Novela familiar de un lector recalcitrante, Alguien que canta en la habitación de al lado convoca a maestros y pares, dioses y demonios, devociones y desconciertos. Alan Pauls descubre que muchas de las cosas que valió la pena escribir las escribió sobre otros, en estado de curiosidad, de fervor o de pasmo, para afinar con músicas ajenas. Es el Pauls de El factor Borges y Trance el que vuelve aquí con las herramientas pasionales de la crítica para ponerlas a prueba en la práctica del ensayo, único género capaz de revitalizarlas.
Johannes no tiene dueño. Es un perro libre que recorre a toda velocidad un parque urbano junto al mar, donde cumple con una misión sagrada: ser los Ojos. Desde el amanecer hasta la noche, observa todo cuanto ocurre y reporta sus hallazgos a los sabios ancianos del bosque, tres bisontes que se aseguran de que el equilibrio se mantenga.
No está solo. Junto a él, una gaviota, un mapache, una ardilla y un pelícano forman una pequeña comunidad de observadores atentos, dedicados a vigilar a los humanos y a las demás criaturas que comparten el parque. Todo parece estar en armonía... hasta que algo cambia.
Llegan más humanos. Algunos traen consigo desorden y ruido. Se alza un nuevo edificio, brillante y extraño, con hipnóticos rectángulos que parecen ver más de lo que muestran. Y entonces, sin previo aviso, aparece un barco. Un barco lleno de cabras. Y con él, una revelación inesperada que pondrá a prueba todo lo que Johannes creía saber.
Una fábula luminosa sobre la libertad, la amistad, la belleza del mundo... y el arte de correr muy, muy rápido.
De la autora de «Vera». Todo el mundo adora a Milly, la mujer de Ernest Bott. Y es que es la esposa ideal: encantadora, amable, dulce y complaciente, nunca ha dado ningún problema a su marido ni ha provocado ninguna habladuría. Para la admiración de sus cuñados y envidia de sus cuñadas, Milly es una pieza perfecta en la orgullosa familia Bott, que valora por encima de todo su buen nombre y su intachable respetabilidad. Sin embargo, cuando Ernest muere en un accidente de coche y se abre su testamento, llega la sorpresa seguida de las especulaciones y el temor al escándalo. Ernest desheredó a Milly. «Mi esposa sabrá por qué», dejó dicho. Publicado en 1929, Elizabeth von Arnim despliega en «Expiación» una sátira ―hilarante en algunos momentos, desgarradora en otros, y siempre irónica― sobre la hipocresía de la clase media londinense, el arrepentimiento, así como el desamparo y la soledad de las mujeres en esa época.