Los economistas se han sentido atraídos desde hace mucho tiempo por la ambiciosa búsqueda de las leyes generales del capitalismo. David Ricardo, por ejemplo, predijo que la acumulación de capital conduciría al estancamiento económico y la desigualdad, a medida que una proporción cada vez mayor de la renta nacional acabase en manos de los terratenientes; Karl Marx siguió sus pasos al pronosticar la inevitable depauperación del proletariado, y Thomas Piketty, en El capital en el siglo XXI, emula a Marx en el título, el estilo expositivo y la crítica del sistema capitalista, proponiendo una audaz teoría de la desigualdad aplicable a todas las economías capitalistas.
201 afirmaciones, preguntas, dudas, provocaciones, una que otra repetida (¡hay que insistir!), para pensar, analizar y discutir sobre la libertad individual, propiedad privada y responsabilidad personal, discusión que mucha falta hace.
Una nueva interpretación del periodo más importante de la historia, sus logros y sus fracasos.
Década tras década, impulsada por los desarrollos tecnológicos, la economía de mercado ha desarrollado un crecimiento incesante que ha impulsado cambios drásticos en la política, la sociedad y la cultura. Pero la incapacidad del mercado para garantizar también igualdad, comunidad o estabilidad, propició un auge de «soluciones» que fueron desde el fascismo y el nazismo hasta el socialismo del bloque soviético.
En general, todos los gobiernos del mundo han luchado por regular los mercados para mantener la prosperidad y garantizar igualdad de oportunidades. Después de la Segunda Guerra Mundial, los países del Atlántico Norte adoptaron la socialdemocracia desarrollista, con gobiernos fuertes que equilibraron las economías de mercado para garantizar más derechos para los ciudadanos. Esto produjo un crecimiento tan vertiginoso y unas expectativas tan altas que no pudo sostenerse más de una generación y fue disuelto por disidentes de izquierda y derecha en medio de un giro hacia el neoliberalismo. Sin embargo, también fue lo más cerca que estuvo la humanidad de lograr algo parecido a la utopía.
La libertad es la idea que subyace a las sociedades occidentales, pero de un tiempo a esta parte su significado se ha desplazado: la libertad es la libertad de las empresas para contaminar, la de las grandes tecnológicas para escapar de cualquier control y la de los políticos para mentir y fomentar la crispación. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿De qué libertad estamos hablando? ¿Y de qué libertad deberíamos hablar?
El experimento neoliberal al que se han entregado las élites en las últimas décadas ha provocado que los mercados sin regular hayan explotado a los consumidores, los trabajadores y el medioambiente. A su vez, la desigualdad resultante ha propiciado la aparición de movimientos populistas que piensan que la libertad es ignorar cualquier responsabilidad que tengamos hacia los demás ciudadanos. Ahora la verdadera libertad política y económica está en peligro.
Con pluma afiliada y apoyado en el trabajo de filósofos contemporáneos, Stiglitz dibuja una nueva manera de considerar el papel del Estado y un modo más profundo y humano de valorar las libertades y decidir qué hacer cuando la libertad de uno choca con la de su vecino. Tenemos que reinventar nuestros sistemas económicos y legales y adoptar formas de acción colectiva que incluyan regulaciones e inversiones, si queremos crear una sociedad innovadora en la que todos podamos prosperar.
Las formas tradicionales de ganarse la vida han quedado obsoletas, y cada vez son más los emprendedores que recurren al mundo de los mercados virtuales descentralizados para encontrar nuevas y sorprendentes maneras de generar ingresos.
Chris Guillebeau, autor best seller de The New York Times, explora este nuevo ecosistema en el que la innovación es la moneda de cambio para estos creadores que están reformulando el propio concepto del trabajo. A lo largo de estas páginas conocerás a algunas de las personas que lideran esta revolución financiera, como:
* Un hombre que está ganando una fortuna transmitiendo en directo sus horas de sueño.
* Un adolescente que ganó más de 500.000 dólares ayudando a padres indecisos a elegir el nombre perfecto para su recién nacido.
* Un empleado que cobra dos salarios de seis cifras teletrabajando, a la vez, en dos empresas diferentes.
* Individuos que ganan cientos de dólares al día apostando en todo, desde en elecciones presidenciales hasta en quién será el próximo expulsado del reality de moda.
En este nuevo mundo, cualquier habilidad o conocimiento es susceptible de ser monetizado. Incluso criando cangrejos virtuales en el metaverso es posible ganar dinero y que tu sueldo sea mayor que el de un empleo de oficina a jornada completa.
Un brillante y provocador manifiesto para salvar al capitalismo de sí mismo.
Todos tenemos la sensación de que el sistema económico se inclina a favor de las grandes empresas. Unas pocas corporaciones dominan sectores enteros; la industria financiera regula la economía a su antojo; los gobiernos negocian acuerdos comerciales que en absoluto benefician a los intereses de los ciudadanos; y las tecnológicas custodian celosamente una ingente cantidad de datos personales sin supervisión y trafican con ellos. Las nuevas tecnologías, lejos de ayudar, tienden a empeorar las cosas, contribuyendo a disparar la desigualdad, ralentizar el crecimiento y fomentar el desempleo.
Pese a todo, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, insiste en que, aunque no nos lo parezca, tenemos el poder de reconstruir los cimientos del capitalismo. En este oportuno libro, identifica las verdaderas fuentes de la prosperidad económica compartida, basadas en la investigación, la educación y el imperio de la ley.
Consciente de los peligros del fundamentalismo de mercado, y de la amenaza al poder judicial, las universidades y los medios de comunicación, instituciones que durante mucho tiempo han sido la base de la prosperidad y la democracia, nos descubre cómo hemos llegado a esta situación y marca el camino para combatir algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo.