El mundo es de las mujeres.
Sofía Luna se enfrenta a su primer caso tras ser reconocida legalmente como mujer: Jon Senovilla, hijo de un famoso escritor, ha aparecido muerto en el columpio de su jardín con un cuchillo medieval clavado en el abdomen.
Mientras investiga el crimen junto a Laura, compañera y antigua amante, la inspectora Luna descubrirá un complejo entramado de secretos, mentiras y conflictos enquistados en el entorno de la víctima, al tiempo que deberá lidiar con el rechazo de sus compañeros, los prejuicios sociales y las heridas abiertas en su propia familia.
La inspectora Sofía Luna regresa en una trama absorbente que profundiza en lo más oscuro de la condición humana.
El asesinato de varias turistas japonesas en Madrid enfrenta a la inspectora Sofía Luna a un complejo caso vinculado al mundo de los viajes organizados. Las víctimas pertenecen a un singular colectivo de personas asexuales que rechaza la hipersexualidad de la vida moderna.
Paralelamente, la inspectora Luna debe enfrentar un dilema personal inesperado: su padre, con quien ha roto toda relación desde hace años, se ve involucrado en la muerte de un hombre. Luna deberá navegar entre ambos casos, donde el límite entre lo íntimo y lo profesional se confunde peligrosamente.
Nadie más que yo tiene derecho a matarte, señorita Vitalio. La última cara que verás será la mía. Si se trata de morir, tu vida me pertenece».
Tristan Caine es una anomalía en los bajos fondos de la mafia. Es el único miembro de los Tenebrae que no pertenece a la familia. Sus habilidades no tienen igual, su moralidad es más que cuestionable y sus motivaciones son todo un enigma. Es letal, y lo sabe.
Morana Vitalio también es consciente de ello. Es la hija de la familia rival, una mente tecnológica brillante capaz de hacer con un ordenador lo que Tristan con una pistola. Cuando un misterio de hace más de veinte años vuelve a salir a la luz, Morana se infiltra en la casa de Caine dispuesta a matarlo…, aunque ignora los lazos que los unen y que harán que el odio, el deseo y el pasado los aten sin remedio.