El 4 de mayo de 1976 se publica el primer ejemplar de El País, con un porvenir incierto en una España que todavía despierta de una larguísima posguerra y de la muerte de un dictador, una España encogida y ausente de Europa.
Lejos ya de aquellas zozobras, hoy El País es el principal periódico español, uno de los grandes de Europa y un ejemplo de periodismo. Lo que hay entre medio son cuarenta años de la vida de nuestro país, años de profundos cambios y transformaciones. Pero no es éste un libro sobre la reciente historia política o social de España, sino una hermosa crónica nostálgica y humana de un ideal y de una empresa a lo largo de todo este tiempo, sin resentimientos ni rencores, tan llena de evocaciones y anécdotas que se lee como una novela, con personajes de carne y hueso que todos conocemos y admiramos por haber sabido mantener su amor a la libertad y al periodismo.
En un mundo centrado en el rendimiento económico e industrial, este libro propone una perspectiva esperanzada y literaria sobre la necesidad de impulsar un cambio de significado de palabras como «sociedad», «naturaleza», «poder», «individuo», «cultura» o «creación», y de encontrar un espacio de reflexión sobre lo que nos falta. En cada página brilla el compromiso social y ecológico del autor, su sensibilidad, su ironía y la belleza de su prosa.
El 9 de noviembre de 2020, Albert Bourla, el director general de Pfizer, anunciaba un gran avance en la lucha contra el COVID-19, la aprobación de su primera vacuna ARNm. La noticia llegó en medio de un aterrador aumento de nuevas infecciones y muertes, y consolidaba así el liderazgo de la farmacéutica en una frenética carrera mundial que se había desarrollado a velocidad récord.
Elegimos ir a la Luna es el testimonio en primera persona de los nueve meses que transcurrieron entre el inicio de la pandemia y la aprobación de la vacuna y de cómo Albert Bourla, inmigrante griego, hijo de supervivientes del Holocausto y veterinario de formación, se enfrentó a los obstáculos, presiones y dificultades para resolver una crisis pandémica inaudita.
Este libro es la crónica escrita en primera persona de uno de los logros científicos más significativos de la historia de la humanidad, pero es, ante todo, una magnífica demostración de la fuerza de una idea: cómo hacer posible lo imposible.
Este es un libro acerca de la vida en la Rusia urbana en el apogeo del estalinismo. Trata de viviendas comunitarias atestadas, de esposas abandonadas y esposos que no pagaban los alimentos de sus hijos, de falta de comida y ropa, de colas interminables que consumían la jornada de las amas de casa. De lo que significaba ser un privilegiado en la sociedad estalinista, o uno de los tantos millones de marginados o parias. Trata de la vigilancia policial y las epidemias de terror. Atendiendo a las vicisitudes de una vida cotidiana atravesada por la excepcionalidad y los sobresaltos, pero también a los “relatos” que circulaban entre los ciudadanos para darle sentido a la dificultad extrema, Sheila Fitzpatrick ha escrito un libro fascinante sobre las estrategias de las personas comunes, entre la desesperación y el cálculo, entre la victimización, la pasividad y las convicciones genuinas.