Durante siglos, la antigua Esparta ha sido glorificada en el arte, ficción y arte popular. Sin embargo, la verdadera naturaleza de esta civilización, descrita como una combinación de democracia y oligarquía por Aristóteles, considerada un ideal de libertad en las épocas de Maquiavelo y Rousseau, y vista como precursora del Estado totalitario moderno por muchos estudiosos del siglo XX, ha permanecido durante mucho tiempo siendo un misterio.
Un libro documentado y refrescantemente original sobre el gobierno y la cultura de la antigua Esparta y su lugar en la historia griega.
Esperanza de España reúne dos conferencias de Manuel García Morente sobre filosofía de la historia de España, representativas, por los acontecimientos que las separan, del itinerario personal e intelectual de su autor. «Esperanza de España», la primera, pronunciada en 1934 en Tetuán, es inédita, por lo que su publicación constituye una significativa novedad en la bibliografía de quien fuera uno de los más grandes filósofos españoles del siglo XX. Se trata del único texto, anterior a su recuperación de la fe católica en 1937, dedicado específicamente al problema de España, que, a partir de la conversión, será una de las líneas fundamentales de su dedicación intelectual. La segunda, más extensa y ya publicada anteriormente, «Ideas para una filosofía de la historia de España», es de 1942, dos meses antes de su muerte, y ha sido considerada su testamento literario y el cierre de su conversión. La lectura de ambas conferencias hace descubrir un arco de significado de la evolución de la actitud vital y el pensamiento de Morente.
En 1972, la mitad de los estadounidenses estaban de acuerdo en que se podía confiar en la mayor parte de la población; en 2018, esta cifra había descendido a un tercio: las diferentes generaciones, de todos los géneros, religiones y partidos políticos, creen que la virtud humana está desapareciendo.
El cinismo es una respuesta comprensible a un mundo lleno de injusticia y desigualdad. No obstante, en muchos casos, está fuera de lugar. Docenas de estudios demuestran que la gente no llega a asimilar hasta qué punto los demás son amables, generosos y comprensivos; y este pensamiento cínico profundiza los problemas sociales: cuando esperamos lo peor de los demás, a menudo alentamos ese comportamiento.