Tras la segunda guerra mundial Inglaterra entró en estado de shock. La lenta reconstrucción de las ciudades y la economía, la descomposición de imperio y la afluencia migratoria alteraron para siempre la fisonomía de la isla. La poesía no fue ajena a las presiones psicológicas, económicas, culturales y sociales de su tiempo. Como una antena muy sofisticada (y algo enigmática) recogió el malestar, el pesimismo, la soledad y la fealdad de la época: la Inglaterra verde y campestre de Worsdworth o Tennyson se vuelve gris y urbana en los poemas de esta generación. Claro que partiendo de un sustrato común cada uno de estos poetas ofrece visiones muy distintas y sofisticadas de su tiempo. Así los dos poetas principales de esta generación alcanzan posiciones casi confrontadas: Philip Larkin segrega su pesimismo cultivando un conservadurismo de ideas perfectamente adaptado a los tiempos (oficinas, coches, entretenimiento barato), con un lenguaje preciso, casi expurgado de lirismo; mientras que Ted Hughes despliega una visión salvaje de la caza, los animales y la naturaleza, asediada por las ciudades y la rutina de las oficinas, con un lenguaje expresionista y telúrico. Abran y lean este catálogo de visiones (poéticas), unas veces fantásticas, otras veces mordaces, sobre la misma sociedad fría, gris, mecanizada, solitaria, y apática en la que en buena medida seguimos viviendo.
Marianne Moore fue una figura esencial de la poesía norteamericana, clave en las renovaciones que se produjeron en la primera mitad del siglo XX. En esta selección, descubrimos a una de las poetas más libres e innovadoras, alguien que supo encontrar su independencia estética dentro del modernismo estadounidense.
Sus poemas destacan por una precisión exquisita del lenguaje y por la elocuencia de las imágenes que evocan, y son capaces de desvelar en lo cotidiano una nueva realidad; pues, como dijo William Carlos Williams sobre ella: «Esto es lo asombroso de un buen escritor, parece hacer que el mundo venga hacia él para rozar las espinas de su arbusto. De modo que, al mirar un objeto aparentemente pequeño, uno siente el torbellino de grandes acontecimientos».
Al mismo tiempo que ejercía su profesión de médico, William Carlos Williams se consolidó como un autor fundamental para entender la poesía norteamericana. Innovador y experimental, trascendió los límites de las corrientes a las que se le vinculó: el modernismo y el imagismo; creando un auténtico «idioma americano».
Un poeta que se atrevió a mirar las cosas mundanas y el día a día de una forma radicalmente nueva, cuyos poemas se centraron en la vida cotidiana de la gente de a pie y defendían un uso poético del lenguaje coloquial. Un poeta como él mismo lo entendía: alguien «cuyas palabras mordisquean el camino a casa».
Entre las principales figuras de la poesía medieval destaca el francés François Villon, autor de dos largos poemas: El legado y el monumental Testamento (de más de 2000 versos) donde deforma los valores caballerescos para dar voz a vagabundos y delincuentes, carne de presidio y de patíbulo, para que ofrezcan una visión burlesca, obscena y al límite de su experiencia, mediante un verso directo, muy expresivo. Nuestra edición incluye también poemas de los predecesores de Villon como Rutebeuf o Charles d’Orléans, que permiten tomar el pulso a la época medieval. Con la excelente traducción de Vicente Monroy este libro nos ayuda a sumergirnos en la siempre cercana y a menudo desconocida poesía medieval.
«De vez en cuando ocurre el milagro: el escritor delicado, dubitativo y con tendencia ansiosa se retira, y a través de él resuena la música del universo: como la base de una fuente, hace tanto de oído como de instrumento».Hermann Hesse
«El último gran lírico europeo de la edad clásica».Félix de Azúa
En febrero de 1923, al tiempo que terminaba las Elegías de Duino, Rainer Maria Rilke compuso en un rapto los Sonetos a Orfeo, culminación del ciclo que había empezado diez años atrás con aquel libro, una de las aventuras poéticas más intensas y estimulantes de la modernidad. Si las elegías concluían con una aceptación radical de la finitud y condición efímera del ser humano, en los sonetos Rilke vuelve la mirada a Orfeo como dios de la poesía y punto de partida de un nuevo credo vital.
