Ana y Gilbert han formado una bonita familia en Ingleside. Con cinco hijos en casa y uno más en camino, Ana está inmersa en su papel como madre y ahora también como anfitriona de la insufrible tía de Gilbert. Ana es feliz viendo crecer a sus hijos y disfrutando de los placeres de la cotidianidad hasta que nota que Gilbert empieza a distanciarse de ella.
Reflexiones sobre la familia, el amor, la guerra o el duelo se dan cita en Ana de Ingleside, la novela que cierra el ciclo protagonizado por la indómita Ana Shirley, la pelirroja más entrañable de la literatura, quien, con su optimismo y vitalidad, se ha ganado un hueco en los corazones de lectores de todas las edades.
La novela, que narra las aventuras de una muchacha llamada Dorothy Gale en la tierra de Oz, es una de las historias más conocidas de la cultura popular norteamericana y se ha traducido a muchos idiomas. Gracias al gran éxito de El maravilloso mago de Oz (título acortado más adelante como El mago de Oz) L. Frank Baum escribió trece libros más sobre la tierra de Oz.
Preston y Constance Whittier han forjado juntos una vida feliz y han criado a seis hijos en su hermosa mansión en Manhattan. Ahora, con el nido casi vacío, es más fácil que nunca para ellos mantener su tradicional «luna de miel invernal», un romántico viaje de esquí en pareja.
Pero con el viaje de este año llega la tragedia y, de repente, los hijos de los Whittier se encuentran reunidos en la casa familiar sin sus padres por primera vez en su vida. El mayor, Lyle, atraviesa un momento crítico en su matrimonio y debe decidir si un divorcio sería lo mejor para él y sus dos hijos. El exigente trabajo de Gloria en Wall Street no le ha dejado tiempo para encontrar pareja, y a los treinta y nueve años se siente sola. Los gemelos, Caroline y Charlie, comparten apartamento y un negocio en el mundo de la moda que no pasa por su mejor momento. Benjie, con necesitades especiales, y Annabelle, que sigue en la universidad y parece estar perdiendo el control de su vida, son los únicos que todavía viven en la casa familiar.
Los cuatro hermanos mayores se ven obligados a dejar de lado sus problemas personales y su dolor para mantener unida a la familia y apoyarse mutuamente. Vender la casa sería otra pérdida devastadora. ¿Existirá alguna alternativa, por poco convencional que parezca?