A mediados del siglo XXI, un concurso televisivo, cuyo principal atractivo es la muerte de los participantes, bate el récords de audiencia. Ben Richards, padre de una niña enferma y sumido en la más profunda miseria, decide concursar atraído por los extraordinarios premios, aun a sabiendas de que no sobrevivirá.
El apasionante cierre de la Trilogía Mistborn.
Vin cumplió la profecía y liberó el poder acumulado en el Pozo de la Ascensión. Sin embargo, todo resultó ser una trampa, y ahora el ser divino llamado Ruina campa a sus anchas por el mundo decidido a arrasarlo con terremotos y ríos de fuego.
Tras haber esquivado la muerte convirtiéndose en un nacido de la bruma, el emperador Elend Venture confía en que las pistas que dejó el lord Legislador les sirvan para contraatacar. Las profecías hablan de un héroe, pero ¿no estaban corrompidas? Vin deberá desenmarañar la verdad para compensar su error. Solo así llegará a ser el Héroe de las Eras antes de que Ruina aniquile toda la vida sobre el planeta.
Durante los últimos mil años han caído las cenizas y nada florece, los skaa han sido esclavizados y han vivido sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años, el Lord Legislador ha reinado con un poder absoluto gracias al terror y a la omnipresente magia de la «alomancia».
Kelsier, el Superviviente, el único que logró huir de los Pozos de Hathsin, encuentra a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte. Los dos se unen a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años y que por fin consigue acabar con el Lord Legislador. Pero matar a éste ha sido la parte sencilla. El verdadero desafío será sobrevivir a las consecuencias de su caída.
Bilbo Bolsón es como cualquier hobbit: no mide más de metro y medio, vive pacíficamente en la Comarca. Pero su tranquilidad se ve interrumpida cuando el mago Gandalf y un grupo de trece enanos se presentan un día en su casa. Con la ayuda de un mapa misterioso, partirán hacia la Montaña Solitaria con el fin de rescatar el tesoro custodiado por Smaug el Dorado, un terrible y enorme dragón.
Smaug, por cierto, parecía dormido cuando Bilbo espió una vez más desde la entrada. Estaba a punto de dar un paso adelante y en ese momento alcanzó a ver un repentino y delgado rayo rojo bajo el párpado caído del ojo izquierdo de Smaug.
El mago Gandalf y una compañía de enanos han llevado a Bilbo muy lejos de la vida cómoda y despreocupada de Bolsón Cerrado, y el hobbit se encuentra
de pronto comprometido en una peligrosa aventura: robar el tesoro de Smaug el Magnífico, un dragón enorme y muy peligroso. Aunque interviene de mala gana, Bilbo sorprende a todos por su habilidad e inventiva.
Escrito por J.R.R. Tolkien para sus hijos, El hobbit tuvo un éxito inmediato cuando se publicó en 1937. Esta edición especial de 1997, ilustrada por Alan Lee, conmemora el sexagésimo aniversario de un gran clásico que se ha establecido a sí mismo como uno de los libros más influyentes de nuestro tiempo.
Hace años tenía compañeros de armas y una causa en la que creer, pero ahora el hombre que se hace llamar Nómada solo conoce la vida a la fuga. Obligado a saltar de un mundo a otro en el Cosmere cada vez que la implacable Brigada Nocturna le gana demasiado terreno, Nómada acaba en un nuevo planeta y de inmediato se ve implicado en la trifulca entre un tirano y los rebeldes que solo pretenden evitar que los conviertan en esclavos sin mente. Y todo bajo la amenaza constante de un amanecer cuyo calor derrite la misma piedra. Incapaz de comprender su idioma, ¿sabrá navegar el conflicto y obtener el suficiente poder para saltar fuera del planeta antes de que su mente o su cuerpo paguen el precio definitivo?
Leer esta magnífica historia es como descorrer un oscuro velo hacia lo desconocido. En esta obra maestra del terror cósmico, H. P. Lovecraft, el arquitecto del miedo ancestral, nos guía hacia un mundo donde las certezas se desmoronan y la cordura se convierte en un frágil espejismo. El relato traza un inquietante descenso hacia las profundidades de lo prohibido, allí donde fuerzas inimaginables aguardan, indiferentes a la insignificancia humana. Con su inconfundible estilo, el autor entrelaza ciencia, mitología y horror, creando una atmósfera tan opresiva como fascinante. La narrativa, cargada de detalles meticulosos, dibuja criaturas imposibles, vastos abismos y secretos olvidados que despiertan tanto la fascinación como el terror. Ese terror que se transforma en más horror, en un horror insoportable, en una exploración de los límites de la percepción, una advertencia sobre la osadía de desafiar lo incognoscible. Con cada palabra, este genio de Providence nos sumerge en un abismo de pesadilla del cual, quizá, no podamos regresar…
Durante mil años han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror, a sus poderes y a su inmortalidad. Le ayudan »obligadores« e »inquisidores«, junto a la poderosa magia de la »alomancia«. Pero los nobles han tenido a menudo trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los »nacidos de la bruma« (mistborns). Ahora, Kelsier, el »superviviente«, el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte... Tal vez los dos unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años puedan cambiar el mundo y la atroz dominación del Lord Legislador.
En mitad de la noche en un barrio tranquilo de Minneapolis raptan a Luke Ellis, de doce años, tras haber asesinado a sus padres. Una operación que dura menos de dos minutos. Luke se despierta en la siniestra institución conocida como el Instituto, en un cuarto que se asemeja al suyo pero sin ventanas. En habitaciones parecidas hay más niños: Kalisha, Nick, George, Iris y Avery Dixon, entre otros, que comparten capacidades especiales como la telequinesia o la telepatía. Todos ellos se alojan en la Mitad Delantera de la institución. Los mayores, en cambio, se encuentran en la Mitad Trasera. Como dice Kalisha: «El que entra no sale».
La señora Sigsby, la directora, y el resto del personal se dedican a aprovecharse sin compasión del talento paranormal de los chicos. Si te portas bien te premian. Si no, el castigo es brutal. Luke se da cuenta de que las víctimas van desapareciendo y son trasladadas a la Mitad Trasera, así que se obsesiona con huir y pedir ayuda. Pero nunca nadie ha escapado del Instituto...
Deudora de Ojos de fuego y con un elenco de personajes juveniles (como en It y en Stand By Me) con los que podemos empatizar, El Instituto nos recuerda de inmediato al mejor King, incluso aunque trate temas tan oscuros como los que copan los titulares hoy en día y que nos hacen temer por nuestro futuro.
En una cabaña aislada, desnuda y esposada a la cabacera de la cama, Jessie asiste inerme al macabro desenlace del juego erótico de Gerald, el hombre con quien ha convivido durante veinte años y que está tendido en el suelo junto al lecho. Acuciada por el hambre y la sed, asediada por los fantasmas del pasado, adquiere conciencia de que la realidad es más pavorosa que la peor de sus pesadillas.