Debéis saber que mi pasión por la lectura empezó hace mucho tiempo, cuando era pequeño... Y os he de confersar que, sobre todo, me fascinaban las peripecias legendarias de los dioses y los héroes de la mitología griega, luchando con monstruos y criaturas fantásticas. Algunas son divertidas; otras, osadas; ¡otras más hacen que los bigotes te vibren de emoción! Y todas nos enseñan algo sobre la lealtad, la valentía, la amistad, el ingenio... ¡Son historias antiguas que se pueden leer y releer sin cansarse nunca de ellas!
Gira la rueda para mezclar y combinar animales de granja con criaturas fantásticas. Con más de 25 originales combinaciones. ¿Elegirás una Ovejéroe o un Ovecreto? ¡La decisión e solo tuya!
Un murcielago, un grillo, una araña, dos conejos, un búho, un gato, un cuervo y un zorro son los integrantes del club secreto de Greenwood. Tan secreto que si buscas su cabaña nunca la encontrarás, salvo si recibes una invitación. ¿Preparado para la aventura?
Greta siempre estaba en la biblioteca y leía a todas horas. En silencio. Casi invisible. Así que el día del terremoto, Greta desapareció bajo una montaña de libros.
Jim Panzee se enfrenta a algo que todo el mundo odia... esperar... y esperar... y más esperar. Jim trata de ser paciente pero incluso está impaciente esperando paciencia. No sucede de inmediato, pero finalmente, Jim se da cuenta de que vale la pena esperar algunas cosas.
Un libro simple y divertido, perfecto para ayudar a sus niños pequeños a esperar, incluso cuando realmente no quieren.
One fine morning, Jim Panzee wakes up and decides that all he's going to do is play all day. Whether it's tidying his branch, finding bananas for lunch, or even taking a bathroom break, Jim wiggles out of it. For him nothing is more important than having fun. Like so many kids, Jim is great at avoiding his responsibilities.
Instead, Jim Panzee spends time swinging with the monkeys, singing with the birds, and rolling around with the zebras. When his friends return home, Jim finds new animal friends so he can keep on playing. But by the end of the day, when Jim is dirty, itchy, and hungry, his best pal Norman patiently tells him “Too much of anything can be, well, too much.”
In a world where most kids would love to spend all their time playing, Jim Panzee finds out what happens when that’s all you do.