El mito del primer cantor, que descendió a los infiernos para rescatar a su esposa Eurídice, fracasó en su empeño y fue luego despedazado por las ménades, se convierte para el poeta moderno en la metáfora de la reinserción de la humanidad en la placenta de la naturaleza, gracias a la cual ya no hay un más acá y un más allá, sino un solo ámbito salvado por el canto. Como ya hicieran con las Elegías, Adan Kovacsics y Andreu Jaume han realizado una nueva y escrupulosa traducción de los sonetos, añadiéndoles abundante material complementario para entender la obra, desde las cartas de la época hasta otros poemas esbozados o descartados, así como los fragmentos de Ovidio que inspiraron al autor.
El poema narrativo es el que se convertirá en la piedra angular de toda su obra. Con él consigue fundir las corrientes tradicio-nalista y europeísta en una sola, expresiva, elegante y sobria, de su propia creación; y forja la lengua y la literatura rusas tal y como hoy la conocemos. En sus poemas narrativos, Pushkin entrelaza las noveda-des llegadas a Rusia desde occidente, domi-nado por Lord Byron, con el folclore y las leyendas rusas. Pushkin evoluciona desde unos parámetros byronianos, más subjeti-vos y sentimentales, a otros más personales en los que se aprecia la clara influencia de Shakespeare.
En 1919, en un bosque a las afueras de Berlín, Otto Mueller pinta Dos mujeres desnudas. Todo empieza aquí. De las paredes del estudio del artista a las del despacho de su primer propietario, el propio cuadro observa la vida cotidiana. Sin embargo, pronto se ve arrastrado por las tribulaciones de un oscuro periodo histórico: la llegada de Hitler al poder, el antisemitismo de Estado, la calificación de «degenerado» del arte moderno por parte de los nazis, el expolio de las familias judías, exposiciones, ventas, hogueras...
La pintura Dos mujeres desnudas logra sobrevivir; es el testigo mudo de un mundo que escapa a su comprensión. Esta maravillosa novela gráfica (e histórica) es el fruto de una extensa investigación de su autor, Luz, y nos invita a estar vigilantes ante cualquier forma de autoritarismo político y cultural.
Verano de 1914. Europa está al borde de la catástrofe.
En Londres, Venetia Stanley, una joven de 26 años, mantiene una relación íntima e ilícita con el primer ministro británico H.H. Asquith, que en la época tenía 62 años. Él le escribe obsesivamente y ella se convierte en su confidente en asuntos de estado.
Mientras el dirigente británico conduce el país a la guerra con Alemania, una grave filtración de documentos secretos alerta al gobierno, y un agente del servicio de inteligencia se hace cargo de la investigación. El affair se transforma en un asunto de seguridad nacional que tendrá consecuencias en el escenario geopolítico.
Entrelazando magistralmente hechos reales y ficción, Robert Harris da vida a uno de los momentos más apasionantes de la historia en un thriller de alto voltaje donde una obsesión privada amenaza el destino de un país.
Una gran novela de amor ambientada en el año previo al estallido de la guerra civil española.
Un día de finales de octubre de 1936 el arquitecto español Ignacio Abel llega a la estación de Pennsylvania, última etapa de un largo viaje desde que escapó de España, vía Francia, dejando atrás a su esposa e hijos, incomunicados tras uno de los múltiples frentes de un país ya quebrado por la guerra. Durante el viaje recuerda la historia de amor clandestino con la mujer de su vida y la crispación social y el desconcierto que precedieron al estallido del conflicto fratricida.
Irene cree haber vivido el matrimonio más perfecto del mundo. Años de absoluta entrega y pasión entre dos seres humanos, así evoca ella su amor con Marcelo, su difunto marido.
Tenían una conexión que maravillaba y extrañaba a su círculo más cercano: era una pareja que vivía el uno para el otro, como si cada día fuera el primero. Esta relación, la mayor de las historias de amor, los mantuvo aislados de su entorno, en los márgenes de la realidad común.
Con la pérdida de Marcelo, el mundo de Irene se rompe, pero ella descubre una insólita forma de seguir viviendo junto a él para salir adelante. Esa manera de recordar e invocar a quien fue el amor de su vida construye esta fantasía literaria.
Nosotros es una novela que explora los límites del sentimiento amoroso y a su vez un viaje a las profundidades del alma de una mujer atrapada en una utopía íntima, imaginativa y mortal. Sin embargo, poco a poco iremos descubriendo que la soledad impone su ley y su desgarro.