Esta es la historia de tres mujeres que lo han perdido todo.
Incluso el miedo.
Por eso son tan peligrosas.
Esta es la historia de una venganza imposible, sin ninguna posibilidad de éxito.
Esta es la historia de tres mujeres que se atreven a hacer lo que los demás sólo nos atrevemos a imaginar.
Algo muy poderoso está a punto de ocurrir.
Y nada volverá a ser igual.
SIEMPRE GANAN LOS MISMOS.
ES HORA DE CAMBIAR LAS REGLAS.
UN PLAN IMPOSIBLE
Todo lo que Aura Reyes necesita es continuar con vida diez minutos más.
No es tarea fácil.
Las otras son cuatro, son más fuertes y ella —una fifigura acorralada en el patio de la cárcel— nunca ha sabido defenderse demasiado bien.
O tal vez sí.
UNA HUIDA SIN TREGUA
Porque Aura tiene que recuperar a sus hijas. También a sus amigas.
Y por eso ha trazado un plan que arranca dentro de diez minutos.
Así que no.
No tiene ninguna intención de morir hoy.
DEJARSE ATRAPAR NO ES UNA OPCIÓN
Tras la muerte de sus padres, fallecidos en un trágico incendio, Richard Elauved tiene que mudarse a la remota localidad de Ballantyne, donde vivirá con sus tíos. Allí se convierte en seguida en uno de los marginados oficiales del instituto, algo que se acentúa cuando un compañero de clase llamado Tom desaparece en extrañas circunstancias: todos culparán al nuevo alumno, tan raro, retraído, irritable y taciturno.
Sin embargo, Richard vio con sus propios ojos lo que le pasó realmente a Tom, una escena verdaderamente espeluznante ocurrida en una cabina de teléfono cercana al bosque. Pero ni la policía ni nadie creen su versión... salvo Karen, otra estudiante arrinconada que lo empuja a llegar hasta el fondo de la cuestión.
Las pistas lo conducirán hasta una antigua casa señorial, ahora abandonada. Ante ella, muerto de miedo, rodeado de insectos, Richard descubrirá que lo observa, desde una ventana del cuarto piso, un hombre de rostro inexpresivo. Después, empezará a oír voces.
«La teoría de los archipiélagos viene a decir que todos somos islas, llegamos solos a este mundo y nos vamos exactamente igual, pero necesitamos tener otras islas alrededor para sentirnos felices en medio de ese mar que une tanto como separa. Yo siempre he pensado que sería una isla pequeñita, de esas en las que hay tres palmeras, una playa, dos rocas y poco más; me he sentido invisible durante gran parte de mi vida. Pero entonces apareciste tú, que sin duda serías una isla volcánica llena de grutas y flores. Y es la primera vez que me pregunto si dos islas pueden tocarse en la profundidad del océano, aunque nadie sea capaz de verlo. Si eso existe, si entre los corales y sedimentos y lo que sea que nos ancla en medio del mar hay un punto de unión, sin duda somos tú y yo. Y, si no es así, estamos tan cerca que estoy convencido de poder llegar nadando hasta ti».
Tres muchachas comparten piso en Londres. La primera es una fría y eficiente secretaria; la segunda, una talentosa artista; y la tercera sale en busca de Hércules Poirot, interrumpiéndole durante su desayuno de brioche y chocolate caliente, para confesarle que es la asesina de sus otras dos compañeras. Después desaparece misteriosamente.
En medio de rumores sobre armas de fuego, cuchillos automáticos y rastros de sangre, Poirot deberá emplear al máximo sus células grises para establecer, sin evidencia alguna, si la tercera muchacha es efectivamente culpable.
En el tranquilo pueblo de Wychwood, un asesino está a punto de atacar. O, al menos, eso es lo que la señorita Pinkerton le asegura a Luke Fitzwilliam cuando coinciden en un viaje en tren. Y no solo eso, también le anuncia quién será la próxima víctima: el doctor Humbleby. Pese a lo convencida que se muestra la anciana, Luke no decide tomarse en serio sus advertencias, hasta que al día siguiente lee en el periódico que el doctor ha fallecido y que la señorita Pinkerton ha sido víctima de un atropello. Es entonces cuando Luke decide visitar Wychwood haciéndose pasar por escritor en busca de información para su próximo libro.