En España han sido muy pocos los críticos literarios que hayan tenido la voluntad y capacidad para seguir y analizar la creación literaria contemporánea en todas las lenguas, y de todos los países, europeos. El esfuerzo continuado y el riesgo que ello implica es para muchos críticos un obstáculo insuperable. No lo ha sido ni lo es para Mercedes Monmany, cuya insaciable curiosidad y grandeza de miras la han llevado a erigirse en la introductora en España de muchas de las voces más notables de las letras europeas de nuestros días.
Todo sobre el sushi, en una experiencia gastronómica inigualable, una creación culinaria que supone la gran expresión de la mestría y la tradición japonesa.
«Viajamos por primera vez a Japón en el año 2002, y desde entonces somos unos auténticos apasionados de su cultura y, por supuesto, de su gastronomía. Este libro se sumerge completamente en su plato más conocido internacionalmente, el sushi, el protagonista absoluto del libro. Nuestro objetivo ha sido sumergirnos en todo lo que hace especial a este icónico plato. Durante años, hemos investigado, aprendido y experimentado cada aspecto del sushi: desde sus orígenes y evolución, hasta los ingredientes que lo componen, las técnicas de preparación, los diferentes tipos que existen, las coberturas más curiosas y los pescados más comunes…
Esperamos que este libro se convierta en una guía de referencia para todos aquellos amantes del sushi que deseen profundizar en su conocimiento, pero también que inspire a quienes están comenzando a descubrirlo, invitándolos a entender y disfrutar más de esta parte tan fascinante de la gastronomía japonesa. Lo que más nos gustaría es que, al leerlo, sintáis la misma pasión y curiosidad que nos ha impulsado a explorar el mundo del sushi y todo lo que representa.»
Gioacchino Lanza Tomasi, primo lejano de Lampedusa, tuvo la enorme fortuna de ser uno de los asistentes al reducido taller de lectura que impartió el escritor en la década de 1 9 5 0 a algunos jóvenes prometedores de su entorno. Con el tiempo, el príncipe pidió a Lanza, de madre española—y al que acabaría adoptando—, que lo ayudara a leer en la lengua de Cervantes los clásicos de la literatura hispánica. Estas páginas, dictadas por Lanza poco antes de morir, albergan no sólo un valiosísimo retrato de la vida que el maestro siciliano llevó en Palermo, sino también el privilegiado relato de formación de un muchacho que fue testigo de una aventura fascinante: el acercamiento de Lampedusa a la lengua y la literatura españolas.