La naturaleza nos ofrece desde el alimento y el combustible que nos mantiene vivos hasta la belleza cuya contemplación nos hace humanos. Y nos propone, además, un misterio insondable. Pues ¿cómo funciona la naturaleza? Expresada de mil maneras diversas por mil culturas distintas, esta es la pregunta más importante y constante que se ha hecho la humanidad. Con el paso de los siglos, le hemos dado muchas respuestas, aunque todas tenían un núcleo común. Hasta que llegamos «nosotros», la cultura occidental moderna. Entonces todo cambió. El ingente y heterogéneo conocimiento milenario quedó anulado para implantar una nueva respuesta, bastante inverosímil si lo piensas: todo en la naturaleza funciona por azar e instinto, pues solo el ser humano es inteligente. Y nos lo creímos. Para el afamado antropólogo Jeremy Narby llegó un día en que esta respuesta no fue suficiente. Solo tenía que dar un paseo por su jardín, olvidando (y no es fácil) prejuicios y dogmas para sentirse rodeado de inteligencia, y no precisamente humana. ¿Cómo funcionaba todo aquello? ¿Cuál era su origen? Entonces decidió embarcarse en un viaje alucinante que le llevó de una remota granja estonia a las profundidades de la selva peruana, de las altas montañas suizas a los avanzados laboratorios japoneses, de las universidades francesas y escocesas a las ceremonias nocturnas de los chamanes. Por el camino encontró mohos (sí, como el que crece en tu nevera) capaces de resolver laberintos; aves que distinguen entre cuadros de Van Gogh y de Chagall y otras que fabrican su propia medicina; plantas que toman decisiones (sí, decisiones) sin contar con un cerebro; biólogos que afirman sin reparos y con una ingente cantidad de datos científicos que las mariposas piensan...
¿Y si todo lo que creías saber sobre el envejecimiento fuera mentira? ¿Y si la vejez no fuera un destino inevitable, sino una oportunidad de transformación?
En El mito de la vejez, Francisco Mora desmonta los extendidos prejuicios sobre el envejecimiento y nos invita a descubrir el verdadero potencial de la madurez. Con rigor científico y un enfoque profundamente humano, Mora revela que nuestra edad no está dictada solo por el calendario, sino sobre todo por nuestras decisiones, hábitos y entorno.
A través de los últimos hallazgos en neurociencia y epigenética, este libro demuestra que el cerebro puede seguir desarrollándose y adaptándose, que los genes pueden reescribirse y que la calidad de vida depende, en gran parte, de nosotros mismos. Mora expone cómo factores como la alimentación, el ejercicio, la estimulación mental y las interacciones sociales pueden modificar nuestra trayectoria biológica, convirtiendo el envejecimiento en un proceso dinámico y personalizado y no en un destino fatídico.
Un alegato brillante contra el antropocentrismo que revela un planeta lleno de inteligencias y culturas más allá de la humana.
Darwin consideraba que los seres humanos formamos parte de la red de la vida, no la cúspide de una jerarquía natural. Sin embargo, hoy muchos siguen convencidos de que somos la especie más inteligente, virtuosa y exitosa que ha existido. Este pensamiento erróneo nos permite explotar la Tierra en beneficio propio, llevándonos a un peligroso desequilibrio planetario. Pero ¿es inevitable esta visión y forma de vida? El mono arrogante demuestra que el excepcionalismo humano es una ideología que depende más de la cultura que de la biología, más de la ilusión y la fe que de la evidencia.
Sabemos, o al menos así lo creemos,
reconocerlo y no ignoramos muchas de sus causas, pero ¿que conocemos
de los procesos biológicos asociados a el?
Enseñarnos que es el estres -o, mejor, los diferentes tipos de estres (por
ejemplo, homeostático, aleostático o pantostático)-, los mecanismos de
respuesta que genera en el cuerpo y cómo estos se transmiten, constituye
uno de los objetivos de El mono estresado. Únicamente si tenemos una
idea precisa de lo que es realmente el estres, seremos capaces de prevenirlo y tratar con eficacia sus consecuencias negativas.
Del mismo autor de “Las cinco disfunciones de un ejecutivo” y de “Equipos ideales” llega una actual, entretenida y profunda historia sobre liderazgo, con la cual se identificarán todas las personas que tenga gente a su cargo. A través de sus páginas, el autor revela cuál es la principal función de todo líder, y es algo de lo que la mayoría de líderes prefiere abdicar. Básicamente el autor explora cuáles son los dos motivos de liderazgo (centrados en la recompensa o centrados en la responsabilidad), y las cinco principales responsabilidades que los líderes omiten realizar (dirigir el equipo, gestionar a los subordinados, tener conversaciones incómodas, dirigir buenas reuniones, y comunicarse constantemente con los empleados).
«El mundo es un escenario» dijo Shakespeare. Nuestra vida es como una gran función y es fascinante todo lo que podemos ofrecer al público para cautivarle. si somos conscientes de ello.
¡Todo es teatro! Independientemente de tu profesión u ocupación, cuando hablas en una reunión, cena, entrevista, presentación o videoconferencia, estás actuando. Cuando te expresas a través de las palabras, los gestos, la mirada, la voz, y lo haces en un lugar determinado y ante unos oyentes, estás en un escenario y frente a un público. La única diferencia entre un actor y un no-actor es que el primero actúa a conciencia, el segundo actúa sin saberlo.
Esta obra establece un paralelismo entre interpretar y comunicar en la vida real, y ofrece un montón de ejemplos y ejercicios prácticos para desarrollar tu comunicación. En sus páginas aprenderás a ensayar gestualidad e intención del mensaje, conocerte visualmente y no dejar ningún elemento al azar (del texto, de la escenografía, el vestuario, la conexión con el público.) para ofrecer la mejor versión de ti mismo. Y lo más importante, entenderás cómo motivarte para disfrutar de cada actuación. Si el actor se emociona y divierte, el público también lo hará.