I used to clean other people's houses―now, I can't believe this home is actually mine. The charming kitchen, the quiet cul-de-sac, the huge yard where my kids can play. My husband and I saved for years to give our children the life they deserve.
Even though I'm wary of our new neighbor Mrs. Lowell, when she invites us over for dinner it's our chance to make friends. Her maid opens the door wearing a white apron, her hair in a tight bun. I know exactly what it's like to be in her shoes. But her cold stare gives me chills…
The Lowells' maid isn't the only strange thing on our street. I'm sure I see a shadowy figure watching us. My husband leaves the house late at night. And when I meet a woman who lives across the way, her words chill me to the bone: Be careful of your neighbors.
Did I make a terrible mistake moving my family here?
Quien «mata» a los muertos es el olvido. El recordarlos los revive, los hace eternos. Los muertos que ofrendaron sus vidas por la patria no mueren jamás, porque viven en las dimensiones de la historia, en las esencias de la Patria y en el corazón del pueblo.
Por eso, como dijo el antropólogo cubano Joel James, impedir el olvido es una necesidad de los oprimidos. Esta es la misión de este libro del sociólogo dominicano Dagoberto Tejeda.
La llegada de un hijo es algo tan potente y transformador que inevitablemente provoca cambios en los progenitores. La relación de pareja que tenían hasta entonces también se ve afectada, pues deben afrontar en común un reto absolutamente nuevo: criar a un hijo. Este bebé, a su vez, removerá al niño que cada uno de ellos fue. Y desde esta removida, tan monumental como, en ocasiones, inconsciente, ¿cómo puede la pareja seguir teniendo una buena relación?, ¿cómo puede mantener un vínculo sano, que sume y que esté lleno de amor, respeto y conexión?
A menudo los cambios son tantos y va todo tan rápido que la pareja, centrada en sacar adelante a los hijos y en trabajar, se va desconectando y distanciando, hasta el punto de que muchos sienten que están conviviendo casi como meros compañeros de piso, lo que los lleva a pensar en la separación. ¿Qué podemos hacer para que esto no ocurra?
Empieza la nueva temporada del concurso más visto de la galaxia: Planeta mazmorrero. En el tercer piso, Carl y la Princesa Dónut deberán esforzarse más que nunca. Ya han demostrado que un veterano de la Guardia Costera y una integrante de la realeza felina pueden formar un equipo casi imparable. Y aunque tienen una audiencia bestial, los espectadores son insaciables y la mazmorra es cada vez más peligrosa. Tendrán que darlo todo si quieren sobrevivir a esa picadora de carne diseñada para destrozar y luego escupir a los mazmorreros.
Un circo de muertos vivientes deambula por las ruinas de la Ciudad Epígea, una próspera metrópolis que fue devastada por una misteriosa desgracia. Mujeres asesinadas caen del cielo. Un antiguo conjuro está a punto de desvelar su aciago propósito.
¿Podrán Carl y la Princesa Dónut resolver el misterio a tiempo?
Llevo una semana en la AP Academy y de momento mi experiencia está siendo… A ver, cómo decirlo suavemente…, una LOCURA. Ha entrado un nuevo alumno llamado Archibald (Archie para sus amigos, como, ejem, ejem, la víbora de Emily) y, por alguna razón que voy a averiguar como que me llamo Val, estoy teniendo unas visiones muy RARAS con él. Además, Sika, Ebbe y Budy se han empeñado en demostrar que puedo transformarme en UNICORNIO. Y su gran idea para conseguirlo es hacer que me haga pis del miedo (glup, glup). Si no salgo de esta, decidle a mi hermana que tiene prohibido acercarse a mi cuarto ¡de por vida!
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El mundo de Orión es dorado. Eso es lo único que ha visto cada día desde que nació: el dorado del oro con el que se construyen los palacios de los dioses, el dorado de la ambrosía y de su sangre inmortal. Pero sabe que apenas pertenece a ese mundo. Aunque Orión nació como un dios, lleva toda su existencia siendo solo un esclavo. Y está harto de esa vida.
El mundo de Asteria es rojo. Hubo un tiempo en el que no fue así, pero desde que el Imperio de Eladia arrasó su hogar hace años y la obligó a convertirse en gladiadora, ese es el único color que pinta sus días. El rojo de la muerte. El rojo del dolor. El rojo de la rabia. Y está harta de esa vida.
Asteria odia a los dioses.Orión no quiere tener nada que ver con los mortales.Pero sus mundos están a punto de chocar y mancharse con la sangre del otro.Y quizá unir fuerzas sea la única manera de conseguir la libertad.
Lo que dicen sobre Rojo y Oro:
"Dioses crueles, héroes arrastrados a la tragedia, viajes épicos y lazos capaces de unir a pesar de las heridas y la muerte: Rojo y Oro tiene la fuerza y el sabor de las epopeyas, con voz subversiva y llena de belleza".Marina Tena, autora de Las tres hijas del rey muerto.