Después de su primer viaje, Pablo, Daniela y Claudio están de vuelta a su época. Pero la tranquilidad no dura demasiado: un trozo de La Runa del Tiempo, custodiado por Daniela, empieza a brillar en mitad de la noche. Los tres deciden reunirse para averiguar lo que está pasando y entonces…
¡Vuelven a viajar en el tiempo! Esta vez están en pleno corazón del Londres victoriano, rodeados de caballeros con sombreros de copa y de damas con elegantes vestidos. Y por si eso fuera poco, Claudio ha desaparecido llevándose consigo el fragmento de la Runa del Tiempo.
Solos y atrapados en una época que no es la suya, Daniela y Pablo emprenderán una fascinante aventura junto a James, un excéntrico relojero, y un niño cuyo rostro jurarían haber visto antes.
¿Conseguirán sobrevivir a la aventura, a los rastreadores y… a la traición?
¿Te atreves a unirte al viaje?
Nuestros gatos no son solo yoga, zen, masajes, taichí: también echan las cartas del tarot, el arte tradicional de la adivinación que se utiliza para entender las propias reacciones ante situaciones diversas, externas o internas, más o menos problemáticas. Entra en este juego de 22 cartas que reproducen los arcanos mayores del tarot en forma de gatos. Dos amantes de la raza felina nos inician en este tarot: Alejandro Jodorowsky, con sus 22 relatos simbólicos para cada carta, y Christian Gaudin con los dibujos de los gatos de cada carta. Ambos trabajos son más que inspiradores, son simplemente geniales.
Se acercan las Navidades y Flavia de Luce quiere atrapar a Papá Noel con una sustancia pegajosa de su invención. Pero las tardes solitarias en el laboratorio llegan a su fin: para solucionar sus problemas económicos, el coronel De Luce le ha alquilado la mansión a un estudio cinematográfico. Allí se rodará una película de época protagonizada nada menos que por Phyllis Wyvern, la actriz de moda. Tras una representación benéfica de Romeo y Julieta, Phyllis aparece muerta en su habitación, estrangulada con un rollo de película. Flavia investiga, sin ser consciente de que hay muchos sospechosos. Phyllis no era lo que parecía y estas pueden ser las Navidades más trágicas de su vida.