El turbulento tiempo en el que nos ha tocado vivir, particularmente aquí en España, explica el actual resurgimiento de la historia constitucional y de la Teoría del Estado y de la Constitución, pero también el renovado interés que suscitan las debilidades de la Constitución de Weimar. Las analogías entre las tensiones de nuestros días y las fracturas de aquellos años, de desenlace inequívocamente trágico, vuelven espurios los estudios exclusivamente historicistas o culturalistas. Al menos así lo entienden Josu de Miguel y Javier Tajadura, que se acercan al período de entreguerras, y a dos de sus juristas más importantes, Kelsen y Schmitt, animados por una premisa clara: que es preciso evitar que se repitan, aquí y ahora, los errores que se cometieron en un pasado no tan lejano como comúnmente se cree. Las páginas del libro describen el soterrado diálogo que ambos juristas mantuvieron durante el período de entreguerras, una verdadera conflagración intelectual alrededor de dos formas antagónicas de entender el derecho público. La disputa jurídica sobre la Constitución, la Teoría del Estado, la democracia o los derechos fundamentales es desarrollada con una claridad expositiva solo a la altura de su profundidad teórica. Sin embargo, Kelsen versus Schmitt no es un recetario: corresponde al lector extraer por sí solo las consecuencias.
Presentamos aquí una selección de los artículos que Julio Camba publicó entre la Revolución de Asturias, en octubre de 1934, y el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936. En ellos, aborda la situación social y política de una España marcada por el auge de los extremismos y el deterioro de la convivencia. Y después, centra su atención en el orden internacional de entreguerras, que comienza a descomponerse ante el avance de las tendencias totalitarias. Fiel a su espíritu ácrata, Camba dirige su afilada ironía contra los poderosos, contra la politización de todos los ámbitos de la vida y contra otros aspectos de la sociedad de su tiempo. Así, desde una España y un mundo camino del desastre, nos ofrece una lección de periodismo que cobra hoy una inquietante vigencia.
Cuando se proclama la Segunda República en 1931, Camba decide regresar a España desde EE UU, donde es corresponsal del ‘ABC’. Consagrado ya como uno de los mejores columnistas del país, recibe el cambio político con esperanza, pero, al igual que otras destacadas figuras como Ortega y Unamuno, no tarda en experimentar la decepción. Así, desencantado con el rumbo de la República, en la que echa en falta un nuevo espíritu público y ve, más que un cambio de régimen, un cambio de nombre del régimen, reúne en 1934 sus críticas a la misma en este volumen. Fiel a su espíritu ácrata, el autor dirige su afilada ironía contra los excesos del poder y nos ofrece una obra que, pese a sus ocasionales pasajes extemporáneos, constituye toda una lección sobre periodismo y política.
Por qué la derecha puede —y debe— salvar el planeta
Una política climática eficaz es aquella que el ciudadano percibe antes incluso de necesitarla. Sin embargo, durante demasiado tiempo la transición ecológica se ha planteado como una pedagogía del sacrificio, construida contra el votante medio y sostenida en una acumulación de prohibiciones, gestos simbólicos y reproches morales. El resultado ha sido un debate crispado, frágil desde el punto de vista social y políticamente inestable.
En este libro, Toni Timoner y Luis Quiroga parten de una premisa distinta: la política climática no puede construirse contra la mayoría social a la que pretende implicar. Si quiere ser duradera, debe empezar en lo concreto —en el recibo, en el coste de la energía, en la seguridad del suministro— y terminar en el clima, no al revés. Sostienen que estamos frenando el cambio climático gracias al capitalismo, no a pesar de él: la reducción real de emisiones ha venido de la innovación tecnológica, los incentivos económicos y la inversión privada, no del decrecentismo y la hiperregulación. En este libro nos recuerdan, por último, que cuidar el mundo que hemos recibido en usufructo y mejorar esa herencia para nuestros hijos es una forma adulta de patriotismo.
El libro presenta uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes y espectaculares de la historia contemporánea, el de la civilización asiria. Hasta mediados del siglo XIX, los asirios eran un pueblo fantasma, del que sólo se tenían referencias dispersas recogidas por los autores clásicos y la Biblia. Más allá de aquellas informaciones, toda su civilización había desaparecido por completo. Sin embargo, en 1843 el diplomático francés Paul-Émile Botta descubrió la antigua ciudad de Dur-Sharrukin (actual Khorsabad, Iraq), fundada por el rey Sargón II a finales del siglo VIII a.C. Con aquel descubrimiento, Botta sacó por fin a la luz los vestigios materiales de la antigua civilización asiria, y dio lugar al nacimiento de una nueva disciplina científica: la Asiriología.
El libro se divide en dos partes bien diferenciadas. En la primera, se presenta la biografía de Botta, al tiempo que se describen con detalle sus excavaciones en Khorsabad y se analiza el impacto que dichas excavaciones tuvieron en la España de la época. En la segunda parte, se traducen por primera vez al castellano las cartas que Botta envió a Jules Mohl (presidente de la Société Asiatique) y que fueron publicadas originalmente en el "Journal Asiatique" entre 1843 y 1844. Se trata de unos documentos de enorme valor, a través de los cuales el diplomático francés dio a conocer por primera vez uno de los descubrimientos arqueológicos más sensacionales de la historia.
Una reflexión sobre el peso del silencio en la Alemania posterior al nazismo.
Fascinado desde muy joven por la Segunda Guerra Mundial, Bas von Benda-Beckmann supo con trece años que su tía abuela Luise era la viuda del general más leal de Hitler, Alfred Jodl, que fue condenado a muerte durante los Juicios de Núremberg por crímenes de guerra. Más tarde conoció la historia de Tini, la hermana menor de Luise, que militó en el partido nazi, aunque luego tuvo una relación con un médico medio judío y entabló amistad con uno de los hombres que conspiraron para asesinar a Hitler.
A través de las cartas, las memorias y los diarios de sus familiares, y en un contexto histórico fielmente trazado, el autor reconstruye la historia de Alemania desde los días del Imperio, la creación y caída de la República de Weimar, el ascenso del nazismo, la Segunda Guerra Mundial y el posterior enjuiciamiento de los principales responsables del Holocausto.
Una sensibilidad fuera de lo común le permite recomponer magistralmente un pasado que nos interpela a todos. Mi familia nazi nos habla de los prejuicios, de la memoria, de la culpa y del sentido de la responsabilidad hacia nuestro propio pasado, un pasado que debemos conocer para comprender y entender el presente, y evitar así que los errores cometidos vuelvan a repetirse.