Inglaterra, siglo XI. A sus nueve años, tras la muerte de su madre y la pérdida de su hogar, Rob J. Cole se da cuenta de que tiene un don extraordinario: con solo tocar a una persona puede descubrir si está o no cerca de la muerte. Bajo la tutela de Henry Croft, cirujano barbero que recorre el país ejerciendo de curandero, su don crece, así como su pasión por la medicina.
Tras la muerte de su maestro, Rob continua con el negocio, pero el encuentro con Benjamin Merlin, un médico judío que le habla del más eminente doctor de la remota Persia, Ibn Sina o Avicena, le impulsa a hacer realidad su sueño. Movido por su pasión por sanar y dispuesto a superar cualquier obstáculo, Rob viajará a Oriente, haciéndose pasar por judío y sumergiéndose en nuevos idiomas, dispuesto a estudiar medicina en la madraza de Ispahán. Allí marcará su destino y el de su familia para siempre.
Norteamérica, siglo XIX. Vástago de una familia que ha practicado la medicina a lo largo de los años, el doctor Robert Judson Cole abandona su Escocia natal buscando un mejor futuro. Tras trabajar con el eminente cirujano Oliver Wendell Holmes, continuará rumbo al Oeste americano junto a su hijo, Robert Jefferson Cole, con el que comparte la pasión por el arte de sanar.
Padre e hijo partirán hasta la frontera de Illinois y de allí a las tierras de Gettysburg, castigadas por la guerra, un territorio que los colonos todavía no han podido arrebatar a los indios sauk. Dispuestos a estudiar las desconcertantes tradiciones curativas de los nativos americanos, aprendiendo de su cultura y sus remedios, padre e hijo parecen haber logrado asentarse. Sin embargo, no han contado con el vórtice sangriento de la Guerra de Secesión, de la que nadie puede escapar...
Grace y Jaxon estaban unidos por un vínculo inquebrantable, eran compañeros… hasta que regresó Hudson.
«Siento que estoy a punto de llegar al límite. Si intentar graduarme en una escuela para seres sobrenaturales ya era suficientemente estresante, ahora resulta que el estado de mi relación ha pasado de ser complicado a ser un imposible… Y por si no fuera suficiente Bloodletter ha decidido lanzarnos una bomba de proporciones épicas a todos...
Pero bueno, si lo piensas, ¿cuándo algo en Katmere Academy ha sido normal? No dejan de suceder cosas: Jaxon se ha vuelto más frío que un invierno de Alaska. El Círculo no está preparado para mi próxima coronación y, como si las cosas no pudieran empeorar, ahora hay una orden de arresto por los supuestos delitos que cometimos Hudson y yo, lo que implica una sentencia de prisión de por vida con una maldición mortal e inquebrantable.
Habrá que tomar decisiones... y me temo que no todos sobrevivirán.»
Un legendario café
Una familia valiente
Un amor prohibido
Wiesbaden, 1945. La joven Hilde apenas puede creer su suerte: la guerra ha terminado y el Café del Ángel se ha salvado milagrosamente. Hilde sueña con volver a convertir el negocio familiar en el glamouroso lugar que reunía a artistas y personalidades de la ciudad. Pero los primeros conflictos no tardan en surgir cuando una bella joven entra en el café y se presenta como su prima Luisa. ¿Quién es esa enigmática mujer que ha luchado por llegar hasta allí desde Prusia Oriental? Entre las dos jóvenes crece una rivalidad que amenaza con envenenar el ambiente del café. Hasta que ambas se dan cuenta de que tienen algo en común: un secreto de la guerra que les ha perseguido hasta el día de hoy...
Al comienzo, Jonathan Pine es simplemente el director nocturno de un lujoso hotel. Pero, cuando un intento de pasar información acerca de un hombre de negocios internacionales con tratos sospechosos alojado en el establecimiento se vuelve en su contra de una manera terrible y empiezan a morir personas cercanas a Pine, él se compromete a luchar contra unas fuerzas tan poderosas que no podría ni imaginar.
En un relato escalofriante sobre corruptas agencias de inteligencia, sumas millonarias y la verdad tras el brutal comercio de armas, John le Carré crea un mundo claustrofóbico en el que no se puede confiar en nadie.
