Dos gemelos, una chica y un juego de identidades que explora el deseo, la culpa y la elección.
Tras años a la deriva, Rocío ha aprendido (más o menos) a controlar sus emociones y ha alcanzado una especie de equilibrio. Está cómoda con su vida. O eso creía. Porque hay dos cosas que están a punto de hacerla estallar por dentro.
La primera, que la pareja de su padre está embarazada. Y, sí, eso significa que va a tener un hermanito, algo que no le hace ni pizca de gracia.
La segunda, que ha conocido a un chico que le mola. Pero le mola de verdad. Es divertido, brillante, guapísimo y ―esto es importante― parece que a él también le mola ella.
El problema es que el chico en cuestión tiene un hermano gemelo que es… un idiota integral. Un borde, un chulo y un prepotente. Uno de esos que te sacan de quicio con solo abrir la boca.
¿Lo peor de todo? Que Ro se lo pasa mejor discutiendo con el gemelo idiota que saliendo con el gemelo guay. Y eso no debería pasar…, ¿o sí?
El mal ha sido derrotado. Pero la guerra acaba de empezar.
Lograron lo imposible y pusieron fin al reinado milenario de lord Legislador. Ahora Vin, que ha pasado de ser una ladronzuela a una poderosa nacida de la bruma, y Elend Venture, el joven noble e idealista que la ama, deberán construir una sociedad nueva y próspera sobre las cenizas de ese imperio derrotado.
Mientras las tensiones siguen creciendo tras la revuelta, una antigua leyenda ofrece un atisbo de esperanza para el pueblo. Sin embargo, incluso si las habladurías son ciertas, nadie sabe dónde se encuentra el Pozo de la Ascensión ni qué clase de poder otorga.
Es muy posible que matar al lord Legislador fuera la parte fácil. Sobrevivir a las consecuencias de su caída será el verdadero desafío.
Huyendo de la monotonía de su vida, Hugh Rogers tropieza con un umbral secreto que lo conduce a Tembreabrezi, un mundo suspendido en un crepúsculo eterno. Allí se encuentra con Irene Pannis, que desde la adolescencia ha hecho de ese lugar su refugio y lo considera suyo.
Cuando una presencia oscura amenaza con destruir la calma de Tembreabrezi, ambos deberán emprender juntos una peligrosa misión. En el trayecto, el miedo y la desconfianza se transformarán en un vínculo inesperado que marcará su destino.
Con El lugar del comienzo, Ursula K. Le Guin teje una fábula inolvidable sobre el tránsito a la madurez, donde lo real y lo fantástico convergen en el umbral de un destino incierto.
El apasionante cierre de la Trilogía Mistborn.
Vin cumplió la profecía y liberó el poder acumulado en el Pozo de la Ascensión. Sin embargo, todo resultó ser una trampa, y ahora el ser divino llamado Ruina campa a sus anchas por el mundo decidido a arrasarlo con terremotos y ríos de fuego.
Tras haber esquivado la muerte convirtiéndose en un nacido de la bruma, el emperador Elend Venture confía en que las pistas que dejó el lord Legislador les sirvan para contraatacar. Las profecías hablan de un héroe, pero ¿no estaban corrompidas? Vin deberá desenmarañar la verdad para compensar su error. Solo así llegará a ser el Héroe de las Eras antes de que Ruina aniquile toda la vida sobre el planeta.
Sydney Shaw, como todas las mujeres solteras de Nueva York, tiene una suerte nefasta con las citas. Lo ha visto todo: hombres que mienten en su perfil online, hombres que le endosan la cuenta de la cena y, lo más exasperante, hombres que no pueden dejar de hablar de su madre. Pero, por fin, la fortuna se ha puesto de su parte.
Acaba de conocer a un chico absolutamente perfecto. Es guapo, encantador y trabaja como médico en un hospital. Sydney está deslumbrada.
Entonces, el brutal asesinato de una joven —la última en una serie de muertes similares por toda la ciudad— comienza a desesperar a la policía. ¿El principal sospechoso? Un hombre misterioso que había tenido una cita con sus víctimas antes de matarlas.
