Gioacchino Lanza Tomasi, primo lejano de Lampedusa, tuvo la enorme fortuna de ser uno de los asistentes al reducido taller de lectura que impartió el escritor en la década de 1 9 5 0 a algunos jóvenes prometedores de su entorno. Con el tiempo, el príncipe pidió a Lanza, de madre española—y al que acabaría adoptando—, que lo ayudara a leer en la lengua de Cervantes los clásicos de la literatura hispánica. Estas páginas, dictadas por Lanza poco antes de morir, albergan no sólo un valiosísimo retrato de la vida que el maestro siciliano llevó en Palermo, sino también el privilegiado relato de formación de un muchacho que fue testigo de una aventura fascinante: el acercamiento de Lampedusa a la lengua y la literatura españolas.
La predilección por el juego es una característica fundamental del ser humano: los juegos, que brindan la oportunidad de pensar el mundo en términos matemáticos, son tan antiguos como las civilizaciones, y lo mismo puede decirse de las matemáticas, cuyo maravilloso lenguaje universal se halla en la base de la mayoría de juegos. A lo largo de estas páginas, el reputado matemático y ensayista Marcus du Sautoy invita al lector a recorrer la historia del mundo a través de ochenta juegos, de los más populares a los más recónditos, no sólo para descubrir su origen y desentrañar los asombrosos mecanismos en los que se basan, sino para entenderlos como una valiosa manifestación cultural de las sociedades en las que nacieron, cuya cosmovisión sin duda reflejan.
Hace un siglo una revolución sin precedentes sacudió los cimientos de la ciencia. Comenzó en el intento de un joven de veintitrés años, Werner Heisenberg, por comprender el comportamiento de la materia a escalas pequeñas. Durante los siguientes dos años los fundamentos de la mecánica cuántica quedaron firmemente establecidos. Uno de sus ingredientes más intrigantes fue propuesto por Max Born: las probabilidades son el corazón de la cuántica. El universo de Newton, un mecanismo perfecto de relojería, se desplomaba y daba paso a un cosmos cuyos cimientos últimos estaban gobernados por el azar. El férreo determinismo mecanicista fue remplazado por la voluble tiranía del azar. Los rígidos engranajes dieron paso a una materialidad vaporosa, de extrañas superposiciones y entrelazamientos, que de un modo paradójico construye la robusta realidad que observamos. La mecánica cuántica explica las moléculas y la vida, los transistores y los láseres, y el mecanismo que permite a las estrellas brillar y a las aves migrar. Este libro es una invitación a revisar qué es el azar y cuál es su rol fundamental en la ciencia. Constataremos que Dios no solo juega a los dados sino que, sujeto también a la tiranía del azar, no puede hacer otra cosa.
Una de las razones por las que escribí este libro es
por el sorprendente asombro que experimentamos al contemplar el mundo natural. Por ejemplo, el topo dorado es el único mamífero iridiscente. Brilla literalmente
como el oro, pero es ciego y no puede percibir su propio resplandor. La otra razón era para exponer algo que todos sabemos: estas maravillas están en peligro de desaparecer y el tiempo para evitarlo se nos acaba».
Es probable que la Segunda Guerra Mundial sea el conflicto más estudiado de la historia de la humanidad. Sin embargo, la gran mayoría de las obras ofrecen de ella una interpretación sorprendentemente unidimensional. La presentan como una guerra buena, una cruzada contra el fascismo y una batalla del mundo libre y democrático contra quienes querían acabar con él: una parábola de los males del totalitarismo y el triunfo del orden democrático liderado por los Estados Unidos. Este libro intenta retirar las capas de mitología que cubren la Segunda Guerra Mundial y poner en cuestión las interpretaciones predominantes de la contienda. Rompe con las explicaciones estándares de la guerra y argumenta que las dimensiones centrales del conflicto fueron la raza y el imperio. Aborda la Segunda Guerra Mundial como un enfrentamiento profundamente enraizado en el contexto más amplio de la historia mundial.
Rastrear la historia del siglo xxi hasta ahora es rastrear una historia de lo inasequible y la escasez. Después de años de negarse a construir suficientes viviendas, Estados Unidos tiene una crisis nacional de vivienda. Tras años de limitar la inmigración, no tiene suficientes trabajadores. A pesar de ser advertidos durante décadas sobre las consecuencias del cambio climático, no se ha construido nada cercano a la infraestructura de energía limpia que necesitamos. Los ambiciosos proyectos públicos se terminan tarde y por encima del presupuesto, si alguna vez se terminan. Abundancia explica que nuestros problemas de hoy no son los resultados de los villanos de ayer, sino que las soluciones de una generación se han convertido en los problemas de la siguiente. Las reglas y regulaciones diseñadas para resolver los problemas de la década de 1970 a menudo evitan proyectos de densidad urbana y energía verde que ayudarían a resolver los problemas de la década de 2020. Las leyes destinadas a garantizar que el Gobierno considere las consecuencias de sus acciones han hecho demasiado difícil para el gobierno actuar en consecuencia.