Durante los preparativos de una fiesta de Halloween, Joyce Reynolds (una adolescente conocida por su fecunda imaginación y por las mentiras que cuenta habitualmente) explica a todo el mundo que en una ocasión presenció un asesinato. Nadie cree lo que oye y ella se marcha enfurecida. Tras la cena y los juegos, encuentran a la joven ahogada en un barreño lleno de agua y manzanas. Lo que en apariencia podría ser otra de sus historias disparatadas, quizá esta vez sea una terrible verdad que ha acabado con su vida. Ariadne Oliver, una escritora de novelas de misterio que se encontraba en la fiesta, decide viajar a Londres para pedir ayuda al detective Hércules Poirot, que deberá interrogar a todos los invitados para dilucidar quién ha sido capaz de matar a una muchacha inocente.
Poco antes de morir, el escritor y fabricante de tejidos Joseph Langhorne encuentra la forma de distraer a su hijo enfermo: leerle historias que se representan tras la ventana de su dormitorio, la única con vistas a cualquier parte del mundo. Sin embargo, uno de esos cuentos parece esconder una advertencia, el anuncio de que algún día llegará alguien que lo cambiará todo.
Veinticinco años más tarde, William Langhorne cree que por fin se ha cumplido el presagio de su padre cuando conoce al sastre Barros Scaramuzzelli. Con su aparición, el pueblo de Tonleystone se expone a la apertura de una sastrería y a la irrupción de la alta costura, un reclamo repentino en una sociedad rural cuyas vidas se verán de pronto amenazadas.
UN ARTEFACTO PERDIDO.
UNAS VACACIONES FORZOSAS.
... Y TODO ESTO, POR NO MENCIONAR AL PERRO.
Segundo libro de la serie Historiadores de Oxford.
Ned Henry necesita urgentemente un descanso. Obligado por su insoportable jefa a saltar continuamente en el tiempo en busca de un misterioso objeto que constituye una pieza clave en la reconstrucción de la catedral de Coventry, está empezando a perder el norte.
La Inglaterra victoriana de 1888, con sus atardeceres ociosos, el té de las cinco, partidos de croquet en el césped y la tranquila vida campestre, prometen el paraíso. Pero descansar será lo último que hará Ned, dado que tendrá que apañárselas para salvar el continuo espacio tiempo de un colapso total, entre mayordomos victorianos, gatos, espiritistas y detectives aficionados...
Esta es una historia de amor, de sueños y de vida. La de Valentina. La chica que no sabía que tenía el mundo a sus pies, la que creció y empezó a pensar en imposibles. La que cazaba estrellas, la que anhelaba más, la que tropezó con él. Con Gabriel. El chico que dibujaba constelaciones, el valiente e idealista, el que confió en las palabras «para siempre», y creó los pilares que terminaron sosteniendo el pasado, el ahora, lo que fueron y los recuerdos que se convertirán en polvo.
¡Hola!
Me llamo Verónica Jiménez, tengo treinta y ocho años y soy una mujer independiente, trabajadora, autónoma y, según dicen quienes me conocen, bastante cabezota y controladora. Vale, lo confieso, lo soy. Pero ¿acaso hay alguien perfecto?
Yo era de las que creía en princesas y príncipes, hasta que el mío se convirtió en un sapo y decidí que el romanticismo no era para mí. Así que para horror de quienes me rodean, me impuse tres reglas para disfrutar del sexo sin compromiso.
La primera: no enrollarme nunca con hombres casados. Soy de las que respetan y jamás hago nada que no me gustaría que me hicieran a mí.
La segunda: el trabajo y la diversión nunca han de mezclarse. No no. ¡Ni loca!
Y la tercera, pero no por ello menos importante: siempre con hombres menores de treinta años. ¿Por qué? Pues porque sé que ellos van a lo mismo que voy yo: ¡a disfrutar!
Te aseguro que hasta el momento estas normas me han dado muy buenos resultados. Sin embargo, en uno de mis viajes de trabajo he conocido a Naím Acosta, un hombre de unos cuarenta, seguro de sí mismo, atractivo, sexy y tremendamente romántico, que me está volviendo loca.
Es verlo y el corazón se me acelera. Es oír su voz y toda yo me acaloro. Es pensar en él y noto que en mi estómago corren elefantes en estampida. Sé que somos muy diferentes, pero los polos opuestos se atraen, y nosotros no paramos de chocar, y probar y… y… y…
Bueno, mejor me callo, dejo que leas y cuando termines ya me dirás si tú habrías probado… ¿O no?