Los antiguos dictadores como Hitler, Stalin o Mao gobernaron mediante la violencia, el terror y la dominación ideológica. Pero en las últimas décadas se ha consolidado una nueva generación de hombres fuertes que, sirviéndose de los medios de comunicación y las redes sociales, ha rediseñado el gobierno autoritario para un mundo más sofisticado y globalmente conectado.
En lugar de una represión abierta y masiva, gobernantes como Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Viktor Orbán controlan a sus ciudadanos distorsionando la información y simulando procedimientos democráticos. Al igual que los propagandistas y voceros en las democracias, estos nuevos dictadores retuercen las noticias para granjearse el apoyo social, cultivar una imagen de competencia y ocultar la censura. Y utilizan las instituciones democráticas para socavar la democracia misma, al mismo tiempo que aumentan el compromiso internacional para obtener beneficios financieros y reputacionales.
En un mundo donde las tensiones ideológicas dividen más que nunca, este libro desafía las concepciones tradicionales del conservadurismo, abogando por un retorno a sus raíces filosóficas y humanistas. Partiendo de los debates que surgieron con la Revolución Francesa, el autor reflexiona sobre la evolución del pensamiento conservador y su confrontación actual con las fuerzas progresistas.
El texto ofrece una defensa apasionada de las tradiciones, la herencia cultural y la conexión espiritual que otorgan profundidad a nuestras vidas. Sin embargo, también reconoce los peligros de los dogmas y prejuicios que pueden surgir de la adhesión ciega a cualquier ideología. En un tono erudito pero accesible, el autor guía al lector a través de las ideas de pensadores clásicos como Burke, Tocqueville, Nietzsche y Arendt, explorando cómo sus reflexiones pueden iluminar los desafíos del presente.
Aunque en nuestros días el gobierno representativo parece inseparable de la democracia, el primero se estableció por primera vez en Europa y América como alternativa conscientemente elegida al principio de autogobierno popular. Bernard Manin traza la historia de esta paradójica dualidad, desde la Atenas clásica y la Italia renacentista hasta la época actual, definiendo en cada caso los rasgos clave de las instituciones democráticas para resaltar las alternativas que fueron abandonadas. Traducción de Fernando Vallespín
Con una mirada crítica y visionaria, Bauman analiza cómo esta lógica ha erosionado los vínculos, vaciando de sentido el saber y convirtiendo el aprendizaje en una herramienta de adaptación, no de transformación. Frente a ello, reivindica una educación que no solo transmita información, sino que cultive la experiencia, el pensamiento y la conciencia cívica.
Este ensayo, tan breve como profundo, es una invitación urgente a resistir la liquidez dominante y a recuperar la educación como un acto ético y político, capaz de sostener lo común, lo duradero y lo verdaderamente humano.
Una extraordinaria lección de historia sobre cómo y por qué naufragan las democracias.
Desde su nacimiento en la Atenas del siglo v a.C., la democracia ha mostrado su fragilidad y ha corrido múltiples peligros. Desde ese momento histórico, han sido pocas las ocasiones en que los ciudadanos europeos (y no todos) han gozado de plena libertad política. ¿Cómo surgen las dictaduras?, ¿cómo se mantienen en el poder?, ¿cómo consiguen manipular el pasado y la información? Este libro explora la historia de los golpes de Estado, desde la antigüedad grecolatina hasta la Marcha sobre Roma de 1922 o la España de 1936. Tras describir la forma en que los sistemas totalitarios arruinan la vida de los ciudadanos, aborda el infame papel de los verdugos y genocidas voluntarios, desde Auschwitz hasta los Balcanes, pero también el valor suicida de tantos resistentes a la tiranía. Apoyándose en lecturas, viajes y en sus experiencias personales como corresponsal de guerra, el autor recorre los paisajes europeos donde dictaduras de todo signo han dejado su impronta y recrea episodios (como la Revolución de los Claveles, la Transición española o la caída del Muro de Berlín) en que, contra todo pronóstico, la democracia consiguió finalmente echar raíces.
Este libro lo explica a partir del colapso de la izquierda. Aquella que creyó que la caída del ecosistema soviético en 1991 iba a devenir en una democracia liberal planetaria que, con sus más y sus menos, garantizaría un progreso apacible de la humanidad.
Sin embargo, a lo largo de las tres últimas décadas, los poderes realmente existentes han gangrenado la libertad y la democracia. Han empequeñecido el reparto de la riqueza y, para conseguirlo, ha resultado imprescindible la colaboración de amplios sectores de las élites políticas e intelectuales progresistas, que han transformado sus esperanzas frustradas en un profundo resentimiento contra todo lo que las hubo alimentado.
Para esa izquierda, la clase obrera conforma un populacho superado por la modernidad y la tecnología, incapaz de desprenderse de privilegios arcaicos y cuya nostalgia la asimila a la extrema derecha identitaria y racista. Al mismo tiempo, es la izquierda que defiende un Estado de seguridad que supuestamente protege a la población de las amenazas acechantes pero que, por el contrario, no para de reforzar el miedo, el odio y la persecución de chivos expiatorios. En definitiva, la izquierda que ha arrinconado la lucha de clases y que apuesta por un Estado de seguridad, va a amalgamarse con el racismo distinguido de los hombres poderosos y con el racismo vulgar de las clases subalternas alienadas.
Entonces, ante esta contrarrevolución en marcha, ¿qué hacer? Rancière tiene unas cuantas propuestas.