¿Qué es la cultura de derechas hoy? En respuesta al periodista de un conocido semanario, Furio Jesi ofreció una definición tan breve como meditada y precisa: es una cultura «caracterizada (de buena o mala fe) por el vacío».Mitólogo de la modernidad, Jesi dedica los estudios aquí recogidos a identificar las matrices subterráneas y el lenguaje de las «ideas sin palabras», de la cultura de derechas de los siglos xix y xx; y lo hace de senmascarando los clichés, las fórmulas y los términos de moda que aluden a un «vacío» por llenar con materiales mitológicos, un núcleo mítico profundo e incognoscible, pero fundante y moldeador, al que se refieren los «valores incuestionables» de la Tradición, el Pasado, la Raza, el Origen o lo Sagrado, los aparatos lingüísticos e icónicos que subyacen al fascismo y al neofascismo, al nazismo y al racismo.
Cultura e imperialismo es una obra indispensable que restablece el diálogo entre la literatura y la vida, y permite comprender uno de los procesos históricos y culturales más complejos de la modernidad.En el siglo XIX y principios del XX, mientras las grandes potencias se esforzaban en construir y mantener imperios que se extendían desde Australia hasta las islas del Caribe, Occidente fue el protagonista incontestable de un esplendor cultural que vio nacer obras maestras tales como la Aida de Verdi, Mansfield Park de Jane Austen, El corazón de las tinieblas de Conrad o El extranjero de Camus, por citar solo algunas. Con todo, y a pesar de la magnitud del fenómeno imperialista que caracterizó esa época, la mayoría de críticos literarios y culturales nunca prestaron la suficiente atención a su influencia sobre la cultura.Mediante un brillante análisis, Edward W.
Este incisivo libro invita a repensar la cultura durante el desarrollo de la modernidad fósil. Entre la creación de la máquina de vapor en los albores del siglo XIX y el calentamiento global que hoy nos acecha y condiciona, Jaime Vindel analiza, desde un nuevo paradigma crítico, la relación entre las transformaciones energéticas impulsadas por la Revolución industrial, los imaginarios sociales hegemónicos y la aceleración de la crisis ecosocial.
El Derecho diplomático y consular, a pesar de las graves violaciones de que es objeto, se mantiene en un elevado grado de aplicación y efectividad, si se tiene en cuenta el amplio haz de relaciones internacionales existente en el mundo d...
Tras toda una vida vinculado al ejército de Prusia, Carl von Clausewitz (1780-1831) escribió un tratado que cambió para siempre el arte militar. Según su parecer, guerra y política van de la mano: el espíritu bélico nace de las ideas y los sentimientos de un territorio y las batallas, por tanto, deben situarse en un marco lógico e histórico. Estos postulados dieron pie a un cambio que convirtió a De la guerra en un título crucial en la historia del pensamiento. La presente edición ofrece una selección de la obra al publicar sus libros I-III y VIII de forma íntegra y en escrupulosa traducción de Carlos Fortea, realizada directamente del original alemán.
Bouamama realiza en este libro un logro intelectual notable: revisa la historia de las migraciones y su gobierno en Francia desde el siglo xix. Desde las migraciones internas de bretones, auverneses y otras poblaciones de la periferia francesa a París, Lyon o Marsella, hasta las migraciones recientes de las viejas colonias francesas africanas, sin olvidar a los italianos, españoles y portugueses que desde principios del siglo XX trabajaron en la industria francesa, en todos los casos se repite una misma narrativa y un mismo modo de gobierno. Los inmigrantes son considerados por naturaleza o cultura difíciles de entender, reacios al trabajo y casi imposibles de integrar en la sociedad francesa. A pesar así del auto celebrado modelo republicano de integración, la inmigración ha sido siempre gobernada con políticas y discursos parecidos, dirigidos a mantener a esta población en los trabajos más duros, peor pagados y menos seguros. La novedad, sin embargo, en el gobierno de los migrantes recientes es que estos han quedado fijados en una suerte de extranjería permanente. Los hijos de estos migrantes, franceses a todos los efectos, han heredado de sus padres o abuelos un estatuto social subalterno, que les impide ser considerados ciudadanos de pleno derecho. Así se manifiesta en la discriminación constante de las poblaciones descendientes de magrebíes o subsaharianos en materia de vivienda, empleo y tratamiento público. Herederos de una historia colonial, a diferencia de otras migraciones históricas, estas poblaciones han escalado posiciones en la agenda nacional, acusadas de un «comunitarismo» segregador y de ser portadores de una cultura (sobre todo en el caso de los musulmanes) inasimilable por la nación francesa. Sometidos al racismo de Estado se han convertido así en el particular enemigo interior con el que la República francesa pretende expurgar su profunda crisis social."