Al-Ándalus y Bizancio, orillas enfrentadas de un mismo mar.
Cuando, en los albores del siglo VII, Mahoma inició la era musulmana, el equilibrio de poder en el antiguo Mare Nostrum resultó profundamente alterado. El Imperio bizantino, hasta entonces la indiscutible potencia naval y territorial del Mediterráneo, se vio forzado a convivir con el pujante poder islámico. Al-Ándalus, en occidente, y Bizancio, en oriente, son las orillas extremas de un mar atravesado por el enfrentamiento religioso, pero también por el intercambio de ideas, viajes, embajadas y experiencias comunes.
De la mano de Carlos Martínez, experto en el mundo bizantino y sus conexiones con el islam, vislumbraremos, a través de la neblina de las fuentes históricas, el fascinante panorama de los mundos andalusí y bizantino a finales de la Alta Edad Media, y descubriremos sus relaciones. Conoceremos la aventura de los andalusíes que fundaron un emirato en Alejandría para después conquistar Creta, navegaremos en embajadas con destino a Córdoba y Constantinopla, encontraremos a viajeros ávidos de saber como Ibn Habib y León el Filósofo y seremos testigos de las turbulencias sociales que sacudieron los dos poderosos Estados. Todo ello, junto con otras escenas, tejerá el sugerente tapiz de una época y lugar igualmente cautivadores y complejos.
Oberstdorf es un hermoso pueblo de los Alpes. Allí, durante siglos, las personas llevaron vidas sencillas, al margen de la gran historia. Sin embargo, incluso en este idílico pueblo, el nacionalsocialismo llegó a controlar la vida y la mente de sus habitantes. Basado en material de archivo, cartas, entrevistas y relatos orales, Un pueblo en el Tercer Reich ofrece un retrato extraordinariamente íntimo de la Alemania en tiempos de Hitler, del auge del totalitarismo y de la trágica historia de las víctimas de los nazis. En estas páginas conoceremos, entre otros, a los judíos que sobrevivieron, como Dora Lemkes (y a los que no, como Emil Schnell); a Ludwig Fink, el alcalde nazi que intentó proteger a los perseguidos, y a Theodor Weissenberger, un niño ciego cuya vida se consideró «indigna de ser vivida». En esta obra imprescindible, descubriremos cómo las vidas, sueños y lealtades de los ciudadanos de a pie se vieron atrapadas en la tragedia de la historia.
Esta joya inedita en español, con todos los ingredientes de una buena novela, sigue la vida de grupo de artistas en el Londres victoriano.
"Brillante. Muy original en su forma y en su montaje narrativo de escenas cruzadas".
Julian Barnes
"Un experimento jamás superado en el arte de la biografía".
The Guardian
Junio de 1846. Mientras Londres languidece bajo una ola de calor (la insolación ataca, la carne se pudre y el hielo es un bien muy codiciado), un glamuroso círculo de escritores y artistas pasan el verano bebiendo, cenando y opinando.
Berlín, 1945. El Oficial de Control de Narcóticos Arthur J. Giuliani llega del sector estadounidense de la ciudad con la tarea de restablecer el orden en las calles de la antigua capital del Reich. Por todas partes son aún visibles las heridas abiertas por las bombas británicas, americanas y rusas, y en este paisaje desolador cada vez más gente recurre al uso de sustancias psicoactivas. Si hasta hace poco habían sido los estimulantes y los sedantes los que habían enfrentado a la sociedad con el problema de su regulación, en 1943 apareció en escena un nuevo tipo de droga, los alucinógenos, cuando el joven químico Albert Hofmann descubrió accidentalmente el LSD en los laboratorios de Sandoz en Basilea.
Cinco años más tarde, el Dr. Henry Beecher, profesor de Harvard, empezó a trabajar con el gobierno estadounidense para investigar el uso que los nazis hacían primero de la mescalina y luego del LSD como "suero de la verdad". Esta investigación allanó el camino a la mayor operación de inteligencia estadounidense para estudiar técnicas de control mental: MKULTRA, el infame programa de experimentos llevado a cabo por la CIA en los años 50 y 60, que utilizó LSD y métodos de tortura y manipulación mental para extraer confesiones. MKULTRA, que se creó con el objetivo de aniquilar a los enemigos comunistas de Estados Unidos y luego para imponer la manipulación masiva de la conciencia a toda una generación de estadounidenses, acabaría configurando la política antidroga estadounidense durante más de medio siglo.
¿Causó el Tratado de Versalles la Segunda Guerra Mundial? El pacto que terminó con la Gran Guerra entre el imperio alemán y los aliados siempre ha sido considerado como una de las causas claves de la Segunda Guerra Mundial. Las condiciones impuestas a Alemania para reparar los daños y los costes económicos causados paralizaron la economía del país, desestabilizaron su vida política y allanaron el camino a Hitler. En este libro, Jürgen Tampke cuestiona esta opinión común, sugiriendo que Alemania se escabulló de sus responsabilidades, que el tratado estaba lejos de ser tan dañino como la gente piensa y que la hiperinflación alemana de la década de 1920 fue una política puesta en marcha de forma deliberada para minimizar el coste de la deuda. Este texto controvertido y riguroso revisa una de las grandes cuestiones del siglo XX.
En 1966, en plena Guerra Fría, la historiadora Sheila Fitzpatrick, por entonces una estudiante de doctorado en Oxford, se instala en Moscú para consultar archivos oficiales nunca antes explorados. Tiene 25 años, es tímida y no domina el idioma. Pero la impulsan una avidez intelectual inquebrantable y una incapacidad temperamental para ver las cosas en blanco y negro.
Pasa las primeras semanas casi sin hablar con nadie, caminando. No le interesa entrar en contacto con jóvenes fascinados por los productos de consumo occidentales, ni con poetas o artistas disidentes, ni con opositores del gobierno. Quiere conocer a los rusos que no buscan a los extranjeros, saber cómo viven y qué piensan. Y eso hace durante tres años de aprendizaje intenso. En ese universo de sospechas y trampas cruzadas en que la KGB puede acusar de espía a cualquiera, sobre todo a estudiantes como ella, Fitzpatrick sostiene una posición incómoda: se opone a sus profesores ingleses que ven a la URSS como un régimen totalitario y represivo sin fisuras, también a los militantes que todavía creen en la utopía socialista.