores a través del tiempo.