La luz es la mano izquierda de la oscuridad, y la oscuridad es la mano derecha de la luz. Las dos son una, vida y muerte, juntas como amantes en kémmer, como manos unidas, como el término y el camino.»
«Escribiré mi informe como si contara una historia, pues me enseñaron siendo niño que la verdad nace de la imaginación». Así comienza su relato Genly Ai, enviado al planeta Gueden —también llamado Invierno por su gélido clima— con el propósito de contactar con sus habitantes y proponerles unirse a la liga de planetas conocida como el Ecumen. Los guedenianos tienen una particularidad que los hace únicos: son hermafroditas, y adoptan uno u otro sexo exclusivamente en la época de celo, denominada kémmer.
"Al despertar, Auri supo que faltaban siete días. Sí, estaba segura. Él iría a visitarla al septimo día."
La Universidad, el bastión del conocimiento, atrae a las mentes más brillantes para aprender ciencias como la artificería y la alquimia. Pero bajo esos edificios y sus concurridas aulas existe un mundo en penumbra.
En ese laberinto de tºneles antiguos, de salas y habitaciones abandonadas, de escaleras serpenteantes y pasillos semiderruidos vive Auri, otrora alumna de la Universidad. Ahora cuida de la Subrealidad, de la que ha aprendido que hay misterios que no conviene remover. Ya no se deja engañar por la lógica en la que tanto confían en lo alto: ella sabe reconocer los sutiles peligros y los nombres olvidados que se ocultan bajo la superficie de las cosas.
«Al despertar, Auri supo que faltaban siete días. Sí, estaba segura. Él iría a visitarla al séptimo día.»
La Universidad, el bastión del conocimiento, atrae a las mentes más brillantes para aprender ciencias como la artificería y la alquimia. Pero bajo esos edificios y sus concurridas aulas existe un mundo en penumbra.
En ese laberinto de túneles antiguos, de salas y habitaciones abandonadas, de escaleras serpenteantes y pasillos semiderruidos vive Auri, otrora alumna de la Universidad. Ahora cuida de la Subrealidad, de la que ha aprendido que hay misterios que no conviene remover. Ya no se deja engañar por la lógica en la que tanto confían en lo alto: ella sabe reconocer los sutiles peligros y los nombres olvidados que se ocultan bajo la superficie de las cosas.
En esta mirada satírica y perturbadora sobre los jóvenes en plena rebelión, Alex y sus amigos de quince años emprenden una orgía diabólica de robos, violaciones, torturas y asesinatos. Hasta que Alex es apresado por sus actos delictivos y el Estado intenta reformarlo. Pero ¿a qué precio?
¿Se trata de una profecía social? ¿De humor negro? ¿De un estudio sobre los espíritus libres? La naranja mecánica es una suma de todo ello, y también incluye un brillante experimento con el lenguaje, por el que Burgess crea una jerga adolescente, el «nadsat».
«Un libro terrible y maravilloso.» Roald Dahl
«Una de las novelas más rompedoras e influyentes de todos los tiempos, y una de las mejores.» Irvine Welsh
La pequeña isla de Malaz y su núcleo urbano dieron nombre al Imperio; ahora solo es un tranquilo puerto. Sin embargo, esta noche algo cambiará. La ciudad se agita y sus habitantes atrancan las puertas y rehúyen a los desconocidos. Está a punto de producirse una convergencia: se trata de una Luna Sombría que amenaza a los malazanos con jaurías demoníacas y criaturas oscuras.
Dice la profecía que esta noche regresará el emperador Kellanved, y son muchos los que pretenden evitarlo. Las facciones que coexisten en el Imperio se disputan el trono al tiempo que la Luna Sombría convoca a una presencia, más antigua y poderosa, que devastará la isla.
Son malos tiempos para los clarividentes. Scion se ha aliado con los refaítas, una raza de otro mundo extraordinariamente poderosa y que tiene la intención de convertir a los humanos en sus esclavos.
En una proeza de valentía sin precedentes, Paige Mahoney ha logrado liderar una fuga masiva del brutal campamento, Sheol I, donde ella y otros clarividentes fueron encarcelados sistemáticamente.
