Con esta edición, que mejora y amplía en algunos puntos la edición original francesa, ofrecemos al lector de habla castellana el diccionario más amplio y documentado que existe hoy sobre los símbolos. Contiene unas 1200 voces y 300 dibujos que se prestan a interpretaciones. Entre éstas se ofrecen aquí las más cercioradas, fundamentales y a la vez sugestivas y evocadoras, es decir las que mejor permiten al lector vivificar la imaginación, impulsar la reflexión y presentir por sí mismo nuevos sentidos. El trabajo de invención personal y la posibilidad de percepción original quedan también facilitados por un juego de numerosas correspondencias entre las reseñas del diccionario, y por referencia a los libros especializados que se ofrecen en la abundante bibliografía.
¿Qué importancia tiene hoy en día el pensador ateniense?
Su figura es la primera losa de la filosofía occidental, el primero en interrogarse a fondo por la naturaleza humana y sus preguntas siguen siendo el punto de partida del autoconocimiento. En este libro, Luri recorre el eco de sus reflexiones a través de los siglos y muestra por qué continúa siendo una brújula moral en tiempos de incerteza.
Existe una conocida historia sobre un pez adulto que nada junto a dos peces más jóvenes y les pregunta: «¿Cómo está el agua?». Los peces pequeños se quedan perplejos. «¿Qué es el agua?», preguntan. Muchos de nosotros podríamos hacernos hoy una pregunta similar: ¿qué es la tecnología? La tecnología define el mundo en que vivimos, pero estamos tan inmersos en ella, tan rodeados por ella, que casi siempre la damos por sentada. Durante buena parte de la historia de la humanidad ha existido un conflicto entre las personas y sus herramientas. Desde el alfabeto hasta el reloj, cada nueva tecnología ha representado una especie de trastorno. Si este cambio ha sido para bien o para mal es a menudo una pregunta que solo se planteaba a posteriori, si es que se planteaba. Es por este motivo que pocas veces, o ninguna, nos paramos a preguntar qué es la tecnología.
La estética, según la mirada de Yuriko Saito, no puede reducirse a una filosofía del arte, sino que está íntimamente relacionada con nuestro día a día, con el cuidado de lo cotidiano, es decir, con la relación que establecemos con lo otro, ya sean seres humanos, criaturas no humanas, entornos u objetos. Más allá de su identificación con una demanda ética, el cuidado es una parte esencial de una manera de comprender la estética que busca enriquecer la vida de las personas y definir nuestra forma de relacionarnos con el mundo.Inspirándose en la ética del cuidado y la cultura y estética japonesa, la autora nos muestra la inseparabilidad de lo ético y lo estético en la búsqueda de la vida buena y de un yo virtuoso.
¡Me decepcionaste! ¿Quién podría recuperarse de semejante acusación? ¿Y quién, además, no ha recurrido a ella alguna vez? Somos seres que no dejamos de decepcionar y de ser decepcionados. Sin embargo, los moralistas lo han repetido hasta la saciedad: decepcionarse es, sobre todo, ser víctima de expectativas que solo existían en nuestra cabeza.Pero, ¿qué pasaría si eso no fuera todo?, se pregunta el autor en estas páginas. ¿Y si tras la danza de la esperanza y la decepción, de las expectativas y su frustración, se desplegara un verdadero orden del mundo que decidiera por nosotros lo que podemos y lo que no podemos hacer? ¿Y si decepcionar fuera, sobre todo, una forma de escapar de ello? Entonces, decepcionar sería un placer.