Dentro de la amplia galería de personajes que a lo largo de las obras de William Shakespeare (1564-1616) encarnaron las más universales y comunes pasiones que mueven la naturaleza humana, Otelo ha pasado a representar el hombre destruido por los celos. Sin embargo, el tema crucial y más general de la obra es la desconfianza. Movida por este veneno que se esparce por sus diálogos e impregna las relaciones entre parejas, ya sean hombres y mujeres, ya jefes y subordinados, esta tragedia sigue resultando, hoy como ayer, una lectura tan subyugante como poderosa.
En el corazón de una mansión inglesa, con tintes góticos y envuelta en sombras, donde los ecos del pasado susurran oscuros secretos, Otra vuelta de tuerca, de Henry James, se alza como una obra maestra del terror psicológico y el suspense, cubierta de una atmósfera de tensión y misterio. Aclamada por la crítica por su impacto y su capacidad de perturbar el ánimo del lector, esta asombrosa novela, cargada de ambigüedad y dotada de una profundidad psicológica sublime, nos hipnotiza y nos hace entrar, casi sin darnos cuenta, en un mundo donde la realidad se entrelaza con lo sobrenatural, desafiando nuestra percepción y empujándonos hacia los límites de nuestra propia imaginación. La trama se despliega con la llegada de una joven institutriz, designada para cuidar a dos niños con una inocencia que pronto se verá cuestionada. Lo que comienza como una misión de tutela se transforma en una lucha por descifrar los enigmas fantasmagóricos que acechan en cada rincón de esta vasta y terrorífica propiedad.
Un año antes de sorprender al mundo con "El mago de Oz", el escritor Lyman Frank Baum y el diseñador e ilustrador William Wallace Denslow se unieron en 1899 para publicar un cuento en verso: "Papá Ganso". Resultó tan surrealista como el universo de Oz e igualmente exitoso, porque ese año fue el libro infantil más vendido de Estados Unidos. Obra inédita hasta ahora en España, Luis Alberto de Cuenca, Premio Nacional de Traducción y Premio Nacional de Poesía, ha logrado junto a José Fernández Bueno respetar el contenido de los poemas y preservar el ritmo de los versos originales, un alarde de diversión y fantasía. Aunque originalmente se destinó al público infantil y juvenil, el paso del tiempo la ha convertido en uno de esos clásico aptos para todo tipo edades. La belleza de su diseño, ilustraciones y tipografía, que se han respetado escrupulosamente en esta edición en español, lo convierten en un auténtico regalo, una exclusiva joya bibliográfica.
Pocos autores como Charles Dickens supieron capturar el temblor que provoca lo sobrenatural cuando irrumpe en lo cotidiano. En estos cuentos desfilan espectros atormentados, apariciones entre la niebla, viajeros que encuentran más de lo que buscaban y presencias que se materializan donde menos se las espera. Una galería de sombras que surge, siempre, al anochecer. Porque para Dickens no hay Navidad, ni invierno, ni tertulia perfecta, sin un buen relato de fantasmas. Aquí están los mejores: historias que estremecen, que despiertan esa mezcla de inquietud y placer que solo puede producir el sonido de unos pasos donde no hay nadie, un golpe seco en una puerta cerrada o una figura que se desvanece cuando giramos la cabeza. Para leer al anochecer es un compendio magistral del Dickens más espectral y escalofriante. El Dickens que conocía como nadie el arte de ponernos los pelos de punta mientras nos hace sonreír. El Dickens de las casas en penumbra, de los pasos en la niebla y de las presencias que nunca descansan.
La importancia y sentido de" Pasaje a la India" , considerada de forma casi unánime la obra cumbre de su autor, no se reducen en modo alguno a la simple denuncia de los estragos causados por el imperialismo británico en el subcontinente indio, sino que E. M. Forster lleva a cabo en ella la transposición poética del enfrentamiento de dos mundos opuestos, Oriente y Occidente; de dos actitudes mentales, la intuitiva y la lógica; de dos principios reducidos a norma de conducta, la estética y el pragmatismo. Un conjunto de oposiciones aglutinado por la poesía y el humor y sobre el que planea, a lo largo de toda la novela, la imposibilidad de comunicación de dos seres unidos por la amistad o el amor.
Peñas arriba, publicada a principios de 1895, alcanzó un éxito inmediato por su capacidad de captar las dimensiones simbólicas de un paisaje, el de la montaña cántabra, que aparece contrapuesto a la vida sofisticada y mendaz de la urbe. En el frívolo y mundano Marcelo y en la relación que establece con su tío, el ejemplar don Celso, se cifra ese camino de regreso a lo natural.
En su edición para la Biblioteca Clásica, Laureano Bonet sitúa el "realismo regionalista" de Pereda en su contexto estético e ideológico (tradicionalista y antiliberal), ubica la novela en unas coordenadas europeas más amplias y le insufla, además, una mirada renovadora, de orden antropológico, que la aproxima a angustias de nuestro propio tiempo.
Para el establecimiento del texto se ha escrutado detalladamente el difícil proceso de redacción de la novela -interrumpida por el suicidio del hijo-, cuyo autógrafo se conserva, y se han tenido en cuenta la primera edición y la que se incluyó en las Obras completas del autor.