Faltan dos semanas para la boda de la teniente Valentina Redondo y Oliver Gordon. En plenos preparativos, los sorprende la noticia de un atentado masivo en el Templo del Agua del famoso balneario cántabro de Puente Viesgo. Las instalaciones del idílico paraíso de agua estaban ocupadas por un grupo de empresarios, y todo apunta a que la masacre ha sido perpetrada con una peligrosísima arma química. Valentina tendrá que cooperar con el ejército y con un equipo de la UCO para resolver el crimen.
Pronto descubrirán que un cerebro hábil y cruel ha puesto en marcha una maquinaria infalible, ejecutando cada uno de sus movimientos con extraordinaria frialdad, en un claro desafío a la inteligencia y a las habilidades deductivas de Valentina y del propio lector. La teniente Redondo llegará a dudar de los pasos que debe seguir, porque las sospechas no tardarán en recaer sobre alguien que jamás ha visto pero que, en el fondo, siente que conoce. El peligro es un latido que no se extingue nunca.
Tres amigos de toda la vida Sergio, Marcos e Iván ven tambalear su amistad cuando Sergio compra una pintura moderna: un lienzo completamente blanco, con apenas unas líneas casi imperceptibles, por una suma exorbitante. Marcos se indigna, Iván intenta mediar, y lo que parece una simple discusión sobre arte contemporáneo se transforma en una explosiva confrontación sobre el gusto, los valores, el ego y la lealtad entre amigos.
Sicilia, 1901. Una plaga de cólera acecha el pequeño pueblo de Palizolo, cuya población, aterrada, le achaca su llegada a una serie de sucesos aparentemente inexplicables. Sin embargo, no será hasta que el humilde abogado de los más desfavorecidos, Matteo Teresi, denuncie desde las páginas de su periódico las prácticas delictivas de un grupo de hombres poderosos, que se hacen llamar a sí mismos «la secta de los ángeles», cuando sus ciudadanos podrán dormir de nuevo tranquilos.
El maestro Camilleri se basa en un hecho histórico para tejer una trama de novela policiaca, iluminada por su habitual ironía y por un sarcasmo irreverente. Sacristías, salones palaciegos y tribunales de justicia son el escenario en el que se mueven sacerdotes y puritanos, moralistas y damas de la caridad, en el que siempre estará presente «el viejo vicio italiano: el arte de transformar al denunciante en denunciado, al inocente en culpable, al juez en culpable».