Él fue un quarterback del equipo de fútbol americano de los Chicago Stars.
Ella intenta convertir su propia agencia de detectives enuna empresa de éxito.
¿Su primer trabajo? Seguirlo a él.
Por el momento, limitémonos a decir que las cosas no irán bien, nada bien.
Piper Dove es una mujer con un sueño: convertirse en la mejor detective de Chicago. Su primer trabajo será seguir a Cooper Graham, antiguo quarterback de los Chicago Stars. El problema es que él se ha dado cuenta de que ella lo sigue, y eso le disgusta bastante. Sin embargo, Piper no tarda en encontrarse trabajando para el propio Cooper, que la contrata para que vigile a los empleados de su nuevo y exclusivo club nocturno.
Por otra parte, es posible que la vida de Cooper corra peligro, y Piper está empeñada en protegerlo, tanto si él lo desea como si no.
Ojalá no se estuviera ocupando también de un grupo de princesas del Medio Oriente, una criada paquistaní que ansía la libertad, un adolescente problemático y una vecina anciana que exige que encuentre a su marido, que no puede estar más muerto. Y además está CooperGraham, un legendario héroe del deporte que siempre consigue lo que desea... incluso si lo que desea es una intrépida detective empecinada en demostrar que es tan dura como él.
Calpurnia Pearson adora a su familia, pero hay momentos en que le gustaría dejar de ser madre y esposa y ser simplemente ella: Nia. A sus treinta y cinco años, se siente enclaustrada en la rutina por las responsabilidades de la vida adulta. También le frustra que sus esfuerzos por ascender en la editorial donde trabaja no se ven recompensados, ya que sigue en el mismo puesto desde hace años y parece que nada va a cambiar. Sin embargo se equivoca. Uno de sus jefes se jubila y lo substituye Oliver, un joven atractivo que enseguida valora su talento y con el que se verá atrapada en una situación impensable; lo que podría llevar a Nia a reconciliarse con la vida. O todo lo contrario...
Marina y María viven mil y una vidas de lunes a viernes dentro y fuera de la redacción y todavía les sobra tiempo para que les sucedan todo tipo de situaciones surrealistas de las que no solo escapan sin despeinarse, sino que terminan con cardado y laca.
Dos libra sin carnet de conducir, parecidas por fuera, pero diferentes por dentro, reporteras kamikazes, divertidas, exigentes, y, sobre todo, caóticas. Solo ellas son capaces de anteponer su espíritu aventurero e informativo a cualquier plan: cambiar un vuelo a Ibiza por otro a La Palma con volcán en erupción incluido, marcharse de la noche a la mañana a Rusia a cubrir una guerra aun a riesgo de no llegar a la boda de su amiga o participar en una carrera ilegal de coches con una cámara oculta…
Segundo volumen de «Pijas y divinas», una saga gamberra y divertida, con una trama repleta de trampas, errores, química sexual, romanticismo y mucho erotismo.
«De una boda, en teoría, sale otra boda. Chorradas. ¡Qué más quisiera yo!
Os seré franca, quiero casarme cuanto antes, pero no con cualquiera. En mi entorno el matrimonio es un arte y, a pesar de que he tenido novios y pretendientes, ninguno cumplía los requisitos, empezando por una cuenta bancaria saneada. Sé lo que pensáis, pero antes escuchad mis razones.
No valgo para trabajar y no me he criado entre algodones para ahora echarlo todo a perder. Necesito un esposo que no me saque muchos años y que no sea difícil de mirar; aunque, según mi madre, “a todo se acostumbra una, hija”.
Ahora que estoy en la boda de una amiga, miro alrededor y veo que aquí no encontraré al candidato. Así pues, seguiré buscando…»
Amor, reconciliación, perdón y ternura. La tercera entrega de El juego perfecto te robará el corazón por completo.
Blanca y Cam se quisieron como nadie, pero, en ocasiones, amar demasiado no es sinónimo de amar para siempre. Han pasado los años y, aunque siempre han estado pendientes el uno del otro, no se dirigen la palabra. Eso cambia cuando Cam sufre un gravísimo accidente y Blanca siente que no puede estar alejada de él. Ella desea su recuperación más que nada en el mundo. Juntos llegarán no solo a sanar las heridas abiertas, sino a cerrar las de un pasado que ninguno de los dos ha logrado olvidar. ¿Podrán darse una nueva oportunidad y dejar de fingir que no se aman?