¿Qué ha pasado con nuestras ciudades (y cómo podemos recuperarlas)?
Cada vez más gente siente que su ciudad se ha vuelto un territorio hostil. Casas que no hay manera de habitar, precios que no es posible pagar, espacios que ya no se pueden compartir, incluso conversaciones que ya no somos capaces de mantener. Las ciudades están dejando de ser comunidades de encuentro entre distintos para convertirse en productos. Las administraciones, obsesionadas por el éxito internacional, diseñan estrategias y marcas para atraer turistas e inversores y se olvidan de mejorar el día a día de los vecinos, fomentar un desarrollo económico más justo y facilitar una cultura accesible. La vida urbana se ve afectada, además, por el desdoblamiento de la realidad entre lo digital y lo físico, la polarización, la soledad y el envejecimiento de la población y la crisis medioambiental.
Fuente inagotable de constante reflexión artística e intelectual, el mito griego nos trae los ecos –familiares y extraños a un mismo tiempo– de los relatos de dioses y héroes que nos anclan a los orígenes de nuestra civilización. Evocados por los poetas épicos y trágicos griegos y latinos, la pervivencia de estas narraciones se debe en buena medida a la labor de los mitógrafos que, como Diodoro de Sicilia, registraron por escrito las acciones de estos personajes de extraordinaria presencia en el arte, la literatura y el pensamiento occidental.
Cada época tiene sus neurósis y cada tiempo necesita su psicoterapia. hoy nos enfrentamos con una situación existencial cargada de una falta de sentido y de un gran sentimiento de vacío. La sociedad de la opulencia sólo satisface necesidades, pero no la voluntad de sentido.