Sydney debería sentirse segura. Después de todo, está saliendo con el hombre de sus sueños. Pero no consigue librarse de la sospecha de que el novio perfecto puede no serlo tanto como parece.
Porque alguien está vigilando todos sus movimientos y, si no descubre la verdad, podría ser la próxima víctima...
Fahrenheit 451. La temperatura a la que el papel se enciende y arde. Como 1984 de George Orwell, como Un mundo feliz de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 describe una civilización occidental esclavizada por los media, los tranquilizantes y el conformismo.
La visión de Bradbury es asombrosamente profética: las pantallas de televisión ocupan paredes y exhiben folletines interactivos, unos auriculares transmiten a todas horas una insípida corriente de música y noticias, en las avenidas los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; y el cuerpo de bomberos, auxiliados por el Sabueso Mecánico, rastrea y elimina a los disidentes que conservan y leen libros.
Esto no es una guía de viajes, así que si es lo que estás esperando, este libro no es para ti. Pero ¿alguna vez te has preguntado cómo son los lugares donde viven mis protagonistas? ¿Dónde pasean, qué cafés frecuentan o qué vistas me inspiraron sus historias?
En este libro te llevo conmigo por todos esos rincones que me han robado el corazón: desde Tenerife hasta Santorini, de paseo por las calles de Edimburgo, donde nació una historia de amor imposible, hasta el sol de Los Ángeles, pasando de las playas de Ibiza a la ajetreada Nueva York, visitando juntos el lluvioso Londres…
No es una guía: es un recorrido por mis paisajes favoritos, por los pueblos que me acogieron, por los hoteles que se convirtieron en refugios, y por los bares y escenarios donde se forjaron los personajes que tanto queremos.
Te contaré anécdotas, te dejaré direcciones secretas y te enseñaré a viajar como yo: sin prisas, con ilusión y con el corazón abierto. Porque viajar, como enamorarse, siempre tiene un punto de locura.
¿Te vienes conmigo?
Tras años oculto, el sicario sin nombre ha encontrado algo parecido a la paz en una casa frente al mar. Pero la muerte de un viejo aliado lo obliga a aceptar un último encargo: cerrar una cuenta pendiente con tres nombres en una lista. Solo entonces podrá liberarse.
Mientras tanto, Clara Fité intenta reconstruir su vida en Barcelona. Un cuaderno robado y la desaparición de dos niños en 1992 la arrastran a una investigación que nadie quiere reabrir. El poder, la culpa y el miedo se entrelazan en una trama que conecta lo que ocurrió entonces con lo que está a punto de estallar ahora.
Cuando todo se derrumba, solo queda actuar. Incluso si equivocarse es lo único que uno puede hacer.
Seis meses. Un trato. Una última temporada. Y dos personas que no creían en el «juntos para siempre».
Mi vida pende de un hilo. O, más en concreto, de un vaquero testarudo que no quiere volver al ruedo. Tengo dos semanas para convencer a Nate Sullivan —la leyenda desaparecida del rodeo— de que regrese al circuito, o la agencia de marketing deportivo donde trabajo me despedirá.
Lo que descubro en Montana destroza todas mis expectativas: el cinco veces campeón mundial vive escondido del mundo, protegiendo algo demasiado valioso como para dejar que nadie lo descubra.
Le ofrezco un trato que no puede rechazar: yo le prometo no desvelar su secreto a cambio de que salve mi trabajo. Lo que no le digo es que ya he perdido mi apartamento, mi dignidad y casi mi carrera por su culpa.
Tampoco le menciono que cada vez que sus ojos verdes se clavan en mí, o que sus manos encallecidas rozan mi piel, mi cuerpo entero se convierte en un hervidero de sensaciones que no puedo controlar.
Los Reinos Mortales están perdidos.
De las cenizas del Mundo que fue, el Rey Dios Sigmar rescata del olvido las almas de los guerreros que mueren en su nombre y, sobre el Yunque de la Apoteosis, las reforma. Estos valientes pero maltrechos Stormcast Eternals enfrentan probabilidades casi insuperables para devolver la luz de Sigmar a los Reinos Mortales y rescatarlos del dominio de los ascendentes Poderes Ruinosos del Caos.