A lo largo del último siglo, la humanidad ha logrado lo imposible frenando la hambruna, la peste y la guerra. Por primera vez en la historia, más personas mueren por obesidad que por pasar hambre y hay más probabilidades de quitarse la vida que de morir en un conflicto bélico o un atentado terrorista.
¿Qué pasará con la democracia cuando Google y Facebook lleguen a conocer nuestros gustos y preferencias políticas mejor que nos conocemos a nosotros mismos? ¿Qué pasará con el estado de bienestar cuandola inteligencia artificial expulse a los individuos del mercado laboral, creando una «clase innecesaria» de humanos? ¿Cómo podremoslidiar con los avances en ingeniería genética? ¿Terminará Silicon Valley por establecer nuevas religiones en lugar de enfocarse a producir únicamente dispositivos inteligentes?
Homo Deus explora los proyectos, los sueños y las pesadillas que configurarán el siglo XXI: desde superar la muerte hasta la creación de la inteligencia y la vida artificial.
¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Cómo protegeremos al mundo de nuestros propios poderes destructivos? He aquí una mirada hacia el futuro de la evolución. He aquí Homo Deus.
Diez relatos que concentran lo mejor de la escritura de Rafael Gumucio: el desparpajo, las paradojas, la mirada entrañable hacia las relaciones familiares, la madre como una figura tan compleja como esencial para los personajes, la compasión risueña por la torpeza propia y ajena, la feliz mezcla de historia e imaginación. Ambientadas en Puerto Príncipe, París, Nueva York y Santiago, así como en algunos paisajes mentales, estas historias muestran a padres incapaces de dejar crecer a sus hijos, a hijos incapaces de dejar libres a sus padres, a chilenos intentando aprender inglés en Nueva York, atrapados por la burocracia municipal, en duelo bajo los efectos de la marihuana o compartiendo con Evo Morales la celebración de su cumpleaños.
En 2007, cuando el valor de las propiedades de bienes raíces disminuyó o fueron embargadas por incumplimiento del pago de la hipoteca, millones de propietarios comprobaron con dolor la veracidad de lo afirmado por Robert T. Kiyosaki en su bestseller Padre rico, padre pobre: que una casa no siempre es un activo.
Hoy todos somos conscientes de que las casas pueden ser un pasivo. Hoy todos sabemos que el valor de nuestro hogar puede aumentar o disminuir. Hoy todos sabemos que podemos perder dinero invirtiendo en la bolsa de valores. Hoy todos sabemos que nuestro dinero puede perder valor y nuestros ahorros esfumarse.
Por todo esto, hoy tu cociente intelectual financiero es más importante que nunca. En un mundo inestable, tu mayor bien es tu inteligencia financiera.