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HISTORIA DE LAS GUERRAS PUNICAS

Durante más de un siglo, dos potencias se disputaron el destino del Mediterráneo. Roma y Cartago. Imperio y supervivencia. Ambición y resistencia. Entre los años 264 y 146 a.C., el mundo antiguo asistió a una lucha total que no solo enfrentó ejércitos, sino modelos de civilización. Desde las aguas de Sicilia hasta las nieves eternas de los Alpes; desde las minas de Hispania hasta las murallas ardientes de Cartago, la guerra no conoció tregua. Aníbal Barca cruzó montañas imposibles con elefantes de guerra. Roma fue humillada en Cannas. Escipión llevó el combate hasta África. Y, al final, una ciudad fue borrada de la faz de la tierra. Pero ¿quién inició realmente el conflicto? ¿Fue Cartago la agresora o Roma la instigadora de una guerra buscada durante décadas? ¿Fue Aníbal un genio visionario o el último defensor de una civilización condenada? ¿Y qué precio pagó el mundo antiguo por la ambición de dominio universal? Este libro propone una revisión apasionante de las llamadas Guerras Púnicas -la verdadera Guerra de los Cien Años de la Antigüedad- desmontando mitos heredados y devolviendo voz a los vencidos. Porque la historia la escriben los vencedores pero la verdad suele esconderse entre las ruinas.
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LA ODISEA

Salimos del cine de ver La Odisea, o terminamos de leer el poema original, y todos nos hacemos la misma pregunta ¿hubo unos hechos reales que inspiraran ese mito? Bienvenido al fascinante mundo de la mitología griega, pero también de la realidad, de lo que la arqueología, la filología y la historia nos dicen que hay de real tras el mito. ¿Hubo un caballo de Troya? ¿Existieron los cíclopes? ¿Quiénes eran las Sirenas? ¿La ruta de la Odisea es real?
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EL ESTADO EN EL ANTIGUO EGIPTO

Este libro presenta un nuevo análisis de la organización, estructura y cambios del Estado faraónico a lo largo de tres milenios de su historia. Arroja una nueva luz sobre este tema al aportar los últimos avances en la teoría del Estado y la arqueología, especialmente el estudio comparativo de la estructura de los Estados y los imperios antiguos. El papel desempeñado por el Egipto faraónico en los nuevos estudios a menudo reitera viejas opiniones sobre la estabilidad, el conservadurismo y el «excepcionalismo» de la monarquía egipcia, que supuestamente se mantuvieron iguales a lo largo de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, pero este estudio acaba con estos mitos establecidos. El antiguo Egipto compartía muchos paralelismos con otras sociedades de la Edad del Bronce y del Hierro, como demuestra un análisis de la estructura del Estado, de los límites del poder real, de la autoridad de los micropoderes locales, a menudo ignorados (como los potentados provinciales y los ricos no pertenecientes a la élite), y de la circulación y el control de la riqueza. Egipto experimentó profundos cambios en su organización social, económica, política y territorial a lo largo de su historia, lo que convirtió la tierra de los faraones en un escenario ideal para poner a prueba la aplicación de modelos de gobierno y definir las dinámicas que rigen las sociedades a largo plazo. Desde estas nuevas perspectivas, las monarquías faraónicas parecen menos excepcionales de lo que se pensaba y más dependientes del equilibrio de poder, de su capacidad para controlar los recursos del reino y de las condiciones geopolíticas cambiantes de su época.
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LA GUERRA DEL OPIO

