Los hijos del desastre resuena como una catarsis moral, social y política necesaria en la historia de nuestro país. Sin embargo, el conjunto de poemas que lo compone igualmente trasciende nuestra frontera para trazar el devenir antillano.
PENSAMIENTO
Mezquino volar mi pensamiento. Escapado veloz y misterioso. Excusando al momento del partir un corazón entre sus pasos. Anuencia obligada de la noche, secretos de su largo viaje. Oscuro vestido para el momento, robando mis sueños en su pasaje. Aprovecha mi ausencia. Y sin dejar sus rastros, regresa callado sin traer razones. Si aún vive, si me piensa, si me odia, si lloras o si el fugaz recuerdo. Ha naufragado en el olvido.
La fuerza existencial es el elemento donde las cosas se vuelven palabras y el poeta sustituye los procesos de la razón por la comunión del espíritu con la naturaleza, esa naturaleza humana que es la mujer: alma que despierta un sentido de visión portadora de la patria.