El célebre tenor Ian Bostridge pasó casi dos años sin poder pisar los escenarios a causa de la pandemia, hecho que lo llevó a reflexionar sobre el valor irrenunciable del contacto directo con el público, a la vez que le permitió ahondar en el amplio catálogo de clásicos que ha interpretado a lo largo de su carrera. Mediante una prosa lúcida y absorbente, Bostridge explora en estas páginas el modo en que Monteverdi, Schumann y Britten emplearon y subvirtieron los roles de género en sus composiciones, cuestiona la jerarquía y el poder coloniales en Chansons madécasses de Ravel, y analiza las meditaciones de Britten sobre la muerte en obras como War Requiem o Death in Venice. Las singulares reflexiones de Bostridge nos permiten comprender la asombrosa intensidad de sus interpretaciones, en las que la extraña fusión de melodía y pensamiento brinda auténticas epifanías tanto al cantante como a su público.
Diálogos insólitos, situaciones extrañas y un aire de magia absolutamente real impregnan las aventuras de Alicia. Si Alicia en el País de las Maravillas nació por casualidad de los relatos fantásticos que Lewis Carroll improvisaba para las tres hermanitas Lidell –Alicia, Lorina y Edith–, Al otro lado del espejo narra el viaje al extraño país que se encuentra Alicia tras cruzar el espejo. El autor utiliza el ingenio para burlarse de las convenciones y tradiciones de la sociedad inglesa de la época.
«Alicia» no es sólo un libro para niños;
es también el único libro en el que los adultos nos convertimos en niños.
La paleta del pintor desempeña un papel vital en su proceso creativo. No sólo proporciona información sobre las preferencias y prácticas del artista, sino que también revela los pigmentos y aglutinantes utilizados, si los colores se mezclaron con calma o precipitadamente, el ritmo de las pinceladas…