A título privado, Maigret se allega a la localidad de Givet, en la frontera franco-belga, para cumplir el encargo de ayudar a los Peeters, «los Flamencos», una familia de prósperos comerciantes. Todo el pueblo los acusa de haber matado a una muchacha francesa, pero el cadáver no aparece, y las dudas se multiplican.
El famoso comisario enfrentará en esta novela no solo una intriga, sino un drama familiar, en el que deberá sondear los silencios y los secretos de todo un clan para acabar erigiéndose en juez.
El inspector Maigret llega a la localidad de Concarneau, en Bretaña, para investigar el intento de asesinato de uno de los notables del pueblo. En mitad de las pesquisas, una serie de sucesos confusos parecen indicar que un asesino imparable trama una venganza colectiva, centrada en cuatro amigos que se reúnen habitualmente en el bar del pueblo. La única pista firme es un perro canelo que nadie había visto antes y que merodea por el vecindario.
Lejos del ambiente brumoso y húmedo de la mayoría de los casos de Maigret, Liberty Bar nos lleva a la Costa Azul, donde el comisario llega para investigar el asesinato de un rico terrateniente australiano que había abandonado las convenciones y los deberes de su clase para darse la buena vida en compañía de un elenco de personajes variopintos reunidos en un bar de Niza.
Sin embargo, incluso en una atmósfera de vacaciones, el comisario descubriá que la naturaleza humana es oscura y, fiel a su divisa de comprender sin juzgar, revelará una tragedia doméstica de intereses cruzados.
William Wooler es, a primera vista, un padre y marido entregado. Pero ha estado teniendo una aventura que esa misma tarde ha tenido un horrible final en un motel de las afueras. Cuando regresa a casa, destrozado y enfadado, se sorprende al ver que Avery, su hija de nueve años, ha salido antes de la escuela y pierde los estribos.
Horas más tarde, la familia de Avery comunica su desaparición.
De repente, Stanhope ya no parece un barrio tan apacible. Y William no es el único que esconde una mentira. A medida que los testigos aportan información, que puede o no ser cierta, sobre la desaparición, los vecinos de Avery se muestran cada vez más desquiciados.
¿Quién se ha llevado a Avery Wooler?
Al principio solo era un pequeño volumen que su autor, James Redfield, publicó por su cuenta y riesgo. Pero muy pronto todos estaban hablando de Las nueve revelaciones como del libro que cambiaría nuestra visión acerca del destino humano. Una década más tarde, lleva vendidos casi seis millones de ejemplares en treinta y dos países.
La historia que Redfield nos cuenta habla de un antiguo manuscrito escondido en la selva peruana, que guarda en sus páginas nueve revelaciones esenciales para comprender el presente y enfrentarse al futuro. La búsqueda del texto perdido supone un gran esfuerzo no exento de riesgos, pero la tenacidad de un pequeño grupo de sabios aventureros pondrá por fin en manos de todos estas claves de un mensaje simple y directo que apunta a nuestra espiritualidad y puede abrir un nuevo capítulo en nuestras vidas.
En lenguaje musical se entiende por «suite» una composición integrada por movimientos variados que, no obstante, encuentran su apoyo en la misma tonalidad. Las suites de Federico García Lorca parten de la misma idea, aplicada esta vez a la lírica: establecer series de poemas formalmente heterogéneos que giren alrededor de un tema común. Sin embargo, su temprana muerte truncó el que había de ser un ambicioso proyecto en el que se recogían obras inéditas o ya publicadas, escritas todas ellas entre 1920 y 1923, bajo el signo de una nueva armonía.
Borges y Bioy Casares compartieron cincuenta años de amistad literaria, buena parte de los cuales los pasaron encerrados, escribiendo juntos. Eran el mismo otro: un tercer escritor, inasimilable a uno tanto como al otro, profundamente excéntrico. De ahí que Bustos Domecq y Suárez Lynch -los alias con que formalizan la existencia del Tercer Escritor- sean algo más que seudónimos. Son escritores de derecho, tan autores como los autores que los inventaron. En ese otro llamado Bustos Domecq o Suárez Lynch descubrieron la posibilidad prematura, y por eso doblemente fascinante, de esa experiencia de balbuceo, inestabilidad y desequilibrio que Adorno llamó "estilo tardío", y que los artistas, según él, sólo alcanzaban una vez que eran dueños absolutos de sus medios artísticos. El estilo tardío es el malestar hecho estilo, una suerte de implosión que sacude la obra y la vuelve contra sí misma, al precio incluso de liquidarla. Esa obra maestra enferma, irreconocible para sí misma, Adorno decía que sólo podía aparecer al final de algo. Con la obra del Tercer Escritor, Borges y Bioy demostraron que también podía aparecer en el medio, en una zona de pasaje, que la pasión política podía ser su motor activo, el chiste al cuadrado su lógica de vértigo y la risa su signo, su huella digital y su música.
Del prólogo de Alan Pauls
Estructurada sobre los ejes del amor, la filosofía y la muerte, esta nueva antología de las obras de Alfonsina Storni pone de relieve la gran variedad tonal e intelectual de una de las figuras más importantes de la poesía hispanoamericana de primera mitad del siglo XX. Sus poemas más famosos encuentran su contrapunto en textos en prosa poco conocidos, y del conjunto surge la potencia de una voz que incluye tanto la protesta como la celebración de la naturaleza o la reivindicación de la igualdad. Con una introducción escrita desde una perspectiva actual, esta antología rinde homenaje a la obra de Storni y aspira a acercar a nuevos públicos.
Me llamo Rachel Price, y hace dos meses me alejé del hombre perfecto. Dulce, divertido... y tan sexy que deberían detenerlo. Pasamos una noche inolvidable, sin nombres ni ataduras.
Pensé que jamás volvería a verlo.
Me equivocaba.
Él es el jugador estrella del nuevo equipo de hockey en el que realizaré mi beca como fisioterapeuta. Su mejor amigo, el jefe de equipo más borde del mundo, no deja de estar encima de mí. Y el portero se cree capaz de ocultarme su lesión.
Todo cambia tras una inesperada noche y un secreto que sale a la luz. Los tres miembros del equipo están dispuestos a poner a prueba todos mis límites. No puedo enamorarme de un jugador... y mucho menos de tres.