Paige está desesperada por alcanzar la seguridad del inframundo londinense, pero es poco probable que la despiadada líder de los refaítas, Nashira Sargas, la deje escapar tan fácilmente.
«La Patrulla del Tiempo» es un clásico indiscutible de la ciencia ficción y una obra maestra de la ucronía, escrita por Poul Anderson, Gran Maestro Nebula y el autor que más premios Hugo ha obtenido en toda la historia del género.
En 1960, Anderson publicaba la que entonces parecía una obra cerrada, Guardianes del Tiempo, en la que se incluían cuatro relatos protagonizados por un carismático patrullero del tiempo, Manse Everard. Esas historias habían aparecido previamente en la revista The Magazine of Fantasy and Science Fiction y eran, todas ellas, aventuras de una policía del tiempo que debía vigilar el pasado para evitar que la futura existencia de una máquina del tiempo pudiera alterar el devenir de la humanidad. En la década de 1980 esta serie se amplió con varios títulos adicionales en torno al mismo protagonista, hasta completar la presente versión en un solo volumen. Desde entonces, esta asombrosa revisión de la historia de la humanidad se ha convertido en un clásico de la ciencia ficción moderna.
Manse Everard es un patrullero del tiempo, uno de los esforzados paladines que protegen la historia de las alteraciones que una máquina del tiempo podría introducir en la incierta matriz del futuro. En sus diversas aventuras por el pasado, lo vemos intrigando entre los persas de Cambises, Astiages y Ciro en su guerra con Grecia; con los conquistadores españoles y el imperio inca; con los vikingos y godos en la Escandinavia regida por Odín; en la Jerusalén de David y Salomón; en la Germania invadida por Roma y en otros muchos momentos cruciales del pasado dela humanidad.
Durante siglos, los Carryx han destruido o esclavizado en toda la galaxia. Pero ahora se enfrentan a un enemigo inmortal, y la clave para su supervivencia está en manos de los humanos del planeta Anjiin.
Las naves Carryx descienden y se llevan a los mejores humanos; entre ellos, a Dafyd Alkhor -asistente de un brillante científico. Todos son abandonados en una lucha contra otras especies con la extinción como precio del fracaso. Solo Dafyd y algunos compañeros comprenden que para sobrevivir deberán comprender (y manipular) a los propios Carryx. Y al hacerlo, Dafyd se convertirá en el hombre más odiado de la historia y el guardián de su pueblo.
Tras derrotar a Rahl el Oscuro, Richard se dispone a disfrutar de la máxima recompensa a la que podría aspirar: el amor de Kahlan. Pero, inadvertidamente, el joven rasgó el velo que separa el mundo de los vivos del de los muertos y ahora debe enfrentarse al mal supremo, al temible Custodio del inframundo, que intenta escapar. Para vencerlo, Richard debe aprender a dominar sus incipientes talentos arcanos, pues de otro modo morirá. A no ser que Richard aprenda a controlar sus poderes, nadie, ni siquiera su amada Kahlan, la poderosa pero benevolente Madre Confesora, podrá salvar al mundo. El único modo de lograrlo es ponerse en manos de las misteriosas Hermanas de la Luz, que afirman ser su única esperanza.
Cuanto más cruenta y violenta es una noticia, más llama la atención de la gente: «La sangre manda». Así reza la máxima periodística que hará que Holly Gibney, la detective a la que Bill Hodges legó su agencia Finders Keepers, y uno de los personajes más queridos por los fans de Stephen King, se interese por la matanza en el instituto Albert Macready y acabe enganchada a las noticias. En esta ocasión deberá luchar contra lo que más teme..., y esta vez sola.
Si bien Holly, que ya apareció en la trilogía «Bill Hodges» y en El visitante, protagoniza su primer gran caso en solitario en el relato que da título a este volumen, tres historias más forman este libro. En «El teléfono del señor Harrigan» una amistad entre dos personas de edades muy diferentes perdura de manera más que inquietante. «La vida de Chuck» nos ofrece una hermosa reflexión acerca de la existencia de cada uno de nosotros. Y en «La rata» un escritor desesperado se enfrenta al lado más oscuro de la ambición.
Cuatro relatos en los que Stephen King sorprende nuevamente a los lectores y los conduce a lugares intrigantes a la vez que sobrecogedores.