¿Cómo se llama esta cosa? ¿Y cómo se escribe la palabra niño?
Descúbrelo con este colorido libro, con el que te lo pasarás en grande aprendiendo mientras reconoces y relacionas las palabras con sus ilustraciones. La casa, el gato, la niña, el pájaro… ¡y muchas más!
Mi primer libro de las palabras es el nuevo título de esta juguetona colección de Eric Carle, aclamado ilustrador y escritor cuyos libros han vendido millones de ejemplares en el mundo. Los niños pequeños disfrutarán mirando las páginas y relacionando palabras con objetos en este precioso libro de cartón fácil de manipular por sus pequeñas manitas.
El capitán Ahab sólo tiene un pensamiento: encontrar a Moby Dick, el gigantesco cachalote que aún persigue sus sueños años después de su primer encuentro. Con este único propósito en mente, navegará con su barco y su tripulación a través de las turbulentas aguas del océano ¡para librar la batalla final! Uno de los clásicos del mundo se reinterpreta en las páginas de este libro, perfectamente adaptado para jóvenes lectores que buscan una aventura atemporal.
Tom es un chico muy inteligente, pero también ¡un verdadero alborotador! Es capaz de inven-tar bromas increíbles y planes complicados para evitar los castigos de la tía Polly y pasar sus días en el río Misisipi con su amigo Huck. Su próxima e increíble aventura está a la vuelta de la esquina. Uno de los clásicos del mundo se reinterpreta en las páginas de este libro; una aventura atemporal perfectamente adaptada para jóvenes lectores.
El día de su cumpleaños, Axel recibe dos regalos inesperados...
El primero es un gato gruñón que habla.
Y el segundo es una invitación para estudiar en el Colegio de Poderes Secretos.
Allí conocerá a otros niños y niñas con poderes increíbles, resolverá una misteriosa desaparición y descubrirá si él también tiene algún poder... ¿Te imaginas cuál puede ser?
El equipo benjamín de Villanueva de la Pineda, la Pandilla Pichichi, se ha quedado sin entrenador justo antes del final de la liga escolar. Juancar Adura los ha dejado tirados en el último momento y, sin entrenador, no puede haber equipo el año que viene. Pero si consiguen demostrar lo que valen, ¡segurísimo que alguien acepta entrenarlos! Solo hay un problemita: aunque le echan muchas ganas, ganar, lo que se dice ganar... no es lo suyo. De hecho, van los últimos de la clasificación.