Entre las sombras de la ciudad, se encuentra un hotel llamado Pope. Está abandonado y lo envuelve un misterio olvidado. Pero Kai, tú crees en la historia del duodécimo piso oculto, ¿verdad? Se dice que en él se alojó un huésped al que nadie vio nunca entrar ni salir.
Tú y tus amigos podéis intentar asustarme o manipularme, crees que puedo llevarte hasta ese escondite que buscáis, ¿no es así? Pero, aunque luche por resistir todo lo que siento cuando me miras, nunca cederé.
Así que siéntate a esperar.
En la noche del diablo, la caza te alcanzará.
KAI
No tienes idea de lo que busco, pequeña. Nadie puede imaginarse en lo que me he convertido después de pasar tres años en la cárcel, condenado por un delito que volvería a cometer.
Quiero encontrar ese hotel y quiero que todo esto termine. Quiero mi vida de vuelta. Pero, cuanto más cerca estoy de ti, más me doy cuenta de que este nuevo yo es quien debo ser.
Así que vamos, pequeña. No te acobardes. Mi casa está en la colina. Puedes entrar por donde quieras, pero buena suerte encontrando una salida.
Conozco tu escondite. ¿Quieres ver el mío?
Alex es enfermera en un hospital de Nuevo Mexico y lleva una vida monótona y tranquila hasta que la muerte de su padre lo cambia todo. Ahora se siente perdida y solo encuentra consuelo en su conexión con la naturaleza y en la fotografía analógica. Fer, por el contrario, está en su mejor momento: es atractivo, conduce un coche de lujo y gana mucho dinero. Pero un grave accidente lo deja postrado en una camilla sin fuerzas para luchar. En el hospital se cruzarán sus caminos y ocurrirá lo inesperado.
En Tú y yo en las raíces del tiempo Dulcinea nos presenta una conmovedora y tierna historia en medio de la tempestad. Al final, el amor por el que vale la pena luchar es aquel que hace tambalear hasta las raíces.
Un adorable libro ilustrado sobre la calidez y la unión. Cinta está cansada de estar sola, así que se propone encontrar un amigo. Y cuando lo consi-gue, utiliza sus agujas de tejer para hacerle algo especial. Pero Cinta no se detiene ahí: teje ma-noplas para ratones y capuchas para gatitos, gorritos para conejitos y blusas para babuinos... Su misión es abrigar al mundo entero.