Un thrillerlleno de tensión y con una premisa impactante:
¿y si un asesino en serie buscado durante más de veinte años fuera un juez en ejercicio?
Lacy Stoltz se ha encontrado en numerosas ocasiones frente a problemas de corrupción en su trabajo como investigadora de la Comisión de Conducta Judicial de Florida. Pero nada la ha preparado para el caso que una asustada pero decidida desconocida quiere poner en sus manos.
El padre de Jeri Crosby fue asesinado hace veinte años. Su muerte sigue sin resolverse pero Jeri tiene un sospechoso al que ha estado siguiendo de manera obsesiva durante dos décadas. En el camino, ha descubierto otras víctimas.
Sus sospechas son firmes pero las pruebas parecen imposibles de conseguir. El culpable es inteligente, paciente y siempre va un paso por delante de la policía. Es el más brillante de los asesinos en serie. Conoce los procedimientos, el trabajo de investigación y, sobre todo..., conoce la ley.
Se trata de un juez de Florida de la jurisdicción de Lacy.
Y tiene una lista con los nombres de todos sus objetivos, personas inocentes que han tenido la mala suerte de cruzarse en su camino y ofenderle de alguna manera. ¿Podrá detenerle Lacy sin convertirse en su próxima víctima?
DOS ESCRITORES, UNAS VACACIONES Y UNA APUESTA. TODO PUEDE SUCEDER EN UN VERANO.
January Andrews es escritora de novelas románticas y una soñadora empedernida.
Augustus Everett escribe novelas serias y cree que el amor verdadero es solo un cuento chino.
Pero January y Gus tienen mucho más en común de lo que creen:
LOS DOS ESTÁN ARRUINADOS. LOS DOS ESTÁN BLOQUEADOS. Y LOS DOS NECESITAN ESCRIBIR UN BESTSELLER ANTES DE QUE TERMINE EL VERANO.
Joy tiene 34 años, 20 en el cuerpo y 100 en la cabeza. Trabaja en una agencia de publicidad que conecta a influencers con grandes marcas. Es un mundo centrado en la imagen y el lujo en el que se espera de ella que sea brillante pero Joy siente que no tiene ningún talento, que no está a la altura, y para compensar ese sentimiento que la acompleja se pone mucha presión. Ha perdido la alegría de vivir. Ella, que de niña era una explosión de felicidad y que su padre había bautizado como «su palomita», se encuentra al borde de la implosión y ha desarrollado un síndrome digital que le proporciona la falsa ilusión de tenerlo todo bajo control. Cuando su jefe le encarga la delicada tarea de organizar un evento especial para celebrar el décimo aniversario de la agencia, Joy busca la colaboración de Benjamin y su equipo y ese encuentro providencial pondrá patas arriba su vida. Poco a poco recuperará la seguridad en sí misma y la melancolía se alejará. Pero atención, porque cuando una palomita explota, hace ruido, mucho ruido...
Noviembre de 2008: Barack Obama gana las elecciones. Entre los republicanos cunde el desánimo e incluso la inquietud ante la deriva que puede tomar el país. Algunos de los millonarios donantes del partido están tan alarmados que deciden tomar cartas en el asunto y actuar.
Uno de ellos, el Pez Gordo, con residencia en Palm Springs, se pone al frente de una potencial conspiración, para lo cual convoca a varios colegas con grandes fortunas y a algún viejo amigo con contactos de muy alto nivel en Washington. A las reuniones se incorporan también un juez y hasta un general de pasado y presente algo difuso.
Y mientras estos patriotas preocupadísimos por su país (y también por sus bolsillos) urden maquinaciones para manipular a la opinión pública y, llegado el momento, actuar contra el gobierno salido de las urnas, en el frente familiar al Pez Gordo todo se le desmorona. Su mujer Charlotte tiene un serio problema de alcoholismo y soledad, que acaba estallando. Y su hija adolescente Meghan, que está terminando sus estudios de secundaria en un elitista colegio privado y preparándose para entrar en la universidad, empieza a cuestionarse si las cosas son como se las han contado…
«[...] Nunca había estado Ursúa en mejores condiciones para emprender una aventura, más vigoroso, más dueño de su voluntad y de su lenguaje, y nunca, sin embargo, empezó a sentirse tan lejos del deseo de viajar, de iniciar campañas guerreras, de cabalgar persiguiendo sueños tras las montañas. [...] Cuando ya se sentía a las puertas del tesoro soñado por años, un tesoro más inmediato y deleitable lo había envuelto en sus redes, y si estuviera todavía a su lado Juan de Castellanos, tal vez el poeta habría dicho que la guerra y el amor se estaban disputando el corazón de Ursúa, y que siendo divinidades igualmente poderosas, era comprensible que el resultado fuera una invencible inmovilidad.»