Con su característico y afilado sentido del humor, además de su inclinación por desafiar lo establecido, Twain se adentra, con una audacia inesperada para su tiempo, en el travestismo, la homosexualidad y la fluidez de género.
Estos relatos, considerados durante décadas demasiado escandalosos para ver la luz, fueron censurados o relegados al olvido por considerarse inapropiados en el mundo editorial. Rescatados por la Universidad de California a finales del siglo xx, se publican por primera vez en español en esta edición que reúne cuatro cuentos que subvierten identidades, desmontan expectativas y revelan, con inusual libertad narrativa, una faceta inesperada del genio de Twain que nos permite releerlo desde una nueva perspectiva, más irreverente, más lúcida y quizá más actual que nunca.
El regreso a la naturaleza y su preservación no es una obsesión ni una necesidad actual, sino que corre en paralelo a la historia de la humanidad y cobra especial fuerza durante el ilustrado Siglo de las Luces y su sucesor, el industrializado siglo XIX, que verá crecer de modo exponencial la población y la tecnología, con la consecuente explotación exhaustiva de materias primas que agota la tierra. Hoy seguimos sufriendo los males que todo esto acarrea, y no parece que haya voluntad de aplicar la medicina que nos sane.
Esta antología, cuyos relatos fueron publicados entre 1830 y 1903, no se ocupa de la naturaleza arcádica de los grecolatinos, ni del jardín del edén de los escritores medievales y renacentistas, ni del paisajismo Barroco, sino de la naturaleza que nos atraviesa como «las corrientes del Ser Universal». Se ocupa, pues, del movimiento que promovieron los transcendentalistas, y del contagio de sus ideas en contemporáneos y sucesores; un contagio que dará lugar a un nuevo género e incluso a una novedosa manera de contar, propio de la literatura estadounidense, que llega hasta nuestros días.
El caballero de Olmedo, la obra maestra de Lope de Vega, en la cuidada edición de Francisco Rico. Un referente del teatro del Siglo de Oro.
Este volumen presenta la que posiblemente sea la obra maestra de Lope de Vega como dramaturgo, y sin duda, la que más ha pulsado nuestra sensibilidad contemporánea: El caballero de Olmedo. Inspirada en una cancioncilla popular, la tragicomedia presenta un enredo sentimental que adquiere desde el principio tintes fatídicos y a la postre sobrenaturales, subrayados por imágenes simbólicas generadoras de una profunda melancolía y pesar.
La obra se ofrece en la mítica edición de Francisco Rico, puesta al día por el filólogo y académico en sus últimos años. Esta edición quiere, así, constituirse en el homenaje de la Biblioteca clásica de la RAE al que fuera su fundador y director cuando se cumple un año de su desaparición.
En enero de 1909, una estafa realizada por un tal Henri Lemoine contra la compañía De Beers dedicada a la explotación de minas de diamantes acabó adquiriendo notoriedad mundial.
Marcel Proust, cuyo estilo ya se estaba perfilando en los primeros esbozos de la Busca del tiempo perdido, tomó este caso para describirlo a la manera de Balzac, Flaubert, Renan, Michelet o Saint-Simon, recurriendo, con ello, “a plena conciencia, a la parodia”, con la idea de evitar “malgastar el resto de nuestras vidas escribiendo parodias involuntarias”, o leyéndolas.
Edmond Dantès es un joven marinero, honrado y cándido, que lleva una
existencia tranquila. Quiere casarse con la hermosa Mercedes, pero su vida se
verá arruinada cuando su mejor amigo, Ferdinand, deseoso de conquistar a su
prometida, le traiciona vilmente. Condenado a cumplir una condena que no
merece en la siniestra prisión de castillo de If, Edmond vivirá una larga
pesadilla de trece años. Obsesionado por su inesperado destino, dejará de lado
sus convicciones en torno al bien y el mal, y se dedicará a tramar la venganza
perfecta.
De una densidad moral tan intensa como reveladora, El conde de Montecristo
sigue siendo una novela amena y apasionante en sus múltiples dimensiones.
Esta edición, la traducción de José Ramón Monreal logra que Edmond Dantès
siga vivo y acerca este coloso literario al lector del siglo XXI.
El volumen 5 de la BCRAE presenta la obra más conocida de Don Juan Manuel, El conde Lucanor (1335), colección de cincuenta ejemplos, tres colecciones de proverbios progresivamente más complejos y un tratado de doctrina cristiana.
La unidad de esta obra se debe, por un lado, a su propósito didáctico, de educación de los nobles de su tiempo, y por otro a la constante presencia de dos interlocutores, el conde Lucanor y su ayo Patronio, quien aconseja, a través de los distintos procedimientos didácticos a su disposición, el saber teórico y práctico que necesitaba reunir un aristócrata de su tiempo, y con él cualquier lector u oyente del libro.