El nombre del mundo narra la aventura personal de Michael Reed, un profesor universitario que intenta reponerse de la muerte de su mujer y su hija en un accidente de coche, emprendiendo una existencia errática que lo llevará a un destino muy especial.
La novela arranca con un tono apacible que se va enturbiando a medida que el protagonista desciende a su infierno personal; Michael Reed, viudo sin rumbo, deambula por la facultad cuando conoce a una joven estudiante y artista de performances que se convierte en la combinación perfecta de conquista sexual y recuperación de su hija fallecida.
Como muchos de los héroes de Johnson, Reed se mueve en el territorio de la paranoia y la pérdida del sentido de la vida, que Johnson retrata con agudeza, sin dejar de lado el aspecto humorístico presente hasta en los temas más macabros.
En una de las prisiones más infames de Escocia, un convicto es brutalmente asesinado en su celda. Al lado duerme John Rebus, que ha sido condenado y encerrado y ahora vive al otro lado del muro de la justicia.
Pero, como bien dicen, las viejas costumbres son difíciles de eliminar, y es imposible para un detective no caer en la tentación de investigar un misterio. Así que Rebus activa su instinto natural y se involucra en una trama de conspiración, corrupción y muerte en la que incluso a esta figura legendaria le costará mantener la calma.
Sin placa, sin autoridad y sin red de seguridad, caminará por la cuerda floja, con su vida en peligro a cada momento.