Yo le he llamado un homenaje a la vida, porque en él transmito mi interés de el lector entienda el valor de vivir y se decida a salir de esa cueva en la que está sumergido y tenga propósitos que le alimenten el deseo de ser feliz y realizado
"Las expectativas perjudican mucho tu salud integral. Los resentimientos son el peor veneno para tu bienestar emocional."
"El creador de metas debe ser una especie de estratega. Visualizar donde está en ese momento, las dificultades que puede tener en el camino, cómo las enfrenta... Cómo las resuelve y llegar a conclusiones."
Este libro se adentra en los entresijos del cuento de tradición oral La Barbe Bleue, fijado por Charles Perrault en 1697. La intención que rige la interpretación del profesor Puelles ha sido la de tomarlo como umbral de un modo del horror moderno irreductible al género «goticista» que a partir del siglo XVIII ostentará la hegemonía del miedo literario. Publicado en el gozne entre el clasicismo y el rococó, y llevándonos al paroxismo del terror visual, Barbazul abre el camino a una narrativa traumática, testimonial, de pura supervivencia, cuyos extremos alcanzan a Primo Levi, entre otros muchos.
El macabro cuento que nos ocupa es también la ocasión para situarnos en un enclave en el que la experiencia del lector u oyente transita –quizá por primera vez– hacia territorios como lo sublime y lo siniestro en la ambivalencia entre el placer estético de la representación del horror y el conocimiento –más «antropológico» que estético– de la pura crueldad humana. Barbazul es, además, un espléndido contrapunto a la doctrina del cogito cartesiano, dándosele prevalencia al terror propio (y no lo hay más atroz que el de «verse morir») sobre aquellas otras condiciones en las que sí será posible ganar la distancia reflexiva. «Tengo miedo, luego existo», escribió Roland Barthes.
Mary Shelley nació en Londres en la época de la Revolución Industrial. Su madre murió cuando solo tenía once días y fue educada por su padre, el excéntrico filósofo William Godwin, que se volvió a casar unos años después. Mary creció amando los libros, en especial los escritos de su madre, la filósofa y escritora feminista Mary Wollstonecraft, que la influyeron enormemente. Conoció al poeta Percy Shelley, de quien se enamoró y con el que se fugó. Una noche de tormenta, en una reunión de amigos, lord Byron propuso que cada uno escribiera su propio relato de terror. Así nació Frankenstein, la novela de ciencia ficción más conocida de la historia.
A las puertas de las vacaciones de verano, la inspectora de homicidios Manuela Mauri no pasa por su mejor momento. Ha vivido en poco tiempo varias experiencias que le han hecho comprender que hay sentimientos y vivencias que no se pueden verbalizar y cosas que es imposible nombrar. Lo percibe cuando sus hijos, Manuel y David, le hablan de la repentina muerte de su padre (su exmarido) y ella no encuentra el modo de consolarlos. Lo intuye cuando ve a los padres de Susana, una joven de dieciséis años que ejercía la prostitución y que murió de una sobredosis, exigiendo justicia para su hija en el juicio de la Operación Lesly y la inspectora está segura de que, sea cual sea la sentencia, nada reparará semejante pérdida. Lo deduce cuando afronta la mirada de Belén, que acaba de perder a su hermana Rebeca a causa de las puñaladas que le ha asestado quien fue su pareja. Lo asimila cuando su propio compañero, Alberto, le hace la proposición más importante de su relación y ella no sabe qué contestar.
Una novela negra combativa y literaria que, por un lado, explora los vínculos de la prostitución con la violencia de género y, por el otro, pone el foco en la parte más personal e íntima de una inspectora que deberá cuidar más y mejor a su pequeña familia si no quiere arriesgarse a perderla.