Nino, hijo de guardia civil, tiene nueve años, vive en la casa cuartel de un pueblo de la Sierra Sur de Jaén, y nunca podrá olvidar el verano de 1947. Pepe el Portugués, el forastero misterioso, fascinante, que acaba de instalarse en un molino apartado, se convierte en su amigo y su modelo, el hombre en el que le gustaría convertirse alguna vez. Mientras pasan juntos las tardes a la orilla del río, Nino se jurará a sí mismo que nunca será guardia civil como su padre, y comenzará a recibir clases de mecanografía en el cortijo de las Rubias, donde una familia de mujeres solas, viudas y huérfanas, resiste en la frontera entre el monte y el llano. Mientras descubre un mundo nuevo gracias a las novelas de aventuras que le convertirán en otra persona, Nino comprende una verdad que nadie había querido contarle. En la Sierra Sur se está librando una guerra, pero los enemigos de su padre no son los suyos. Tras ese verano, empezará a mirar con otros ojos a los guerrilleros liderados por Cencerro, y a entender por qué su padre quiere que aprenda mecanografía.
El primero de los cuentos reunidos aquí retoma el tema del doble: los protagonistas de «El otro» son lo bastante distintos para ser dos y lo bastante parecidos para ser uno. «Ulrica» es la historia de un amor efímero. «El Congreso» describe una empresa tan vasta que se confunde con el cosmos y con la suma de los días. «Undr» y «El espejo y la máscara» son relatos sobre literaturas seculares que constan de una sola palabra, mientras que otras piezas imaginan objetos inconcebibles como un libro de infinitas páginas; un volumen impredecible y a la vez monstruoso: el libro de arena.
Este libro recoge las respuestas de Osho a las preguntas clave sobre lo que significa ser mujer en el mundo, o, más exactamente, el aspecto femenino de los seres humanos. Las preguntas abarcan cuestiones como la sexualidad, el amor, ta relación de pareja, el trabajo, la maternidad, el aborto, el cuerpo femenino, la igualdad. Las respuestas de Osho se enmarcan en una visión del ser humano que está por encima de la diferencia de sexos. Ser masculino o femenino es más una cuestión de psicología que de fisiología. Un personaje como Jesucristo está más cerca de lo femenino que de lo masculino, y un personaje como Juana de Arco, al contrario. Para Osho, lo femenino es la fuente primitiva de vida, de creatividad, de entrega. El camino más seguro para llegar a conseguir una buena convivencia, para reducir los conflictos personales y sociales, y para aspirar a una sociedad más espontánea y consciente.