«Germanito, hijo. Estate tranquilo que no pierdo mi saque desde el 72.»
Con estas palabras tranquilizadoras cruzábamos la red hacia el otro lado de la pista el Abuelo y yo con un objetivo claro en la cabeza: derrotar a unos rivales que nos habían llevado a un partido igualado y que sin duda venderían cara su derrota en el último juego.
Miguel Delibes fue, además de escritor, un hombre de familia. Una vertiente poco conocida y que mostraba a borbotones en el ámbito más íntimo. El tenis, la bici, la caza, Sedano, los entresijos familiares o los nervios que sufrió antes de la entrega del Premio Cervantes son algunos de los pasajes que nos relata el segundo de los dieciocho nietos del escritor que, a pesar de no haber disfrutado de un abuelo al uso, conoció de cerca a una persona especial que se desvivió, a su manera, por todos y cada uno de ellos.
El arte de la ficción reúne un ciclo de artículos de crítica literaria en los que David Lodge analiza los principales aspectos y posibilidades del arte de la ficción (el narrador omnisciente, la novela epistolar, el tiempo, el realismo mágico, el simbolismo, la ironía), Escritores tan diversos como Henry James o Martin Amis, Jane Austen o Fay Weldon, Henry Fielding o James Joyce sirven de ejemplo para desentrañar los reportes de la obra narrativa y para explicar términos como el punto de vista, el monólogo interior o la intertextualidad.
Una carta de amor a la escritura a través de la cual Julia Cameron comparte herramientas que cualquier persona puede utilizar y orienta cuidadosamente al lector para que recorra paso a paso el camino de la escritura. Se trata de una guía para todos aquellos que quieran trabajar en un proyecto creativo, tanto para quienes están empezando como para los escritores experimentados. Es un manual para fomentar la creatividad, desarrollar disciplina como escritor y animar a las personas a silenciar la crítica interior y seguir su intuición. Este libro es una compañía en tu viaje literario para lograr que la idea pueda para convertirse en una realidad.
¿Cómo despertar en los niños el amor por la lectura? ¿Es posible que disfruten de los libros en un mundo lleno de pantallas? ¿Cómo podemos guiarlos para que la lectura sea una aventura y no una obligación?
Leer es mucho más que descifrar palabras: es abrir puertas a la imaginación, al conocimiento y a la empatía.
Un niño que lee desarrolla pensamiento crítico, amplía su mundo y encuentra respuestas, y nuevas preguntas, sobre sí mismo y su entorno. Pero la lectura también es un acto social: compartir historias fortalece vínculos, genera diálogo y crea comunidades.
"El deporte ha sido tema literario de todos los tiempos, desde los juegos fúnebres de Patroclo en la Ilíada, pasando por los torneos del Cantar de Mío Cid, a la obra de autores contemporáneos de todo el mundo. En El deporte en la literatura se cuenta como esta ha narrado la evolución del deporte desde Grecia y Roma a nuestros días, en una sociedad profundamente deportivizada. A veces el riquísimo lenguaje del deporte sirve como término de comparación para la literatura, y otras es el argumento conductor de una obra.
Como señalara Hernán Cortés, hubo un tiempo en que los españoles tenían a su alcance todo lo posible. Y lo posible en el siglo XVI no tenía nada que se le equiparase.
Pocas veces ha habido una época más rica que el Siglo de Oro español. El esplendor intelectual, la exuberancia vital, política, científica y mística fueron tan abundantes que tienden a caer en el olvido, más allá de nombres inevitables como Cervantes y Calderón, Lope y Góngora, fray Luis de León y Teresa de Ávila, por citar a unos pocos y traicionar a unos cientos.
Se diría que un periodo tan deslumbrante es inabarcable. Consciente de ello, Gregorio Luri opta por abordarlo desde una perspectiva arriesgada y original: siguiéndole el rastro a las manifestaciones del yo; un yo genuinamente español, que potencia la pasión frente a la razón; rastreando ese yo, en un país que se sueña eje del mundo y cuya lengua se crea y recrea con viveza.
Todo con la clara intención pedagógica de poner a disposición del lector español un patrimonio que le pertenece, al menos mientras nuestro Siglo de Oro no se nos convierta en un país extranjero cuya lengua nos resulte incomprensible.
Una obra que consigue despertar el entusiasmo de pasar horas entre los grandes.