Ninguna teoría acerca del funcionamiento y estructura de la mente ha ejercido tanta influencia ni ha adquirido un estatus tan preponderante como la doctrina psicoanalítica, cuyas categrías y explicaciones no tardaran en convertirse en núcleo de un modo radicalmente nuevo de entender la realidad psíquica que ha maracdo de forma notable el siglo XX.
De acuerdo con los estudios epidemiológicos más recientes, los trastornos de salud mental afectan a una de cada cuatro personas. Por ello, no es algo ajeno cuando hablamos de personas con trastornos mentales, hablamos de nosotros mismos, de nuestros padres, de nuestros hermanos, parejas e hijos. Aunque en la actualidad existen tratamientos efectivos para los trastornos mentales más importantes, la mayoría de los afectados por problemas de salud mental tardan entre ocho y quince años en solicitar ayuda profesional o, incluso, no llegan a pedirla. En muchos de esos casos es debido al desconocimiento y a la falta de información especializada. Esta obra tiene como principal objetivo el de dotar a todos los profesionales, especialistas o no en salud mental y estudiantes en formación que trabajan o van a trabajar con personas, de estrategias útiles y prácticas para detectar problemas psicológicos y de salud mental y ayudarles a desarrollar habilidades que permitan eliminar el estigma de la enfermedad mental y garanticen el mejor tratamiento para todas las personas, en todas las etapas de su vida.
Viktor E. Frankl, cuya primera crisis existencial le sobreviene a una edad tan temprana como la que tenía Mozart cuando compuso su primer minué, fue incapaz de no dejar su impronta en el siglo XX: el siglo del replanteamiento de todos los valores, de la vertiginosa aceleración de todos los procesos y de la decadencia de las costumbres sometidas a una constante manipulación cotidiana.
Con una extraordinaria capacidad de percepción, Frankl dedicó su vida exclusivamente a un pensamiento fundamental que, antes de él, parecía innecesario: que la vida tiene un sentido y que dicho sentido no es una imaginación nuestra, sino que realmente existe. Podemos, pues, aplicar a Frankl la famosa frase de Goethe: «En el principio era el sentido».
En la Biblioteca Carl G. Jung, Paidós recuperan los textos más destacados de una de las figuras claves en el desarrollo de la etapa inicial del psicoanálisis. En ella, Jung subraya ?la importancia de la edad juvenil; son demasiado evidentes los perjuicios graves que origina una educación deficiente en el hogar y en la escuela y que perduran a veces toda la vida.? Esta es la reflexión que impregna todo el texto, cuya lectura sigue siendo imprescindible en nuestros días.
La causa de las adicciones no recae en las drogas, sino el deseo de cambiar nuestro estado de ánimo. Es por ello que una recuperación plena implica, en esencia, cambiar de estilo de vida.
Querer no es poder nos enseña a superar todo tipo de adicciones a través de la exploración de sus raíces. Nos muestra por qué ciertas personas son más vulnerables que otras a desarrollar una personalidad adictiva, de qué manera nuestras familias y la sociedad pueden fomentar inadvertidamente las adicciones, y cómo podemos aprender a reemplazar estas influencias destructivas por principios positivos y vitalistas.
Utilizando ejemplos extraídos de sus experiencias en la recuperación de adictos, Washton y Boundy no solo aprenderemos a mantenernos alejados de sustancias o actividades adictivas —la cocaína o el alcohol, el juego, el sexo, el trabajo, las compras—, sino también a olvidarnos de ellas para siempre. No se trata, pues, de un manual de primeros auxilios: con esta obra podremos conseguir cambios sustanciales y encender la llama de una verdadera esperanza.
En La emoción, fuente de vida, Francisco Mora, aclamado autor de Neuroeducación, nos invita a reflexionar sobre un asunto de especial relevancia en las sociedades occidentales actuales, en las que las personas cada vez viven más tiempo sin saber, en ocasiones, para qué: el envejecimiento. Un asunto que, por su importancia, guarda implicaciones a nivel personal y cotidiano, profesional e intelectual, científico y filosófico e incluso religioso. La obra, publicada anteriormente con el título Ser viejo no es estar muerto, recalca la importancia que tiene a la hora de afrontar ventajosamente esta etapa de la vida una de las vertientes fundamentales del ser humano: la emoción, esa energía que mueve el mundo vivo, «ese motor que todos llevamos dentro y que nos empuja a seguir vivos».