Una historia inquietante y profundamente humana que explora cómo el miedo y la memoria pueden marcar una vida para siempre.
Pensamos que el monstruo siempre es el otro: un desconocido que se lleva a una niña en un coche blanco, un hombre que ataca en una calle desierta... ¿Qué pasa cuando descubrimos al monstruo que todos llevamos dentro?
Matilde es la madre entregada y sobreprotectora de un niño de cinco años. Un recuerdo involuntario será el detonante que la lleve a buscar el motivo de esta sobreprotección, que entiende cada día más dañina para su hijo y para ella misma.
Esta es también la historia de la madre de Matilde, Águeda, una joven que en 1963 emigró a Alemania con su familia y convivió bajo el mismo techo con un hombre y su hijo adolescente, un muchacho silencioso que aprendió demasiado pronto el lenguaje de la humillación.
Un compendio fascinante de mitos, leyendas y realidades históricas.
¿Existió la ciudad de la Atlántida? ¿Pronunció Julio César las famosas palabras «¿Tú también, hijo?», antes de morir? A veces, la narración patrimonial y literaria difiere de los hechos históricos. Así, este libro, escrito con afán divulgativo, pretende transitar por la delgada línea roja que separa los relatos de tintes legendarios y mitológicos, y el mundo real. David Hernández de la Fuente, respetado clasicista, nos ofrece un mosaico de anécdotas y momentos controvertidos de la Antigüedad, destacando curiosidades sobre ciudades, sucesos y personajes clave de la historia.
Cuerpos que conciben. Cuerpos que crecen. Cuerpos que envejecen. Cuerpos que se rompen y sanan. Cuerpos que no olvidamos. Los cuerpos que deben ser cuidados y que cuidan. Nuestros cuerpos y sus cuerpos. Conmovedora por su honestidad, bella por su proximidad, única por su humor, la escritura de Ana María Shua es también cuerpo recordado y recreado. El asombro y la agitación en el descubrimiento; la dignidad y el esfuerzo en la superación; el dolor y el amor en el duelo conviven con una mirada lúcida y una literatura cómplice, donde el síntoma, la herida o la cicatriz son un canto a la vida.
Buenos Aires, 2 de abril de 1982. Los argentinos amanecen con una novedad mayúscula: '¡Recuperamos las Malvinas!'. Y así comienzan tres meses inolvidables, tres meses en que aquellas islas de los mapas escolares se vuelven el eje de la conmoción social, tres meses en que los protagonistas de esta historia pasarán de la euforia a la desolación.
Y comienza también la pesadilla para las familias de Carlitos, Antonio y el Conejo, soldados conscriptos clase 1962 recién licenciados, que son reincorporados y enviados a pelear. A miles de kilómetros del escenario del conflicto, en medio de la desinformación y la publicidad engañosa, la guerra contra los ingleses es una abstracción, un relato borroso y escurridizo que cada quien puebla con sus propias fantasías y preconceptos.
Unidos o enfrentados, lúcidos u obnubilados, los personajes de este gran fresco de Eduardo Sacheri atravesarán, junto con los lectores, este período vertiginoso, contradictorio y plagado de significados de la historia argentina reciente.
Una fascinante biografía paralela que arroja luz sobre dos de las figuras más importantes de la Europa del siglo XX.
A Winston Churchill y Charles de Gaulle la guerra los obligó a trabajar juntos. Encarnaron la resistencia de Gran Bretaña y Francia ante una amenaza que ponía en juego la supervivencia de sus países y su victoria final sobre Hitler aseguró que sus logros nunca fueran olvidados. Pero, como muestra Los últimos titanes: Churchill y De Gaulle, esto es solo una parte de una historia compleja, ya que ambos hombres influyeron en sus países y en el mundo que los rodeaba, mucho después del final de la guerra.
La sed se va con el río relata el fluir de la existencia y la naturaleza en las veredas del río Nauyaca, un lugar enclavado en las montañas que sólo se atreven a recorrer el agua y el viento. De allí ha desaparecido Jeremías, el hombre que guarda en secreto el aguardiente de bejuco que les da algo de vida a los habitantes de la región.
Perdido está Jeremías al igual que el pueblo entero, que sólo busca aliviar su sed en medio de ese paisaje vivo en donde lo humano es lo remoto.
Con una bellísima prosa poética alimentada directamente de los sueños y cargada de imágenes que son verdades diáfanas, sencillez, alucinaciones, Andrea Mejía confirma por qué es una de las voces más llamativas y excepcionales del panorama de la literatura colombiana actual.