Los sabios que diseñaron las bases matemáticas de nuestra civilización.
Los nombres de Pitágoras, Arquímedes y Euclides resonaron en las antiguas calles de Samos, Siracusa y Alejandría mucho antes de convertirse en el símbolo de la sabiduría misma. Pitágoras, el místico que descubrió la armonía numérica que rige el cosmos, fue elevado a categoría divina y reunió en torno a su figura una secta de seguidores. Arquímedes es popularmente conocido por grandes frases, como «Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo» o el grito «¡Eureka!». Sus tratados matemáticos se ocuparon de problemas físicos con un rigor que no encontraría igual durante siglos. Euclides, con sus Elementos, reunió todo el conocimiento matemático previo en la obra más influyente de la historia de esta disciplina, un texto que serviría de manual de aprendizaje durante más de dos milenios. Estos tres visionarios aunaron el misticismo, la filosofía y la matemática para transformar radicalmente nuestra comprensión del mundo, dotándonos del lenguaje universal que ha hecho posible todo el desarrollo científico posterior.
Cómo evitar que el ego y la competencia nos hagan pagar de más
Hace más de treinta años, Richard Thaler introdujo a los lectores en la psicología económica con su influyente sección periodística «Anomalies», escrita con colaboradores como Daniel Kahneman y Amos Tversky. Aquellos artículos provocadores cuestionaban una idea fundamental de la economía —que las personas son optimizadoras racionales y egoístas— y sentaron las bases de esta ciencia.
Tres décadas después, Thaler se ha unido al economista Alex O. Imas para escribir este libro. Cada capítulo parte de una de esas «anomalías» originales, con el espíritu de su época, que después se actualiza desde el punto de vista del presente.
¿Por qué las personas cooperamos cuando no tenemos ningún incentivo para hacerlo? ¿Por qué nos aferramos a posesiones de escaso valor? ¿Y por qué el ganador de una subasta suele sentirse decepcionado?
Durante el siglo xx, y particularmente en España y en Hispanoamérica, el pensamiento católico experimentó una fructuosa efervescencia, una ardorosa vivificación gracias a la cual, sobre la base de tradiciones intelectuales firmemente asentadas, acontecieron sorprendentes innovaciones, aires nuevos y giros genuinos.
Este rebullir intelectual y académico de la reflexión católica no se consagró principalmente a la teología revelada, sino que se fajó allí donde libraban batalla sus más belicosos contendientes: en la política, en el derecho, en la teoría del conocimiento, en la metafísica.
Esta obra expone las aportaciones teóricas de los más importantes protagonistas de este resurgimiento: Francisco Elías de Tejada, Juan Vallet de Goytisolo, Osvaldo Lira, Francisco Canals, Álvaro d’Ors, José María Petit Sullá, Leopoldo Eulogio Palacios y Rafael Gambra Ciudad.
Un erudito y entretenido viaje por la historia antigua que revela cómo Grecia, Roma y los judíos se entrelazan en el surgimiento del cristianismo.
Con una claridad extraordinaria y una erudición deslumbrante, Juan Esteban Constaín reconstruye el escenario donde surgió la religión que cambió para siempre el rumbo de la humanidad. Grecia, Roma y el judaísmo del Segundo Templo se encuentran aquí como pocas veces en un ensayo contemporáneo y dialogan con rigor, con gracia, con un humor que ilumina y con la rara capacidad de convertir siglos de historia en una lectura vertiginosa y fascinante.
De la leyenda de Rómulo y Remo al imperio de Augusto, de la expansión helenística tras Alejandro al conflicto entre los macabeos y los seléucidas, del choque entre paganos y judíos a la figura irrepetible de Jesús, este libro excepcional guía al lector por los reinos, las guerras, los mitos, los manuscritos y los hallazgos arqueológicos que explican por qué el cristianismo primitivo no fue un accidente sino la consecuencia natural -y asombrosa- del encuentro entre pueblos, lenguas y creencias.
En los albores del siglo XX Occidente contempló con asombro cómo Japón se convertía en potencia mundial de primer orden tras siglos de aislamiento, dejando atrás una larga etapa feudal y lanzándose de lleno a la Modernización. La fascinación ejercida entonces por el País del Sol Naciente sobre el mundo occidental sigue hoy vigente. Bushido, el alma de Japón guarda entre sus hojas la esencia más íntima del alma de Japón. Los preceptos contenidos en este antiguo código del guerrero continúan firmemente arraigados en la mentalidad del pueblo japonés y todo aquel que se adentre en sus páginas penetrará sin duda en el alma de Japón.
A los ojos de un extranjero, un gaijin, Japón sigue siendo aún hoy el lugar más exótico e insondable del planeta.
El respeto de sus gentes por la naturaleza, su concepción del arte, su sentido estético, su percepción de la belleza, la influencia de la religión y la filosofía en su vida diaria, la búsqueda de la armonía y la importancia de la espiritualidad y de la contemplación, conforman una cultura y unos valores muy alejados del sentir occidental.
La ceremonia del té (cha-no-yu), un ritual en el que cada detalle es esencial en la búsqueda de la perfección estética y espiritual, refleja mejor que ninguna otra celebración, la verdadera esencia de Japón.
Preparar un té exige una atención exquisita por cada detalle: armonía, elegancia y destreza en los movimientos de quienes lo preparan, generalmente mujeres, y una atmósfera perfecta en la que nada se deja al azar. Todo aquel que disfrute de esta milenaria bebida debe alcanzar un estado espiritual de profunda serenidad.
Desde una perspectiva intelectual, la Edad Media latina representa el esfuerzo colectivo de toda una cultura por inteligir la fe que la unía. En ese sentido, la única disciplina que despertó su interés especulativo fue la teología, y la filosofía nunca fue más que una herramienta que podía emplearse en la empresa teológica. Quien desee aproximarse a la filosofía medieval debe rastrearla en el interior de las obras teológicas, donde se encuentra dispersa al servicio de la intelección racional de los artículos de la fe.
Una obra que recoge las ideas de Locke acerca de la educación y que se convertiría en un referente para escritos pedagógicos posteriores y sobre cuyos principios se fundamentaría la formación específica del gentleman, y que servirían de base en un futuro para la educación de toda la sociedad.
Antígona, la famosa insurgente del Edipo de Sófocles, ha sido durante mucho tiempo un icono feminista de rebeldía, pero la cuestión es si escapa de las formas de poder a las que se opone. Resulta ser una figura más ambivalente para el feminismo de lo que se ha reconocido, ya que la forma de rebeldía que ejemplifica la conduce a la muerte. Butler sostiene que Antígona encarna una forma de representación feminista y sexual que está plagada de conflictos y muestra cómo las normas del parentesco normativo deciden injustamente lo que es o no una existencia aceptable. Butler analiza las interpretaciones de filósofos como Hegel, Lacan e Irigaray, se pregunta cómo habría sido el psicoanálisis en su origen si en lugar de a Edipo hubiera recurrido a Antígona y relaciona las hazañas de esta con las reivindicaciones de aquellos cuyas relaciones de parentesco no son consideradas apropiadas, humanas.
Estudios filosóficos", que sigue la edición de "OEuvres I", establecida y anotada por Jean Hytier, es el cuarto de los volúmenes de ensayos en prosa de Valéry que aparece en La balsa de la Medusa. Tras "Escritos sobre Leonardo da Vinci", "La idea fija" y "Teoría poética y estética". Próximamente se publicarán sus estudios literarios, con los que se ofrecerá la edición completa de los ensayos en prosa del poeta.