La Guerra del Opio es uno de los episodios más infames de la historia de Gran Bretaña, arrastrada por los intereses de empresarios de dudosa reputación, corporaciones privadas, lobistas sin escrúpulos y halcones del imperialismo más depredador a un conflicto inmoral por un negocio que generaba formidables fortunas a costa de diezmar a la población y destruir la economía del Imperio Qing: el derecho a vender opio y, en última instancia, el sometimiento de China a la supremacía occidental. El libro La Guerra del Opio. Drogas, codicia y la forja de la China moderna, de la historiadora y sinóloga Julia Lovell, que lleva décadas estudiando las fuentes chinas, va mucho más allá de la perspectiva occidental tradicional al otorgar protagonismo y voz propia al Imperio Qing, explorando sus intensas interacciones con el mundo más allá de sus fronteras –desterrando el mito de un país cerrado e impermeable–, su idiosincrasia interna, así como la incomprensión mutua que empujó a ambas partes hacia la guerra; un conflicto tan brutal como asimétrico condicionado por la abrumadora superioridad tecnológica occidental y la falta de realismo militar de China, no exento de episodios tragicómicos, hipocresía victoriana, tropiezos burocráticos, errores militares y oportunismo político. A lo largo de los últimos dos siglos, esta guerra desatada por la droga y la codicia –motivos que resuenan en conflictos actuales– se ha convertido en el episodio fundacional del nacionalismo chino, una humillación que ha moldeado las interacciones de Pekín con el resto del mundo, y una memoria y unos prejuicios que han enturbiado su relación con Occidente hasta el día de hoy.
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LA CIENCIA EN EL ANTIGUO EGIPTO

Antes de que Aristóteles cultivara la razón empírica, antes de que Galileo mirara al cielo con su telescopio, antes de que Newton formulara sus leyes, y mucho antes de que Einstein descifrara el universo, ya se exploraban los misterios de la naturaleza. Esos primeros científicos vivieron junto al Nilo, servían a los dioses y oficiaban en los templos del Antiguo Egipto. Lejos de ser solo un sistema de creencias, la religión egipcia fue el marco en el que comenzó a gestarse la ciencia. De los templos surgieron la escritura jeroglífica, los cálculos astronómicos, las primeras fórmulas matemáticas, los principios de la arquitectura monumental y los secretos de la medicina. En los albores de la civilización, en aquel tiempo remoto, ciencia y religión compartían un mismo origen: los dioses del Nilo. En este libro, el doctor en Historia y Egiptología Gonzalo Gómez revela cómo, entre ensalmos y ofrendas de los sacerdotes de Ra y Amón, surgieron las primeras herramientas del conocimiento y se forjaron los cimientos del pensamiento científico, un legado que aún hoy sostiene nuestra forma de entender el mundo.
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DIARIO DE LABORATORIO

Diario de laboratorio es el libro más ambicioso de Deborah García Bello, la divulgadora que ha hecho de la química una forma de buscar sentido y belleza. A través de fragmentos que avanzan y retroceden en el tiempo, la autora construye un diario guiado por las ideas. Lo hace mezclando diferentes formatos —narración en primera persona, ensayo científico, poesía y anotaciones breves— que reflejan la complejidad y las contradicciones de la vida. El olor de una casa, un beso, la vajilla de la abuela o un día de tormenta, lo cotidiano, en definitiva, se convierte en el punto de partida para revelar la belleza invisible de la materia. Ciencia, experiencia y pensamiento se entrelazan en un proceso no lineal, lleno de asociaciones inesperadas, errores fértiles y hallazgos, donde la química aparece explicada con rigor y claridad, pero emerge con naturalidad entre líneas, como una mirada lúcida del mundo. La observación, la formulación de hipótesis, la duda y el análisis, tan enraizados en el método científico, dialogan aquí con las emociones, el amor, la intuición, los vínculos, las creencias fuertes y la lógica social. Una lectura para quienes sienten curiosidad no solo por la ciencia, sino por la manera en que se construye el conocimiento. Con una escritura precisa, luminosa y profundamente humana, Deborah García Bello nos muestra que todo está hecho de las mismas partículas elementales que han viajado por el tiempo y el espacio, que han formado estrellas y que ahora componen nuestro aliento: un génesis atómico que no reniega del misterio de lo trascendente. Un libro poco convencional con una demanda tan sencilla como radical: presta atención.
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